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lunes, 30 de abril de 2012

MANEJO EN LAS CURAS Y AL PONER INYECCIONES.

Asignatura pendiente. Muchas veces tenemos que intervenir y manejar a nuestro caballo cuando está enfermo, cuando se ha hecho una herida, cuando hay que ponerle una vacuna o cuando hay que desparasitarlo. Incluso teniendo mucha practica se ve uno en situaciones en las que encuentras grandes dificultades para realizar esa misión. Algunos veterinarios no saben como manejar a un caballo cuando lo tienen que curar, recurren a inmovilizarlo retorciéndole la oreja, sujetándolo por varios hombres o utilizar el acial que según la Real Academia de la Lengua es: “Instrumento con que oprimiendo un labio, la parte superior del hocico, o una oreja de las bestias, se las hace estar quietas mientras las hierran, curan o esquilan”. Son métodos que solucionan el problema en el momento y no siempre, pero ese acto quedara grabado en la mente del caballo, y se habrá formado un gran resabio. También se puede meter al caballo en una manga, o en un potro, que es una máquina de madera o hierro que sirve para sujetar a los caballos cuando se resisten a dejarse herrar o curar. Nos podemos encontrar con varias situaciones. Tenemos a un potro que está con su madre todavía mamando, viven en una finca grande y no se ha tocado nunca al potro, se ha hecho una herida, hay que curarlo y desinfectar la herida, ponerle antibióticos y la antitetánica, para que no se infecte la herida; se les lleva hacia la manga o al corral, se cogerá a su madre del ramal y se inmovilizara al potro entre varios hombres. Si a este potro desde que nació se le ha ido enseñando y está acostumbrado a que le pongamos una cabezada y manejarlo del ramal lo tendremos más fácil. Si es un potro cerril (sin desbravar, sin domar) que ya se ha destetado y está salvaje en el campo, se le llevara al corral y no habrá más remedio que enlazarlo y tumbarle para curarle, luchara para defenderse, no se da cuenta de que lo queremos inmovilizar por su bien para curarle, pensara que está cerca su muerte y queremos comérnoslo, quedara grabado en su mente y cuando nos acerquemos con cuerdas entrara en pánico y huira. Imprescindible amansar antes de pinchar, marcar o curar. Con buen trato le convencemos que no queremos hacerle nada malo. Un potro cerril que ha tenido malas experiencias con los humanos puede atacar si se encuentra con situaciones parecidas, para convencerle necesitara mucha paciencia y muchas buenas experiencias.
Si tiene mucha confianza con nosotros y por su bien le hacemos pasar por una mala experiencia para poderle curar, no afectara su confianza en otras situaciones, pero estará desconfiado cuando se repita la situación mala. Puede tener fobia a los pinchazos, a los sprays, etc... Para quitarle las fobias hay que desensibilizarlo exponiéndolo a la situación que le produce el miedo de manera progresiva, sin pedirle demasiado, ir avanzando paso a paso. Insistir demasiado puede saturar al caballo. Pelear con él aun ganando le deja recuerdos desagradables. Habrá que emplear lo aprendido con la Etóloga equina Lucy Rees cuando nos habla de: Habituación gradual (acercamiento – alejamiento). Hay que reducir el estímulo por el que se asusta al mínimo. Si reacciona relajado ignorándolo, quitamos el estimulo. Presentamos el estímulo aumentado hasta que se calme y lo quitamos. Continuamos así hasta que se habitúe al estímulo total. Si se impresiona con el estímulo levantara la cabeza y cierra la boca con firmeza, son señales de tensión. Si se relaja baja la cabeza y se relame es cuando quitamos el estímulo para presentárselo de nuevo. Estar calmados. Cuando introducimos algo nuevo, sprays, jeringuillas dejamos que lo examine. Si se asusta no se le castiga. Repitiendo mucho hace que se habitúe. Nos podemos ayudar de premios como comida rica o golosinas para que se quede quieto. Un potro cuando tenía diez meses, se hizo una herida en la frente, tuve dificultad en pincharle, tengo experiencia de que las heridas se infectan fácilmente y después es muy difícil curarlas, le puse penicilina-antibiótico durante tres días pinchando intramuscular, también sino está vacunado de tétanos seria conveniente hacerlo, el golpe que hay que dar para que entre la aguja y el dolor que produce le asustan, si el potro sabe estar quieto amarrado y no tira hacia atrás le amarro muy corto para que no pueda moverse mucho, para curarle y limpiarle la herida en la frente a un potro que bracea y me puede golpear o me golpea, le amarre pero no fijo dando dos vueltas a la cuerda sobre la argolla, con mi mano puedo abrir y cerrar si tira mucho hacia atrás le flojo luego el vuelve y por un lateral entre su oreja y su ojo le curo limpiando bien la herida, se le puede incentivar con comida rica que se la dará otra persona, yo utilizo pan y les encanta.
Comento algunos aspectos a tener en cuenta cuando se ponen inyecciones intramusculares. Se tendrá presente que se puede presentar alguna reacción alérgica, o pinchar en un vaso sanguíneo, o infectarse la zona. Utilizar jeringuillas y agujas desechables, colocar la jeringuilla con la aguja hacia arriba se le dan unos golpecitos para que queden arriba las burbujas de aire y presionar para que salgan aunque salga un poco de medicamento. El lugar más indicado es en su cuello (preguntar al veterinario que parte es la mejor) es donde se reparte mejor el medicamento. Si está la zona sucia hay que limpiarla, si se cree conveniente desinfectar se realizara con una mezcla de solución de yodo mezclada con agua. Pinchar con movimiento introduciendo la aguja completamente con suavidad (meter toda la aguja), mirar si sale sangre por la aguja, si hay sangre sacar la aguja y pinchar en otra zona con otra aguja, poner la jeringuilla en la aguja e introducir suavemente, sacar la aguja de seguido y masajear la zona con los dedos. No introducir aire y nunca introducir el medicamento en un vaso sanguíneo.
         Para habituar a un caballo a las curas y a los pinchazos, hablándolo con Lucy Rees, me comenta que se utilizará el acercamiento alejamiento con un ayudante premiándole con comida a cada avance, para enseñarle a los pinchazos se utiliza un palo con punta. Los pinchazos intramusculares los aceptan peor que los intravenosos. Me explica que para estar amarrado y no tire hacia atrás, que al tirar hacia atrás se pueden dañar el cuello, se le pone una cuerda alrededor de la mitad de su cuello se hace un lazo pero fijo, que no le apriete su cuello, el resto de la cuerda por la argolla de la cabezada de cuadra y luego se amarra, así tirara de la mitad de su cuello haciéndole ir adelante y no se hace daño en su nuca. Lo he utilizado y da buenos resultados, más en unos caballos que en otros. La cabezada de cuadra normal muchas veces se rompe por sus costuras, en su lugar he utilizado la cabezada de cuadra de cuerda, esa no se rompe con facilidad. En las fotografías se ve como se utiliza el método. El potro de la fotografía golpeaba con sus manos defendiéndose, le agregue al método una cuerda que iba por detrás encima de sus corvejones y atada a la argolla, cuando el potro iba hacia atrás se encontraba con esta cuerda que se lo impedía, me dio resultado, con este potro también utilice la cabezada de cuerda porque tiraba mucho.
 Hay que intentar resolver los problemas con lo que tenemos a mano y de la manera menos violenta posible. Espero que os sea útil.
 David Muriel Holgado
              Consideraciones interesantes de Marcela. Hola David, tambien hay que considerar que un caballo potro o no, domado o no, puede estar y probablemente lo este, muy asustado si tuvo cualquier accidente o lesion, aplicar algun sedante a veces no esta de mas. Por otra parte si aplicas inyecciones en la tabla y para asegurarse que no se forme un abseso, se tomara como regla general: a un palmo de la crinera, en la zona media del cuello y la aguja (esto es lo importante) debe entrar en diagonal(entre 30~40º de inclinacion) ya que cuando entra se romperan los capilares y si introducimos la aguja verticalmente la linfa que segregan querra salir por el mismo orificio creando el abseso, si por el contrario es oblicua, se ira disipando y no se formara. Espero haber sido clara, otro lugar puede ser en el pecho, en la grupa puede ser en vertical, generalmente cuando necesitamos administrar medicamentos de mas de 15cc o muy densos como la terramicina. Por ultimo, no utilizar agujas mas gruesas de lo necesario. Saludos!

martes, 17 de abril de 2012

EL CABALLO EN LA MANO Y CONTACTO.


La puesta en la mano es fundamental,
Podhajsky decía que estar en la mano un caballo es estar obediente al jinete. Que responda al instante a cualquier indicación del jinete y sobre todo que esté cómodo, sin miedo al dolor que puede producir el bocado si se usa inadecuadamente. El jinete tendrá buena mano porque la boca del caballo es sensible, y como decía Nuno Oliveira que tirar o elevar continuamente con las riendas, es inútil, solo sirve para fatigar los brazos del jinete y que el caballo tenga miedo, e insensibilizar su boca, endurecerla, hasta casi hacer imposible la parada. Para ponerlo en la mano hay que trabajarle mucho, realizar muchos ejercicios de gimnasia, así como flexiones directas y laterales desde el suelo y montado, como nos indica Baucher. En los inicios de la doma de un potro le dejaremos que coloque su cabeza más libre con el cuello más alargado hacia delante y hacia abajo. Continuar hasta conseguir poner su cabeza, en posición cercana a la vertical, Nuno decía que cuando esté entrenado debe ser puesto sobre el bocado pero no por la fuerza; para ponerlos en la mano las riendas fijas laterales no son infalibles, se hace a base de gimnasia. Si no puede quedarse unido, excepto por la fuerza y tracción sobre las riendas, estará sin alegría, ligereza y flexibilidad. No todos los caballos debido a su conformación pueden, al tener mala disposición del cuello, cuello invertido, o demasiado corto, los caballos con cuellos cortos y gruesos, no pueden ser ligeros cuando están en la mano. Con caballos con el cuello cóncavo, se trabajara con extensiones y variaciones de marcha, transiciones, incurvaciones y gimnasia, las manos del jinete lo más suaves posible, premiar y permitirle ir con riendas flojas, terminará teniendo contacto con la mano y reunido.
El caballo en la mano estará con gran ligereza y tendrá su cuello, cabeza y cuerpo en equilibrio, y dispuesto a atender cualquier indicación del jinete. El caballo bien colocado, ligero en el tercio anterior, tendrá la mandíbula móvil, saboreando el bocado y estará ligero a la mano. Cuando Baucher nos habla de “plegar el pico” expresión que aparece en su obra muy a menudo, se refiere a que el caballo con ligereza situara su cuello y su cabeza bien colocados cerca de la vertical, respondiendo a las riendas, con movilidad de la mandíbula, si el caballo no tiene móvil la mandíbula será porque tiene alguna tensión y si tiene tensión en esta parte tendrá tensión en el cuello y en todo su cuerpo. Para “plegar el pico” a un caballo y conseguir tener movilidad en la mandíbula se harán ejercicios de flexiones.
Cuando el caballo está en la mano nunca su cabeza se situara detrás de la vertical; la punta de su nariz se encontrara a la altura de sus ancas y su nuca será el punto más alto.
Algo que considero que hay que tener muy en cuenta y que nos enseño Podhajsky, que las manos del caballo no podrán avanzar nada más que hasta el punto donde la prolongación de su cabeza, por lo tanto en los pasos alargados se dejara que extienda su cuello y cabeza.
Monta tu caballo recto y móntalo en movimiento adelante.

El caballo puede estar en la mano, detrás de la mano, o delante de la mano.
Si no lleva el cuello extendido, levanta mucho la cabeza poniéndola casi horizontal puede llegar a ser un caballo con (la nariz al viento o caballo estrellado), si el jinete tira de las riendas, el caballo despapa, se quiere librar del bocado, a esto se dice que el caballo está delante de la mano, no responde al bocado y el caballo ira invertido. También Baucher llama caballo abocinado al que lleva mucho tiempo el cuello y la cabeza muy bajos, se puede decir que estos caballos no están en la mano, no confundamos el caballo abocinado con el caballo que estira bajando su cuello para relajarse, a veces hay que dejar que estire su cuello y baje la cabeza para que estire sus músculos y descontraer su dorso.
Se dice que el caballo está detrás de la mano cuando el caballo se encapota, esto quiere decir que pone su cabeza pegada a su pecho muy por detrás de la vertical, para librarse del efecto del bocado. En esa situación el jinete puede hacer poco, barajando las riendas se puede corregir esta posición, hay que intuir sus intenciones antes de que lo realice para impedírselo, también se le impulsara con las piernas para que vaya hacia adelante.
Se puede corregir a base de gimnasia, flexiones y con mucha paciencia, con las riendas flojas y con unas manos suaves.

CONTACTO.
Contacto según la denominación de Podhajsky “es la unión entre la mano del jinete y la boca del caballo, para conducirlo y reunirlo”. El caballo buscara un suave apoyo con el bocado, con un contacto permanente y uniforme, buscando un sostén en la rienda “quinta pata”, se dice que el caballo está en la mano. Se procurara tener el mismo contacto con las dos riendas. No es el jinete quien debe, tirando de las riendas, buscar la unión con la boca del caballo, el caballo es el que debe buscar el contacto de la mano del jinete.
Este contacto como apoyo sobre las riendas, es debido a una impulsión constante, flexible y con una intensidad apropiada. Si se abusa del contacto se obtendrán unos trancos cortos, sin ritmo y poco regulares.
El Capitán Beudant, decía que se debe permitir que los caballos se muevan con riendas libres, así se llegara al éxito. No sujetar a los caballos. Dar libertad. También decía que debemos “Pedir con frecuencia, contentarse con poco y premiar mucho”.

Cada caballo tiene su punto de contacto. Cuando establezcamos una conexión con el caballo a través de las riendas por primera vez, deberemos averiguar cuál es el grado de conexión al que debemos llegar para obtener una respuesta del caballo. Si mantenemos un contacto estable en el que le ofrecemos apoyo al caballo, seguido de una lenta cesión, el caballo podrá aceptar el contacto y encontrará la forma de llevarse a sí mismo.
Nuestra obligación es encontrar un contacto agradable y sujetar las riendas correctamente para producir un contacto elástico en la boca del caballo. Tendremos las manos ni demasiado bajas ni demasiado altas. Si tenemos las manos demasiado bajas, el movimiento se volverá pesado y rígido, ya que los codos y los hombros estarán tensos. Si mantenemos los codos elásticos y realizamos el movimiento correctamente, sentiremos que el gesto es fluido y suave, sin tensión. Las muñecas estarán suaves y ligeras, nuestra pelvis neutra, notando el contacto en los codos. Estaremos cediendo intermitentemente sin que el caballo pierda el contacto. Sobre esa presión que ofrece el caballo debemos nosotros presionar un poco más hasta que comienza a ceder. Si tiramos de un caballo, el caballo tira más y nadie gana. Cuando el caballo está equilibrado y su dorso está relajado, encontramos el contacto y la presión se convierte en un movimiento rítmico que establece el equilibrio en cada tranco, un intercambio armonioso entre el caballo y su jinete.

José Manuel Sales Pons nos indica que el contacto que tenemos con nuestro caballo es a través de las riendas, nuestra pierna y nuestro culo (asiento), que debemos sentarnos sobre nuestros huesos ísquiones, y que cuando tiramos de las riendas lo haremos desde el brazo, no utilizaremos nuestro bíceps. Debemos comunicarnos con nuestro caballo con mucho tacto, desde que nos subimos hasta que nos bajamos de nuestro caballo estamos comunicando algo a nuestro caballo, recibe información de nosotros a través de nuestra situación encima de él y nuestros movimientos. Otra forma de comunicarnos es a través de nuestra voz, con el “so” para parar o el chasquear “clhass” para que se ponga en marcha. Supongamos que llevamos una carga a nuestras espaldas, si subimos la cabeza sentiremos molestias en nuestra zona lumbar, para ir cómodamente llevaremos nuestra cabeza hacia adelante, así tiene que ir el caballo. Nosotros somos una mochila inteligente para el caballo eso nos dice José Manuel, y os remito a que leáis sus interesantes artículos en su blog “Ocurrencias Hípicas”.

David Muriel Holgado

jueves, 12 de abril de 2012

LA VIDA DEL SEMENTAL. 2ª parte.

Pasado el caluroso verano, el yegüero lleva al semental a la piara donde están las yeguas con sus rastras, lo suelta, y él, deseoso de juntarse con los suyos, emprende gran carrera al galope para saludar a su harén. Esto ocurre en las fincas andaluzas donde el semental campara con las yeguas que le han asignado con el fin de cubrirlas a todas. Estas fincas suelen tener gran extensión y si el terreno es accidentado, con subidas y mucho monte, mejor para mantenerse en forma. Le suelen adjudicar más de veinte yeguas, y estas están continuamente moviéndose, van de un lado al otro de la finca, pobre semental que necesita la compañía de las yeguas, intentando tener a todo el grupo reunido, protegiéndolo, yendo a reunir a los potros pequeños que se quedaron atrás para juguetear, defiende el territorio donde están dando estabilidad y uniendo al grupo, esta manada es demasiado grande en un terreno muy extenso. En estado salvaje un semental tendrá una banda que constara de hasta cinco yeguas y en algunos casos menos, así lo tiene fácil, tendrá a la banda unida sin gran esfuerzo, incluso puede jugar con los potros jóvenes, con estos juegos aprenderán a comportarse socialmente. Con más de veinte yeguas a su cargo algunos días cubrirá muchas veces, se pondrá en forma aunque en algunos casos adelgazará bastante y estará bastante estresado. En fincas de terreno llano y más pequeñas, aunque tenga muchas yeguas, lo tendrá más fácil al tenerlas controladas a todas.
Cuando destinamos a un potro para semental, lo dejaremos con los potros machos de su misma edad en libertad en el campo y si éste es grande y con monte, con subidas y muy accidentado mejor, así se musculara y estará flexible con sus cascos sanos, aprenderá jugando con sus amigos. Si los llevamos a las cuadras, pueden pasar parte del día en libertad con otros potros o con algún caballo castrado. Empezaremos a enseñarle a ir del ramal y que vaya tranquilo junto a otros caballos, iniciaremos su doma y empezaremos a montarlo. Cuando queramos que empiece a cubrir, se le dejará con una yegua madura en un campo, ésta le enseñara, la cortejará, y si sale a celo se dejará cubrir, si no lo rechazará. Si podemos los dejamos juntos incluso cuando ha tenido al potrillo, así ira formando su pequeña banda.
En cautividad a veces la fecundidad es muy baja, debido al estrés del semental al estar en cuadras encerrado todo el día, y la baja fecundidad de la yegua puede ser debido a no convivir con él durante todo el día, por eso no sale a celo, también puede ser debido a que en estado salvaje ella elige al semental y en nuestras manos se lo imponemos.
Lucy Rees junto con sus alumnos, todos los años realizan un curso en los Llanos de Venezuela, donde viven los cimarrones en estado salvaje en fincas de muchísimas hectáreas. Estos cimarrones tienen condiciones de vida muy extremas. El curso lo realiza en el mes de abril, observan e investigan la forma de vida de estos caballos, sus costumbres y comportamiento, de todos estos conocimientos hace sus estudios. Podemos leer sus artículos donde nos habla de todo esto. No he tenido la oportunidad de estar en ninguno de esos cursos, pero con lo que he aprendido de Lucy y con su permiso, en relación a los sementales contare algunas cosas. Cuando estos sementales tienen alguna disputa entre ellos por defender a su banda, se muestran amenazantes, poniéndose de manos y dando manotazos, pero nunca llegan a hacerse daño físicamente, porque cualquier herida en esas condiciones de vida les causaría una infección y les llevaría a la muerte, eso ellos lo saben. Cuando se ven en el campo se acercan y comprueban que son machos, se examinan, se pelean un poco y luego continúan calmados. El semental parece pacifico, los que más molestan son los machos solteros que forman grupos para conseguir alguna yegua y empezar su propia banda. A los sementales que ya tienen banda les gusta jugar con sus potros al tener un fuerte vinculo paternal, mantiene a sus yeguas y están bastantes confiados, cuando alguna sale a celo la separa de la manada, no deja que otros se acerquen a ella braceando y chillando. El semental más llamativo es el que más atrae a las yeguas y el que más éxito tiene en la manada.
En estado salvaje existen las bandas natales, en éstas son las yeguas las que eligen al semental, si sale a celo y no está cerca éste rechazará a otros sementales. También están las bandas de solteros. Todas las bandas cuando hay peligro se juntan para formar una manada grande y huyen en bloque, así lo tienen más difícil los depredadores. Los potros a cierta edad más o menos a los dos años se separan de los padres, los machos forman la banda de solteros, y a las potras también les llega el momento de dejar a su padres y forman junto a un semental una banda propia o se junta a una ya formada. Los potros van por ahí con su banda jugando, ellos muy chulitos se acercan a otras bandas, alguna potra que desea dejar la banda natal se une a ellos, el más atrevido la separa y se va con ella como si fueran novios. Muchas veces los potros jóvenes se despistan jugando y pierden a sus potras. Algunos potros se acercan a las bandas y el semental no se lo impide y poco a poco pastando al lado de alguna potra se va haciendo amigo de ella y se la lleva. Algunos sementales dejan que varios potros entren en su banda, a veces estos potros cubren alguna yegua sin que el semental diga nada, otros se acercan a las potras tímidas y cuando menos se lo espera está encima de ella. Si un semental se hace responsable de otra banda porque el otro ha muerto, se juntara con muchos miembros y andará loco para controlar a todos, va muy estresado, debido a esto muchas yeguas deciden ir a otras bandas.
La preferencia de color a la hora de aparearse es debido al imprinting (experiencias vividas de recién nacido), lo que les ocurre nada más nacer se les queda grabado de por vida, por eso es fundamental que el potro esté con su madre, por eso algunos sementales sólo quieren aparearse con yeguas del mismo color que el de sus madres. ¿Qué ocurrirá si no dejamos que en ese momento después del nacimiento sea una experiencia para madre e hijo sin nuestra intervención? ¿Si hacemos imprinting con un chándal amarillo, de mayores sólo quieren aparearse con caballos de ese mismo color? Con relación al color de la capa, se da el caso de que en yeguadas que tienen varias capas entre sus yeguas, las castañas se juntan con las castañas y las tordas con las tordas. Ahora puedo pensar que es debido a lo que he dicho antes. Pero también puede ser que en estado salvaje cuando se juntan para huir, para tener más éxito en la huida y confundir al depredador se juntan en un grupo grande los miembros que tienen el mismo color de capa. Es algo que tengo que confirmar.
David Muriel Holgado

martes, 3 de abril de 2012

PHILIPPE KARL y “LA ESCUELA DE LA LIGEREZA”.


Nació en 1947. Deja los estudios de medicina y comienza a estudiar zootecnia en el año 1968, dedicándose a trabajar con los caballos. Ya en 1972 dirige un departamento de formación profesional ecuestre hasta 1979 en la Escuela de Zootecnia en Rambouillet. En 1980 tiene sus propias cuadras compaginando con las competiciones en concurso completo y salto. En 1985 fue nombrado miembro de la Escuela Nacional Francesa de Equitación de Saumur. Participa durante años en los espectáculos y las galas de alta escuela de “Cadre Noir” presentando números de riendas largas. En 1998 deja la Escuela Saumur y se dedica a dar clínics recorriendo y enseñando a muchos alumnos a montar a caballo en países de Europa y en Estados Unidos.
Entre los libros que ha publicado se encuentra “Escuela Superior de la equitación” y de la editorial “picobello” “El laberinto de la doma clásica moderna”; traducidos a varios idiomas con un merecido reconocimiento internacional. También posee un gran talento como artista, en sus libros aparecen dibujos realizados por él.
En el 2004 Philippe Karl fundó “La Escuela de la Ligereza” con el fin de transmitir la filosofía de la ligereza, donde se enseña a profesionales de la equitación durante tres años, también aprenderán la mejor forma de enseñar a sus alumnos. Con el objetivo de conseguir un caballo polifacético, ligero a las ayudas del jinete en todo momento, excluyendo cualquier uso de la fuerza o de medios de coacción, está dirigida a todas las razas pudiendo aplicarse a todas las disciplinas ecuestres. Hay varias etapas en la Ligereza, la inicial, la flexibilidad, la movilidad, la reunión.
Para ello se realizan movimientos del filete desde el suelo, para suavizar la boca, soltando la mandíbula. El caballo estará relajado si mueve la mandíbula. Hay que conseguir la cesión de la mandíbula con la elevación adecuada del cuello. La mano restablecerá el equilibrio y la relajación con cesión de la mandíbula. Tendremos que restaurar la impulsión con la pierna y con un uso inteligente de la fusta, el uso excesivo le lleva al pánico. Haremos flexiones laterales del cuello, mediante círculos y giros. Se realizaran transiciones varias, pasos laterales y gimnasia. Restableciendo la relajación y flexibilidad. El Piaffe es la esencia de la reunión; si se hacen transiciones del Trote al Paso atrás, se llega al piaffe. Utilizando el principio de Manos sin piernas (ligereza en la mano, haciendo pasos atrás sin resistencia) y Piernas sin manos (ligereza a la pierna, pasos enérgicos hacia delante).
Con ayudas ligeras enseñando los ejercicios para mascar e incurvarse en la mano. Tiene que acabar aceptando con suavidad el filete y, filete y bocado juntos. Llegar a unos buenos alargamientos, movimientos laterales, cambios de pie en el aire; un Piaffe enérgico con la nuca en el punto más alto, y las articulaciones posteriores bajas; un buen paso español; un Passage medianamente elevado pero regular.

David Muriel Holgado