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martes, 10 de enero de 2012

EL CABALLO “PRZEWALSKI”

La última especie de caballo salvaje que queda en el planeta. Es un modelo de caballo primitivo que viene de la prehistoria, al igual que el desaparecido Tarpán. Se mantuvo salvaje en Mongolia hasta 1968. Este “caballo salvaje asiático”, conocido como Takhi por el pueblo de Mongolia.
En el 1878 un coronel y explorador ruso que se llamaba Przewalski encontró manadas salvajes de este caballo en Mongolia en la zona de Tachin Scheh en “las montañas de los caballos amarillos” cerca del desierto de Gobi, cuando lo catalogo J.S. Poliakov lo denomino como raza “Equus przewalskii”, poniéndole el nombre de su descubridor. Gracias a Przewalski y luego en expediciones siguientes se llevaron varios potros a los zoológicos europeos, si no llega a ser por ellos habría llegado a extinguirse.
Visitando la Escuela Andaluza de Arte Ecuestre de Jerez de la Frontera, pude ver varios Przewalski que allí tienen. Viven en un recinto grande en semilibertad, con un refugio donde entran y salen cuando quieren, y donde les echan heno y les dan de comer. Parecen caballos muy tranquilos aunque hay quien sostiene que tienen un cierto instinto agresivo, son macizos, con una cabeza demasiado grande con relación al cuerpo, el perfil de su cabeza recto tendente a convexo, sus patas demasiado cortas en proporción al cuerpo, el dorso recto con una cruz poco destacada. De alzada alrededor de 1,32 metros. Su capa es “bayo arenoso” crema claro muy significativo, sus crines negras con cerdas duras aparecen de punta llegan a medir hasta 20 centímetros, carece de tupé, en algunos aparece la raya de mulo, las extremidades en la parte inferior son también negras, en esa parte en algunos aparecen rayas similares a las de las cebras, la cola también negra, asemejándose a algunos caballos bayos, alrededor de su hocico aparece un color más claro que el resto del cuerpo, un color crema aparece en su vientre.
Desde los años sesenta en Mongolia no se ha visto ningún ejemplar. Los pocos criados en Europa provoco la endogamia, se produjo una gran mortalidad reduciéndose la diversidad genética.
Los habitantes de Mongolia han dependido de los caballos desde siempre, utilizando su leche como base de su alimentación, y las heces secas de los caballos les sirve para hacer fuego.
Para evitar la extinción de está especie de caballo salvaje era necesario reintroducirlo en la naturaleza. El holandés Ian Bouman creó una Fundación para Conservación y Protección del caballo Przewalski en el año 1975, su objetivo salvar de la extinción al caballo Takhi. Los caballos de los zoológicos pasarían mediante aclimatación a pastos abiertos, para después dejarlos en libertad en la naturaleza en las estepas de Mongolia, donde permanece compartiendo estas llanuras inhóspitas con los camellos salvajes, existe también un pariente suyo que es el asno salvaje llamado Kulan. El pueblo de Mongolia puede estar orgulloso de ver en su árido desierto como aumenta en número este bello animal.
Durante el Paleolítico o sea el primer período de la Edad de Piedra, el caballo era un animal abundante, formaba una parte fundamental de la dieta de los cazadores. Su importancia para el ser humano queda reflejada en el arte rupestre de nuestras cuevas como en las Cuevas de Pileta en Málaga, en la de Altamira en Cantabria y en la Lascaux en Francia.
El caballo salvaje, en aquellos tiempos distribuidos por todos los continentes, está extinguido. Sólo está representado ahora por el caballo de Przewaslski, considerado como un antepasado del caballo doméstico actual. La caza por parte del hombre y la pérdida del hábitat produjo un descenso en las poblaciones de esta especie que en la actualidad se está reintroduciéndolo en la naturaleza. Este animal, es más pequeño y robusto que el caballo doméstico.
El caballo Przewalski, tiene una estructura celular embrionaria, sus núcleos celulares tienen un número determinado de cromosomas, que se consideran portadores de los factores hereditarios. Este número de cromosomas es de sesenta y seis, diferente a la que presentan los caballos domésticos que es de sesenta y cuatro.
David Muriel Holgado

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