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sábado, 31 de diciembre de 2011

EL CABALLO DEL ALBA.

Hace 65 millones de años un asteroide colisiono contra nuestro Planeta, haciendo desaparecer las condiciones de vida existentes, surgiendo nuevas, entonces muchos seres desaparecieron al no poder adaptarse a estas nuevas condiciones, entre los que se extinguieron estaban  los dinosaurios. Algunos mamíferos pudieron adaptarse. Nuestro primer caballo conocido como Eohippus con una antigüedad de 55 millones de años, también conocido como “el caballo del alba”, sobrevivió al tener la temperatura controlada. Este herbívoro era muy pequeño, del tamaño de un zorro. Constancia de ello es el fósil de un ejemplar descubierto en Norteamérica en 1867, se averiguo que este antepasado del caballo media 30 centímetros y pesaba alrededor de 5 kilos, tenía cuatro almohadillas en las manos y tres en las patas, similares a la de los perros, habitaba en zonas de selva y en pantanos. Su pelo con la textura parecida a la del pelo de un ciervo, tenía manchas claras sobre fondo oscuro que le servía de camuflaje. Su dentadura no era muy fuerte y se alimentaba de brotes y hojas ramoneando los arbustos. También sus ojos los tenía situados centrados en la cabeza, no tenía visión lateral, que más adelante la desarrollo como parte del sistema defensivo cuando su hábitat lo estableció en espacios más abiertos. Se cree que desapareció hace de 45 a 35 millones de años, en el periodo Oligoceno inferior.

Evoluciono surgiendo el Mesohippus, hace 40 millones de años debido al cambio del clima, la hierba crecía alta, éste era más grande con sus 45 centímetros de altura, con su dorso arqueado, sus patas se alargaron y su cuello se estiro, se alargo su hocico sobre todo para poder ver por encima de la hierba cuando estaba comiendo, tenia tres pezuñas en cada extremidad y una dentadura con capacidad de corte, más potente para comer una vegetación variada como cualquier tipo de follaje. Sus ojos se fueron colocando a los lados consiguiendo mucho más campo de visión. Empezó a vivir en zonas de bosque donde abundaban arbustos y matorrales, empezó a desarrollar como sistema defensivo el método de la huida, así sus manchas y rayas que le servían para camuflaje fueron desapareciendo.

Siguió evolucionando en el mioceno medio y superior surgiendo el Merychippus, época en la que tuvo mucha progresión, se fue acercando a prototipo del Equus, con algún parecido al burro actual, con una alzada de 90 centímetros. Su cuello más largo, podía alimentarse del suelo, con un alto radio de visión, sus dientes tenían capacidad de moler hierbajos duros. Tridigitado, quiere decir que tiene tres dedos, fueron desapareciendo sus dedos y quedando uno principal en el centro que era el que tocaba el suelo y otros dos, uno a cada lado que se fueron atrofiando, así podía correr mejor alcanzando mucha velocidad y recorriendo muchas distancias, utilizando la huida como defensa de los depredadores. El merychippus vivía en zonas de bosque donde el terreno era más duro.

El Pliohippus especie que existió hace cinco millones de años, ascendiente directo del Equus Caballus ya tenia proporciones del caballo moderno, con una altura a su espalda de 122 centímetros, fue el primero que tenia los cascos formados, habían desaparecido los dedos laterales. Solípedo es el cuadrúpedo provisto de un solo dedo, cuya uña, engrosada, constituye una funda protectora muy fuerte denominada casco. Del mismo origen subgenérico del que son las cebras y los asnos salvajes.

Los anteriormente descritos son los ascendientes de lo que conocemos como Equus Caballus, extendiéndose por Asia, Europa y África. La especie evoluciono surgiendo cuatro tipos: el caballo del bosque, el caballo de la meseta, el caballo de la estepa y el caballo de la tundra. De estos cuatro tipos y sus razas surgen las razas de los caballos actuales. Un ascendiente en el continente europeo que desapareció fue el caballo Tarpán, aun hoy existen razas de caballos con algunas de sus características. Relacionados con el Equus quedaron en Europa y Asia los caballos, en África asnos y cebras y en Oriente Medio los onagros.

Qué derecho tenemos sobre él cuando lleva en la Tierra casi 60 millones de años más que el Homo Erectus. Con una antigüedad entre 15000 y 20000 años aparece en las pinturas rupestres como Equus Caballus, pintadas por el hombre de Cro Magnon. En las estepas euroasiáticas los nómadas arios comenzaron su domesticación hace 6000 años.

Los llamados puentes naturales comunicaban los continentes, por ese motivo se extendieron por el continente Europeo en el periodo Eoceno, que es la segunda época del período terciario, abarca desde hace 58 millones de años hasta hace 37 millones de años. Estos puentes naturales se mantuvieron hasta el fin de la época Glaciar 9000 a.C. por estos es por donde el equus caballus se expandió por Asia, Sudamérica, Europa, África. Uno de estos puentes estaba en el Estrecho de Bering.

El espejuelo de nuestros caballos, que aparece como excrecencia córnea que tienen en la parte interior e interna del antebrazo y también en las patas traseras, utilizada muchas veces para identificarlos al ser única en cada caballo, como nuestra huella dactilar. El espejuelo es una reminiscencia del último dedo que desapareció en el caballo. También muchos caballos tienen en la punta del menudillo, en su cerneja o espolón una pequeña callosidad de lo que le quedo al desaparecer las almohadillas de sus dedos.

Hace ocho mil años en la era glacial no se sabe por qué motivos el caballo desapareció del continente americano. Volviendo a América como lo conocemos ahora, en la época de su descubrimiento, lo introdujeron de nuevo los conquistadores españoles, por el año 1519 Hernán Corte en una de sus expediciones llego a ese continente con 16 caballos españoles. Utilizando para ello unas embarcaciones llamadas carabelas, en sus bodegas había unas vigas fuerte que poseían unas argollas que a través de correas de cuero y unos arneses en forma de hamacas, recogían el vientre y las costillas de los caballos, tirando del extremo de las argollas podían ser alzados del suelo, si fueran sueltos estarían continuamente moviéndose, así conseguían su inmovilidad y no sufrían los vaivenes de la mar, se ponían en dos filas, unos en frente de otros, al verse estaban más tranquilos, también para que no cocearan y pateases les unían sus patas con cintas de cuero. Llegaban a su destino en condiciones lamentables, muchos se mareaban, algunos morían y lo tiraban por la borda.

David Muriel Holgado

miércoles, 28 de diciembre de 2011

LAS AYUDAS DE MANOS Y PIERNAS.

Hay que tener un contacto suave en las riendas. Siempre sujetamos las riendas con fuerza por miedo o falta de confianza, esa sujeción hace aumentar la resistencia de nuestro caballo. Acostumbremos a nuestras manos y muñecas a que actúen ligeras y con suavidad. Doblamos las muñecas hacia arriba, luego hacia abajo y luego girarlas hacia adentro. Nota como tus muñecas sólo están ligeras y flotantes cuando los huesos están relajados y mantenemos en línea con los antebrazos.
Nuno Oliveira nos decía que hay que tener buena mano, que la boca del caballo es sensible, que tirar o elevar continuamente con las riendas, es inútil, solo sirve para fatigar los brazos del jinete y que el caballo tenga miedo, e  insensibilizar su boca, endurecerla, hasta casi hacer imposible la parada. “Siempre el ombligo a la mano y nunca la mano al ombligo.” “Toda la fuerza en la mente y las piernas; nada en la mano”. “Toda acción de fuerza de las manos sobre esta masa en movimiento no puede más que provocar resistencias o defensas como consecuencia de la molestia o del dolor que producen.” “La mano no se opondrá a la masa directamente, actuara sobre ésta a través de los resortes del cuello.” “No se le debe mandar por la fuerza, inteligentemente se le mandara actuando sobre el equilibrio.”

Interesante una lección fundamental sobre el uso de las manos de Luis Ramos Paul, la rienda de dentro tiene que ir casi sin presión, o sea en banda, en un coge y suelta, esto es lo que hace la incurvación normal del caballo, por efecto de esta rienda que coge y suelta y la pierna interior que va situada en la cincha. La rienda de fuera va más tensa y siempre empujando la tabla del cuello exterior del caballo hacia dentro. Si tiramos de la rienda de dentro y aflojamos la de fuera, lo que hacemos es torcer el cuello del caballo e impedir la marcha hacia delante del caballo, si estamos frenando con la rienda de dentro y la de fuera suelta, estamos frenando la impulsión.
El duque de Newcastle, dice que para que la mano sea buena ha de ser ligera, suave y firme.
El jinete estará sentado cómodo y seguro. François Robichon de la Guérinière dice que cuando el cuerpo del jinete va desordenado y con poca seguridad, el caballero solo se ocupa de sujetarse. Tiene que haber coordinación de las manos con las piernas. Sobre la posición de las manos dice que los movimientos de la mano de la brida sirven para advertir al caballo la voluntad del caballero, y la acción que produce la brida en la boca del animal es el efecto de las diferentes posiciones, y de varios movimientos de la mano. Estos movimientos, como abrir la mano para que el caballo salga o marche adelante, se hace bajando la mano y volviéndola un poco con las uñas hacia abajo, Sostener la mano, se hace aproximándola al estómago y levantándola un poco uñas arriba, sirve para retener al caballo, una media parada y para pararle, o para darle pasos atrás, no conviene en esta acción apoyarse mucho en los estribos, retrotraer al mismo tiempo un poco el cuerpo, para que el caballo pare o vaya atrás remetiendo las ancas, Vuelta uñas abajo hacia este lado mismo, a fin de hacer obrar la rienda de afuera. Dicho por Guérinière de otra manera, Primero poner en movimiento la cabeza y las espaldas, abrir la mano alargando la brida, el caballo saldrá adelante, sostener o retraerla para acortar el aire de su marcha, y para pararle o para darle pasos atrás, volverla a la derecha para llevarle hacia aquella mano y volverla a la izquierda para traerle sobre ésta. El caballo obediente a la mano es aquel que la sigue y obedece en todos sus movimientos, Tener las riendas separadas en las dos manos o iguales en la mano izquierda, La rienda de la parte de adentro vaya siempre un poco más corta en la mano de la brida, para colocarle el pico sobre la mano en que maneja, porque todo caballo que no va plegado no tiene aire ni gentileza en el picadero cuando trabaja.
También nos indica que casi todos los caballos tienen más disposición, como se ha dicho, para plegar a la izquierda que a la derecha, en los caballos que se encapotan, para levantarlos y llamarlos arriba, la mano ira más alta y adelante, que de ordinario, Los que despapan situar la mano más baja y próxima al vientre, para poderles recoger el pico. Cuando se adelanta la mano de la brida se afloja la barbada, disminuyendo el efecto del bocado, Esta ayuda sirve para echar adelante al caballo que se detiene, cuando se retrae la mano hace mucho más efecto en la barbada y apoya también mucho más el bocado sobre los asientos, cuya operación conduce para recoger al caballo que tira del freno, o al que despapa.

El que fue director durante veinticinco años de la Escuela Española de Equitación de Viena Alois Podhajsky nos enseño que: Hay tener compenetración de las ayudas. Realizar media parada unilateral. En el movimiento hacia delante reside el éxito y, por lo tanto, el secreto de un adiestramiento bien conducido. Las riendas se utilizaran como breves indicaciones de retención, sin tirar fuertemente, ni tirones, ni sacudidas. Aumentar la presión del bocado progresivamente, la rienda que cede no debe ser aflojada bruscamente. Acciones y cesiones repetidas. El efecto de la rienda obtenido por la torsión de la muñeca es el objetivo final del adiestramiento con indicaciones breves. Una simple tensión de la rienda apoyada con el empuje del jinete modera el paso y aumenta la reunión.
Steinbrecht  “la principal tarea de la mano es manejar correctamente el balancín cuello – cabeza del caballo”.

Cultivar la mano es, aprender a no tirar, y seguidamente, permitir que se abran hacia delante los resortes. Lo importante es desarrollar los reflejos de las manos que ceden, y de los brazos que se estiran”. De los escritos de José Manuel Sales Pons saco las siguientes conclusiones:
La misión fundamental de la mano, junto con la ayuda del asiento y de las piernas, es procurarle el gesto confortable al caballo en cada uno de sus movimientos o acciones.
Nos comunicamos con el caballo a través de las riendas. Nuestra mano actúa sobre las nueve articulaciones que hay entre la mano y la boca del caballo, algunas de ellas son la mandíbula, la nuca y la base del cuello.
El acelerar o reducir la marcha no es cuestión de fuerza sino de  equilibrio. Si te agarras de las riendas para equilibrarte, te estas agarrando a su boca. Sustituir los tirones, por el control de la resistencia y del equilibrio. Utilizar la tensión y presión idónea para cada momento. Nunca pedirle al caballo nada que no pueda hacer. Lo decía bien claro Baucher que hay que “colocar y dejar hacer.” Conseguir el bienestar del caballo.
Manejaremos nuestras manos a través de las riendas resistiendo, si tiramos, el caballo tirara en sentido contrario, resistiremos hasta que opte por aflojar sus articulaciones, en principio la mandíbula, la cabeza, la nuca y el cuello. Resistiendo actuamos con una presión molesta en su boca a través de su embocadura, como la mano solo resiste y no tira esa presión desaparece cuando el caballo responde y se siente cómodo. Así es el caballo el que afloja la rienda cediendo. José Manuel Sales Pons nos pone el siguiente ejercicio para que nos demos cuenta de esto: Una persona coge las riendas con las dos manos en un extremo y nosotros manejamos las riendas como si estuviéramos a caballo fijando nuestras manos en un punto para que no vayan hacia atrás, nosotros resistimos hasta que la otra persona afloja. Para muchos es difícil distinguir entre tirar y resistir, hay que aprender a resistir, si no tiramos el caballo no tirará. Baucher decía que se debe utilizar la mano como si se exprimiera un limón, así la mano baucherizada es la que resiste con los dedos y no tira con los bíceps.

Sobre la ayuda de piernas.
Siempre de los grandes se aprende lo mejor.
Luis Ramos Paul. “La ayuda de la pierna nace en el asiento, o mejor dicho, en la cadera del jinete. Si estamos trabajando a mano derecha, la pierna interior irá a la altura de la cincha y la exterior un poco más trasera aguantando la grupa del caballo.”
Alois Podhajsky: El adiestramiento del caballo se frena si las piernas del jinete actúan continuamente. Con el potro si se ayuda con un golpe breve de la pierna, si responde la pierna vuelve a su posición normal. La presión de las piernas debe cesar cuando el caballo responda. Considerando ayudas más sutiles el peso sobre el estribo. Las dos piernas sobre la cincha, supone el movimiento hacia delante. Aplicadas detrás de la cincha producen un efecto de oposición si su presión aumenta, un efecto de empuje hacia un lado o costado. Una pierna sola detrás de la cincha, obliga a desplazarse al lado opuesto. Una pierna en la cincha empuja al caballo hacia delante al mismo tiempo la otra pierna actúa detrás de la cincha empuja al caballo de costado (apoyo).
Nuno Oliveira nos dice que las piernas del jinete, deben adherirse totalmente al caballo, sin ninguna contracción muscular y que estén bajas, lo que asegura una flexible aplicación de las piernas, el caballo responde suavemente sin rigidez. Durante la doma no apretar las piernas, sino más bien usarlas sin esfuerzo, permitiéndolas caer suavemente, próximas a los lados del caballo. Sólo un jinete tranquilo, que tenga ayudas discretas y suaves, es capaz de montar un caballo realmente educado.

David Muriel Holgado

viernes, 23 de diciembre de 2011

JENOFONTE

Fue el primero que escribió sobre la hípica y los caballos.
Nació el 430 a.C. en el demo Ático de Erquía, a 15 km de Atenas (Grecia), hijo de Grilo y Diadora. Eran los primeros años de la guerra del Peloponeso, sobre esta guerra escribió el libro “Helénicas”. De familia muy acomodada. Practicó la equitación como los jóvenes ricos de la época. Jenofonte se consideraba amigo y discípulo de Sócrates, pero no perteneció a su círculo más estrecho en el que figuraba Platón. Pero la influencia de Sócrates aparece en los escritos y obras de Jenofonte. Por su origen noble Jenofonte se situó en políticas conservadoras.
Por el año 404 a.C. se estableció en Atenas el Régimen de los “Treinta Tiranos” con el apoyo de Esparta del que Jenofonte fue partidario, derrocado este Régimen, se restableció la democracia. Jenofonte decidió abandonar Atenas.
En el año 401 a.C. se unió a la expedición llamada de los Diez Mil, de Ciro el Joven que pretendía derrocar del trono de Persia a su hermano Artajerjes II, compuesto este ejercito por mercenarios a sueldo. Ciro no desvelo el objetivo de la expedición hasta que no llegaron a Persia. Mataron a Ciro y ese ejercito de mercenarios regreso a Grecia tomando uno de los mandos el mismo Jenofonte, sobre esta expedición escribió el libro llamado Anábasis. Después participo junto a las tropas espartanas en la batalla de Coronea en contra de los atenienses, esto le ocasiono el destierro. Los espartanos premiaron a Jenofonte donándole una hacienda llamada Escilunte, cerca de Olimpia, donde llevo una vida tranquila con su esposa Filesia y sus dos hijos gemelos Grilo y Diodoro, dedicándose a la cría de caballos y a la escritura. Tuvo que dejar la finca cuando Esparta perdió la batalla de Leuctra ante los tebanos. Estuvo en Corinto hasta que pudo regresar a Atenas por el 368 a.C. cuando Atenas y Esparta acordaron una alianza. Hasta que murió en el 356 a.C. con más de 70 años los paso en Atenas escribiendo. Entre los géneros de escritura que practico están: la historia, el ensayo, la biografía, etc., entre las obras que escribió se encuentran: Helénicas, Anábasis, Ciropedia, Hierón, Económico, etc.
En su obra expresa la esperanza de superación de las circunstancias adversas. Simpatizante de un ideal de una vida simple, sencilla y la autentica vida natural. Amante de las penalidades y el esfuerzo.

Jenofonte y los caballos. Sus dos obras Hipárquico (Hipparchikós) que significa “Jefe de la caballería” donde trata de las funciones de esta persona; la otra obra HippikeSobre la Equitación” donde da consejos convenientes para mejorar la caballería. Estableció las bases del arte ecuestre clásico. Con ideas sobre la Hípica muy evolucionas. En sus escritos aparecen sus principios ecuestres sobre la doma y el adiestramiento de caballos jóvenes, ejercicios de equilibrio y flexibilidad, cambios de andadura y dirección, círculos y piruetas. Enseño a saltar a sus caballos. Se preocupo por la mente del caballo y estableció el valor de los premios y el castigo. Jenofonte enseñaba que hay que tratar con paciencia a los caballos y no aprobaba el uso de la fuerza para lograr los objetivos. Afirmaba que el jinete que obligaba a su montura con el látigo, lo único que conseguía era el miedo, ya que la asociación que existe en esta acción es de dolor con el objeto que les atemoriza. Jenofonte montaba a pelo con los muslos desnudos y decía que el contacto directo con el pelo del animal aumentaba la adhesión. Por eso le gustaban los caballos con buen dorso.

Frases conocidas de Jenofonte:

“Lo que es arrancado por la fuerza y sin comprensión no es jamás bello.” “Todo aquello que es forzado y malentendido no puede ser bello”.

“Los caballos jóvenes deben ser educados de forma que no solamente quieran al hombre, más aún, que lo busquen”.

“Nunca debes maltratar a tu caballo cuando estés encolerizado; pues hay en la cólera algo de irreflexión por la que frecuentemente se hacen cosas de las cuales hay que arrepentirse”.

 “Si se logra que el caballo tome el paso que él adoptaría a su voluntad cuando despliega su belleza, aparecerá alegre y magnífico, orgulloso y feliz de haber sido montado”.

 “Alentándole para que adopte las actitudes y gracias que naturalmente adopta cuando realiza una exhibición, ya has logrado lo que anhelas: un caballo que disfruta siendo montado, un animal espléndido y vistoso, la alegría de todos los espectadores... La nobleza misma de los hombres se descubre de la mejor forma en el manejo de tales animales... Estos son los caballos que montan los dioses y los héroes”.

“Si lo recompensas con un trato amable cuando ha cumplido tus mandatos y lo reprendes cuando desobedece, lo más probable es que termine haciendo lo que quieras. Este principio es válido en todas las ramas de la hípica”.

“Los jinetes que obligan a sus monturas con el látigo, no hacen sino reforzar su miedo, porque entonces asocian el dolor con el objeto que los atemoriza”.

“Si empujamos a un potro tanto que protesta con violencia, desmontaremos cuando está calmado”.


David Muriel Holgado

domingo, 18 de diciembre de 2011

LAS AYUDAS.

El jinete utiliza las ayudas para comunicar al caballo lo que quiere que haga. Dos clases de ayudas las naturales y las artificiales. Naturales son las piernas, las pantorrillas, los pies, las manos, los dedos, el peso del cuerpo del jinete, el asiento de éste y la voz del mismo. Ayudas artificiales son la fusta, látigo y las espuelas.
Pensamos lo que queremos pedir a nuestro caballo y luego a veces nuestro cuerpo dice lo contrario. Debemos aprender la técnica y tener la capacidad suficiente de ponerlo en práctica, esta capacidad se adquiere haciendo muchos ejercicios, y con mucha sensibilidad notando las reacciones del caballo.
Luis Ramos Paul nos dice que a parte de las tres ayudas de piernas, manos y asiento existe otra muy importante que es la serenidad mental. Hay que intentar que la correlación mutua sea eficaz y efectiva. Si se produce sangre hay castigo.
A tener presente las enseñanzas de Baucher y su método de “manos sin piernas y piernas sin manos”. Por lo tanto aplicaremos ayudas para avanzar y otras distintas para pararse pero nunca las dos a la vez. Si el jinete pide enérgicamente con las piernas que avance y sujeta con fuerzas las riendas y además tiene en su boca una embocadura fuerte lo más seguro es que el caballo se ponga de manos. Lucy dice que estamos obligando al caballo cuando le damos señales contradictorias y en momentos inapropiados, conseguimos crear confusión, de hay vienen las resistencias. También nuestro cuerpo con su posición, su movilidad o inmovilidad puede contradecir las ayudas que damos.
Podhajski  nos habla de las ayudas propulsoras que son las piernas, el peso, la voz, las espuelas, la fusta, el látigo. Las ayudas de retención son las riendas y el peso. Ayudas de oposición  son las piernas, las riendas cuando son utilizadas en un solo lado. Las Ayudas del peso con el cuerpo detrás de la vertical inducirá a ir hacia delante. Cuerpo atrás, piernas empujan hacia delante y las riendas ceden obra buenos resultados con caballos que tienen miedo a acercarse a los objetos u obstáculos a los que tiene miedo. El peso sobre el movimiento de costado refuerza la otra pierna. Un hombre subido encima de otro si carga a izquierda el otro ira a la izquierda. Las ayudas con la voz son palabras determinadas para los diferentes movimientos que se desean. Con tono suave y tranquilo actúa como calmante y recompensa, un tono breve y tajante le produce efecto de amenaza o castigo. Podhajski sobre las ayudas artificiales nos dice que: La espuela solo debe usarse en caballos avanzados, usándola lo menos posible, debe usarse como ultima ayuda propulsora. Con el uso excesivo se extenúa y se debilita y amedranta. La fusta como ayuda propulsora, debe ir aumentando desde el simple contacto con el cuerpo hasta el ligero golpeteo. No tocar con ella las patas. El látigo se puede enseñar, levantar, tocar con la rabiza pero no tocar con el látigo todo el cuerpo cruzándole, la grupa, las extremidades, no se consigue nada sólo que él enloquecerá.

Las ayudas según Lucy Rees: Son presiones leves que el caballo responde quitándose de la molestia si no está tenso. Para mantener su sensibilidad debemos quitar al instante la presión, si la mantenemos es una molestia sin sentido, se pondrá rígido y protestara.
            Acompañar sin ninguna presión de ramal, dejándole cuerda, el peso del ramal entre los dos da un contacto.
            Bloqueo es resistir con la misma presión que aplica el caballo, nos paramos plantándonos sin tirar. Montado si paramos nuestro movimiento de mano y cuerpo, él se parará. También se puede bloquear con la pierna. Mantener presión bloquea al caballo, si pegamos un tirón protestara y se resistirá.
            Pedir y molestar, aplicar presiones repetitivas, vibratorias, pequeñas molestias. De montados abrimos y cerramos nuestra mano. Con la pierna con toques suaves sin rigidez. Paramos la molestia en el momento justo en el que responde, así se mantiene sensible.
Aprenderá que la presión de las piernas significa adelante. La doma básica es que vaya hacia adelante con ganas usando bien su cuerpo. Montándolo en el campo explora, le pedimos cosas sencillas, giros, derecha e izquierda, parada, cambio de aire, usando nuestro cuerpo en coordinación, Para parar hombros atrás, pelvis adelante, bloqueando con las lumbares, Para girar giramos los hombros en la dirección y empujamos con la pierna exterior atrasada. Practicar montando a pelo en un caballo tranquilo, girando con los hombros viendo donde vamos como si tuviéramos ojos en el pecho.
En los giros a parte de girar los hombros, pedimos con la rienda abierta, y la rienda externa tocara el cuello, también con nuestra pierna externa atrasada tocamos un poco al potro desplazándole sus cuartos traseros.
En la parada la pelvis recta y los hombros atrás, ombligo hacia delante, no cargamos de peso sus lumbares, Que pare sin levantar la cabeza.
Montar con la cintura flexible, libre de tensión, La mano sigue el movimiento de su cabeza, sin presión en las riendas, el contacto con el peso de las riendas.
En estos movimientos sencillos sentirá las indicaciones de nuestro cuerpo, le sensibiliza, iremos donde queramos sin aplicar ayudas, El uso de las riendas será mínimo, Pedimos flexiones sin que mueva el cuerpo.
El potro entiende las ayudas naturalmente, de tres maneras claras, -Acompañándolo suelto. –Molestarlo, vibrando cerrando y abriendo mano o pierna suavemente sin parar hasta que responde, sin aumentar la presión, sin presiones bruscas. –Bloqueando, cerrando rígida la mano o pierna sin ceder.

Con las ayudas el jinete actúa sobre las articulaciones que tiene el caballo desde la cabeza hasta los riñones. Son la mandíbula, la nuca, el cuello, el dorso, los riñones, toda la columna vertebral. Esto produce movimiento en sus miembros. Todo esto nos lo explica muy bien José Manuel Sales Pons, también nos indica que el caballo normalmente se mueve instintivamente. Baucher decía que el objetivo de la doma es: “destruir las fuerzas instintivas reemplazándolas por las fuerzas trasmitidas”.
Sus reacciones son mucho más rápidas que las nuestras. El caballo nos comunica con resistencias, poniendo rígida la mandíbula, encapotándose, etc.. que no estamos haciéndolo bien las cosas: Vamos mal montados, o llevamos el caballo invertido. Baucher dice “la posición precede a la acción” y también “colocar y dejar hacer”, necesita que le pongamos en una posición que le predisponga necesariamente a hacer lo que nosotros queremos. Las ayudas de pierna y asiento. La pierna, va desde el pie a las ingles, con misión de equilibrarnos, nuestro talón en línea con nuestra espalda, y todas nuestras articulaciones han de permanecer elásticas, la pelvis, el tobillo, la rodilla. El montar a caballo y domar es una comunicación entre caballo y jinete a través del tacto y pequeñas presiones. Nos acoplamos con él desde las ingles, hasta las rodillas, usando nuestros músculos aductores, a esto muchos llaman centaurizar. La función de la pierna impulsando cuando marchamos en línea recta usando las dos o lateralmente usando una. José Manuel Sales Pons, indica como ayuda natural utilizar una fusta larga dando un toque en la grupa con ella para que salga hacia adelante. La pierna es una ayuda que requiere educación y no se debe usar continuamente, habituando al caballo a que responda a la pierna inmediatamente. El uso de las espuelas con sumo cuidado y con caballos ya habituados y no se deben utilizar continuamente, las espuelas provocan el deseo de huida y pueden hacerle daño. Sobre las espuelas alguien dijo que, ponerse espuelas un jinete que no sabe utilizarlas es como un mono con cuchillas de afeitar en sus manos. Si no reacciona a nuestra pierna a veces es porque nuestras manos no lo dejan.

Referente a las ayudas Nuno Oliveira nos dice que el jinete tendrá las piernas totalmente relajadas, y realizara ejercicios con las manos abriendo y cerrando los dedos con suavidad, también hará ejercicios de tensionar y destensionar uno y otro glúteo y los gemelos alternativamente llevando el mismo ritmo que el caballo. El jinete debe ceder toda acción, relajar las manos y la presión de las piernas, cuando el caballo permanece reunido, enérgico y flexible.

El jinete se ayuda con la voz transmitiendo confianza al caballo, dependiendo del tono que utilice así hará saber al caballo su estado de ánimo y lo que quiere de él. Utilizando las siguientes palabras: paso, trote, galope, tranquilo, alto, bueno el caballo, ho..o..la, hola, pasa el caballo, etc…

Sobre las espuelas, muchos las utilizan desde el principio con cautela. En la Escuela Española de Viena según Podhajski no se utiliza la espuela hasta muy avanzada la doma para la ayuda en la impulsión utilizan una fusta larga o vara.

David Muriel Holgado.

jueves, 1 de diciembre de 2011

CONSEGUIR UN BUEN ASIENTO.

Montar al caballo a la cuerda y a pelo. Podhajski nos dice que “La educación del jinete en la escuela Española de equitación de Viena, se realiza mucho tiempo montando al caballo a pelo cuando éste va a la cuerda, para que aprenda a equilibrarse y a mantener la postura más beneficiosa para los dos”.
Lucy Rees, etóloga equina y domadora de caballos, en sus enseñanzas sobre la Monta Natural, nos dice que la forma más fácil de coger asiento es montando a pelo a la cuerda, si no tenemos nosotros equilibrio nuestro caballo tampoco, trabajaremos nuestro asiento montando a pelo, sin riendas, solo con nuestro peso y nuestra pelvis realizaremos paradas y transiciones, el caballo con la cabeza baja. Hay que sentir al caballo, el jinete sabrá que mano o pie del caballo toca el suelo, notar como se redondea y se hunde su dorso, sentir en que diagonal subimos en el trote inglés, a que mano galopa, notando si su dorso se hunde cuando para mal.
En los cursos que imparte Lucy Rees y Raquel Villares sobre la Monta Natural, se aprende y se disfruta de otra manera, paso a describir algún ejercicio que se aprenden en ellos: El caballo estará con cabezada de cuadra y sin riendas, por cada caballo habrá dos personas, el instructor y el jinete o alumno, o dos jinetes que harán alternativamente de instructor y jinete. El instructor llevando al caballo del ramal.
            Montamos ayudados por el instructor, doblamos la pierna por la rodilla y él agarrándola nos impulsa arriba.
            Nos colocamos con la punta de los pies hacia abajo, el cuerpo recto como si una línea central nos recorriera el cuerpo, el ombligo hacia adelante, los hombros abiertos y el pecho abierto, sentados sobre los huesos ísquiones, agarrarse a la crin.
            Atentos a las instrucciones del instructor:
            -El caballo al paso, nos ponemos con los brazos en jarra.
            -El caballo al paso, ponemos los brazos en cruz y giramos con la mirada y el cuerpo hacia la derecha y luego hacia la izquierda.
            -Caballo al paso los brazos en cruz los llevamos arriba a tocar el cielo.
            -Siguiendo al paso nos giramos y tocamos la cola con la mano del mismo lado.
            -Sin mirar decir “derecha” o “izquierda” cuando el caballo adelante la mano derecha o la izquierda, varias veces, luego con las patas. Este ejercicio se practica mucho, el instructor nos indicara si nos equivocamos. Cuando el caballo avanza su pierna, nuestra pierna del mismo lado está más pegada a su cuerpo.

Con el trabajo a la cuerda se consigue sentir el movimiento del caballo y encontrar armonía. Trabajando así se desarrolla el equilibrio con aplomo y estabilidad, reduciendo la tensión y nos ayuda a tener independencia de ayudas. Con estos ejercicios adquirimos flexibilidad en las lumbares. Iremos a los tres aires, sentados sobre nuestros huesos isquiones, adquiriendo asiento. La pelvis en horizontal, los brazos sueltos, la mirada al frente. Manteniendo el eje cabeza, cuello y espalda, los hombros con la espalda y los omoplatos atrás, dejándote llevar por el dorso del caballo. Las piernas con o sin estribos, estarán caídas por su propio peso,  relajando glúteos, y las rodillas sueltas, Las puntas de los pies colgando y luego subidos. Los brazos y manos independientes con efecto muelle, las clavículas paralelas a la pelvis, imaginar un vaso de agua en cada hombro, mantenemos la vertical. Podemos llevar los pies en los estribos, y sin estribos, con montura o sin ella. Con riendas a la cabezada de cuadra, o al filete o bocado.
-Ejercicio: Al paso extendemos los brazos alternando hacia adelante, el brazo encima de la cabeza, luego el otro y los dos juntos, con la espalda estirada, notaremos que el asiento se aligera y las piernas se relajan,
-Ejercicio: Los brazos adelante formando un circulo. La mirada, a lo lejos y al frente, con la cabeza equilibrada. La respiración profunda, relajada.
-Ejercicio: Ajustar y soltar riendas. Presión y relajación de la pierna. Riendas flotantes con trote sentado, sin estribos, en su sitio los ísquiones, pelvis bien, relajamos las piernas, cerramos los ojos, espalda larga, hombros abiertos, los brazos a los lados de los muslos, piernas colgadas pesadas y largas, brazos adelante – arriba – a los lados, levantamos la punta de los pies con las piernas largas, quitar y poner estribos.
-Ejercicio: Al paso con los ojos cerrados dejarte llevar, decir que pata adelanta el caballo antes de tocar el suelo.
-Ejercicio: Sintiendo la cadencia, el ritmo usando la pelvis, ir a los tres aires, cambiando, con los ojos cerrados y las manos a los lados de la crin, ser uno con el caballo, la pelvis acompaña el dorso del caballo. Ir al trote en equilibrio con brazos adelante. Nos ponemos al galope y tus manos que sigan al galope, hacer transición del galope al trote sin usar riendas, solo los ísquiones y la espalda. En las transiciones, usa las piernas para ir con él, agárrate a la crin, en las transiciones apretar la pierna izquierda cuando su posterior izquierdo se levante.
-Ejercicio: Para quitar rigidez a los brazos, sin agarrarse a las riendas ganando confianza. Parar con los hombros, brazos, manos. Galopando en posición ligera podemos cerrar los ojos, centrados en que sólo se mueven los brazos. Realizar transiciones con los brazos relajados, flexibles y conectados.

Ya Francois Baucher dejo dicho que: “Los ejercicios de volteo útiles para la agilidad del jinete, el caballo ensillado sin estribos con un ayudante que sujetara al caballo, el jinete situado en el costado del caballo en posición de montar cogerá un puñado de crines con la mano derecha y las pasara a la mano izquierda, la mano derecha cogerá el pomo de la silla los cuatro dedos hacia adentro y el pulgar hacia fuera, flexionando las piernas se elevará sobre los puños y cuando la cintura esté a la altura de la cruz, pasara la pierna derecha por encima de la grupa y se colocara a caballo”.
En monta natural también se utilizan ejercicios de volteo para conseguir soltura a caballo, tener en cuenta que el “volteo” es una especialidad de la equitación con grandes profesionales, me aventuro a comentar algunos ejercicios que aprendí con Lucy Rees y Raquel Villares, y que creo que para iniciarse un poco y como diversión son útiles siempre siguiendo las instrucciones de personas que sepan, puede realizar cualquiera.
Se utiliza un cinchuelo de volteo que consta de dos agarraderas.
            Poner mucha manta o sudaderas y cinchar el cinchuelo.
            Con un compañero, llevando al caballo del ramal. Nos situamos en el lomo del caballo como si tuviéramos una mochila a la espalda, con la línea imaginaria central que nos recorre el cuerpo, y las piernas sueltas como un flan.
            -Caminamos al paso y cogiendo aire llevamos las manos al cielo estirando el cuerpo como tocando el cielo con la punta de los dedos.
            -Con los brazos en cruz giramos el cuerpo siguiendo a la mirada a la izquierda y a la derecha.
            -Podemos intentar tocarnos las puntas de los pies con la mano.
            -Con los brazos en jarras primero al paso y luego al trote.
            -De parados nos tumbamos hacia atrás a tocar con nuestra cabeza la cola del caballo.
            -Al paso agarrándonos de las asas del cinchuelo, damos un pequeño salto y nos colocamos de rodillas sobre el lomo del caballo, con los talones pegados a nuestro culo; desde esta posición podemos levantarnos agarrados a una cuerda que está unida al cinchuelo, poniéndonos de pie, Así caminamos un rato.
            -Al paso y con cuidado hacemos la vuelta al mundo, pasamos a sentarnos de lado pasando la pierna por encima del cinchuelo, seguimos así unos trancos, luego pasamos la pierna por la grupa y nos situamos mirando hacía atrás, pasamos la otra pierna y nos encontramos montados del otro lado, y por último nos situamos en posición normal pasando la pierna por delante.
            -Desmontamos agarrándonos de un asa, pasando la pierna al otro lado y dejándonos caer.
Es divertido.

David Muriel Holgado