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jueves, 17 de mayo de 2012

ENCUENTRO DE JAVI CON LA YEGUA NIEBLA.

Para leer este artículo os recomiendo ver el video. 
https://vimeo.com/41488484 
"Se trataba de juntar en espacio y tiempo a dos seres maravillosos, como son Javi y Niebla y esperar a ver que ocurría. La sorpresa no demoró y pronto pudimos ver esa sutil comunicación entre los dos. Hay un tercero en el video (David) que no estoy muy seguro, pero me dá, que pudo ser el que más disfrutó. Juzgarlo vosotros. Dedicado a todos los que os ha salido una espinilla en el alma". Pedro Muriel Rodríguez, padre de Javi.

Sus actuaciones y reacciones nos llegaron a lo más profundo, por eso Pedro, cuando editó este video que muchos hemos visto, lo tituló “Para la cosa del alma”. Transformación, porque Javi y Niebla no actúan así normalmente. Intentaré explicarlo con pocas palabras. Cuando nos planteamos que Javi fuera a montar a caballo solamente podía montar en Niebla. A Niebla la conozco desde que  tenía tres años, ahora tiene diecinueve, muy valiente y noble desde el principio. Unos años, su antiguo dueño, se la dejó a un hombre, cuando volvió retrotaba y no respondía al bocado. Le habían puesto mucho hierro en su boca y al ser tan buena, durante otros años la montaban muchos del pueblo pegando tirones fuertes,  ¡un desastre!. Cuando empezó a estar más tiempo conmigo tuve que comenzar a enseñarla a ir del ramal, porque arrastraba al que la llevaba. Comencé a montarla con cabezada de cuadra y hackamore a la vez, con cuatro riendas utilizando las de cabezada de cuadra y las del hackamore por si acaso. El retrote es muy  perjudicial para sus manos, al golpear fuerte el suelo puede dañar sus tendones y al ir muy tensa e invertida. Intentaba que fuera al paso, pero no respondía a las riendas cuando quería frenarla, había que hacerla girar. Si salía con otros caballos iba mejor, pero si lo hacía  sola, tenía una gran querencia a la cuadra y siempre deseaba volver. Con mucho esfuerzo, conseguí quitarle el retrote. En el campamento con Lucy conseguimos mucho. María la conoce bien, había que ponerla detrás del culo de otro caballo para que fuera tranquila. Ahora está mejor, pero es difícil de llevar, sale acelerada, es muy impetuosa, ¿Qué será lo que le pasa por su cabeza? Hay que tratarla con mucho cariño y calmarle su mente. Yo sé que con los niños cambia, se porta de maravilla, sabe bien que ellos no le van a hacer daño. Es una yegua con mucha sangre árabe, tiene un dorso buenísimo para montar a pelo, una tremenda fuerza en sus cuartos traseros y unas manchas negras en su cuello que la distinguen. Alguien me comentó que eso era la vena de Alá, muy difícil de encontrar.
            Javi es un cielo de niño, a mi me dice tanto....  mucho más que otros niños y eso que él no puede hablar. Se comunica con tanta claridad y limpieza conmigo. Mi amigo Javi como es él, le hace “único”. De pequeño era más introvertido pero va aprendiendo a relacionarse, a veces tan alegre, a veces tan alterado, otras tan calmado. El necesita movimientos rítmicos para estar relajado.  Viajar en coche viendo pasar las cosas por la ventanilla le encanta; si camina va bien, pero si para se intranquiliza. El autismo es así.
            Empezamos en el picadero redondo, creo que desde aquí sobran las palabras. Le dije a su padre, que aunque era un día de mucho viento, podíamos ir un rato a los caballos para que Javi estuviera con ellos y montara un poco. Hacia un día muy desapacible y Javi estaba muy alterado. Al principio no hacía caso a la yegua, pero poco a poco la tocaba, la golpeaba suavemente con sus dedos. Al montarlo estaba muy tenso, pero pronto relajó sus piernas. Le había puesto una manta y una cuerda al cuello de la yegua, para que estuviera más cómodo y se pudiera agarrar. A partir de aquí todo era alegría. Niebla me miraba para tratar de ver en mi una explicación de lo que ocurría, pero estaba a gusto, me decía que este chico es estupendo, que le dejaba que pellizcara su cuello y la golpeara suavemente porque no le hacía daño. Se notaba que estaba muy contenta con la situación y yo pasando un día inolvidable. Del ímpetu de Niebla quedo poco, se había transformado para dar lo mejor de ella misma. Javi también había dejado a parte sus inquietudes y se centró en sentir el calor, los movimientos y aceptación como amigo de una buena yegua. ¡Todos a disfrutar!.
            La Equitación Terapéutica, también llamada Equinoterapia o Hipoterapia, están destinadas a hacer la vida más fácil a personas con algún tipo de trastorno o enfermedad, obteniéndose buenos resultados desde el principio. Esta intervención requiere de muchos profesionales para valorar y poner el tratamiento que cada paciente necesita. También existen terapias con delfines, que al igual que los caballos, hay algo especial en ambos animales, que hace que sean muy indicados para estimular y ayudar a muchas personas con problemas     .
En el caso de Javi, para montar a caballo se hubieran necesitado tres personas, uno llevaría a la yegua del ramal y otras dos a cada lado sujetando al niño. También debería haber llevado un casco y un chaleco para amortiguar alguna posible caída. Muy necesaria sería una montura con asas, para poder agarrase y unos estribos para sujetar sus pies con comodidad. Yo, en este caso reduje lo necesario al mínimo, porque parto de la ventaja de conocer a Javi y a Niebla. Por aquí hay profesionales y asociaciones que realizan equinoterapia, dejemos que ellos nos asesoren.
David Muriel Holgado 

lunes, 14 de mayo de 2012

EL BUEN USO DEL CASTIGO.

En una hípica en el centro de pista estaba el monitor de equitación con una fusta de las de dar cuerda, daba las instrucciones a sus alumnos, todos los niños con sus cascos puestos y montados en sus caballos dando vueltas a la pista, el monitor utilizaba la fusta para arrear a los caballos, para que continuaran moviéndose, les indicaba a sus alumnos que dieran a sus caballos con las piernas, que fulanito colocara bien sus pies, que menganito pusiera bien su espalda. Continuamente indicándoles lo que debían hacer, a voces, eso se convertía en una continua confusión. En la parte exterior de la pista tenía atado a varios caballos, cada vez que levantaba su fusta, una yegua que estaba atada de las riendas a la valla se asustaba, una vez se asusto tanto que tiro tan fuerte, rompió las riendas y se fue, el monitor grito a la yegua para que parara, se fue hacia ella y cuando ésta paro la grito y la pego una fuerte patada en su barriga, luego la llevo a su box.
            Primero, el monitor dará las instrucciones a cada jinete cuando estén parados, si les da las  indicaciones a voces, confunde a otros jinetes y caballos. Segundo, no puede pedir que estén golpeando continuamente con las piernas a sus caballos para impulsarlos, actuando así desensibiliza al caballo, cuando se actúa con insistencia con las piernas, espuelas o fusta se pasa de realizar las ayudas necesarias a castigar, con lo cual el caballo podría resistirse, defenderse o como mucho pasar. Tercero, no debe atar con las riendas a ningún caballo, si tira romperá las riendas y se hará daño en su boca con el bocado, debería haberla atado en otro sitio a la cabezada de cuadra y haberle quitado la cabezada con las riendas o recogidas éstas alrededor de su cabeza, hay una forma. La yegua se asusto, no se puede castigar el miedo que tiene un caballo, además la castiga golpeándola, cosa que nunca se debe hacer y menos cuando ha parado la yegua, creerá que lo que ha hecho mal es parar cuando él la llamo. Cuarto, este profesional actuó de esa forma delante de los niños y de sus padres que estaban presentes, dando un mal ejemplo a los niños y dejando en cuestión su profesionalidad y conocimientos. Un buen profesional tendrá en cuenta todo lo necesario para que la clase salga bien, Enseñara a sus alumnos como situarse encima de su caballo, Como deben utilizar las ayudas, Como deben tratar y manejar amablemente a los caballos y con la suficiente determinación, También sabrá como y cuando aplicar bien el castigo a sus caballos debiendo castigar justo en el momento que el caballo realizó la acción no deseada.  En esta situación no se castiga.
¿Qué castigos utilizan los caballos y Cómo los usan? Los caballos utilizan las amenazas, con gestos corporales y cuando no les hacen caso pueden utilizar mordiscos o coces. Con estos castigos le indica al otro que se aleje, que si se comporta de esta forma no quiere que esté a su lado, lo usan con los jóvenes para enseñarles el comportamiento social y el que no invadan los espacios personales, también la madre echa a su potrillo o le da con sus patas cuando le muerde las mamas así le enseña a no morder cuando se amamanta. Los caballos castigados se alejan, así aprenden a comportarse si quieren estar con otros, el estar separados no es muy seguro. Hay molestias que reciben de su entorno, que se pueden considerar castigos, aprenden a evitar estas molestias, pueden ser el viento, las zarzas, las moscas, los pastores eléctricos, también evitan los animales que les pueden atacar y todos los lugares donde tuvieron malas experiencias.
El buen uso del castigo.  Las normas sociales las aprenden los caballos cuando viven en libertad en manada. En relación con nosotros las normas sociales son: No mordernos, que no se nos eche encima o que no se nos adelante cuando le llevamos del ramal, no pisarnos, no cocear, etc.. Con el castigo enseñamos estas normas sociales. Hay que echarles con amenaza y rabia con nuestra voz es suficiente, reñirles o regañarles, será más efectivo si tiene espacio para alejarse. El tono suave y tranquilo de nuestra voz actúa como calmante y recompensa, el tono breve y tajante produce efecto de amenaza o castigo.
Hay muchos caballos con problemas de mal comportamiento por el mal uso del castigo  o porque no hemos castigado y corregido las reacciones antisociales. El caballo es muy sensible al dolor y tiene miedo a ser atacado, el uso del castigo y el dolor le excitara más. Cuando no responde y aumentamos la presión puede que el caballo sienta que se le está castigando.
El castigo se aplicara en el momento, lo mismo que los refuerzos, si hace algo y lo castigas cuando está haciendo otra cosa el caballo lo asocia con lo que está haciendo en el momento del castigo. No aprenden si les reprendemos unas veces si y otras no, ni si después de reprenderles nos acercamos y le pedimos perdón con una caricia o premio de comida.
Nunca castigaremos acciones del caballo provocadas por el miedo, a este miedo le sumamos el miedo que hemos provocado con el castigo, esto le hace llegar al pánico, además si lo aplicamos con un caballo fogoso mucho peor. No castigar cuando se defiende, no castigaremos si no entra en el agua, o no quiere entrar en un remolque, ni cuando no quiere saltar, ni cuando no quiere ir hacia adelante. Ante estas situaciones como buenos jinetes, nos paramos e intentamos entender los motivos que tiene el caballo para no hacer lo que pedimos, enseñaremos la respuesta correcta a través de la aplicación correcta de los refuerzos tanto positivos como negativos para que aprenda, tendremos paciencia, insistiremos, volvemos a trabajar las bases, nunca castigamos porque sabemos que perdemos la buena voluntad de nuestro caballo, no castigar para imponer nuestra autoridad para demostrar quien manda. No usar para castigar ni la serreta, ni las espuelas, ni el bocado, también castigamos si utilizamos insistentemente la fusta. Cualquier corrección o castigo injusto, que el caballo no comprende lleva al resabio o a la resistencia. La mayor parte de los resabios se generan en la “fabrica llamada castigo”.
Conseguir de nuestro potro o caballo su confianza, para evitar muchos castigos porque el jinete tiene miedo.
Corrección y llamadas de atención, no considero que sean castigos. A la corrección se llega al intensificar las ayudas. Hay que corregir en el momento. A los caballos más perezosos hay que corregirlos con más intensidad. Para no corregir continuamente debemos anticiparnos a la acción con determinación, así descolocamos al caballo y no tiene más remedio que hacer lo que le indicamos, lo llevamos a lo que nosotros queremos sin que se de cuenta. Hay que tener presente que un caballo es muy parecido a un niño de no más de cuatro años. Corregir a un caballo que no hace lo que le pedimos y lo ha hecho muchas veces, un “no” o un “chiss”, que son llamadas de atención son más efectivas que la insistencia con la fusta.
David Muriel Holgado