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martes, 31 de marzo de 2015

LOS CABALLOS RETUERTAS EN CAMPANARIOS DE AZABA.


SALVAJES EN ESTADO PURO.
A finales del mes de julio de 2012, soltaron en la finca Campanarios de Azaba, entre machos y hembras, un total de 24 caballos de las retuertas, en octubre del 2013 llegaron otros 23, un total de 47, procedentes del parque de Doñana. Para tener varios núcleos de población distanciados, con el objetivo de garantizar la supervivencia de esta raza, gracias a un convenio suscrito entre la Estación Biológica de Doñana del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Fundación Naturaleza y Hombre.

El caballo de retuertas es un caballo salvaje, aislado de otras razas de las que se encuentra muy alejado genéticamente. Vive en libertad en las retuertas de donde recibe su nombre, lugar situado en el parque de Doñana, concretamente en la zona de Huelva entre las dunas y las marismas. Tiene pendiente el reconocimiento como raza autóctona de Andalucía. Existen otras razas de caballos candidatas a ser la más antigua de Europa, entre ellas los Pottoka según la etóloga equina Lucy Rees. Investigaciones iniciadas en el 2003 se esfuerzan en demostrar que los retuertas ostentan este reconocimiento de antigüedad. Las investigaciones las realizan conjuntamente científicos de la Estación Biológica de Doñana del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), científicos del Laboratorio de Genética Molecular del Servicio de Cría Caballar y Remonta del Ministerio de Defensa, e investigadores de la Universidad de Córdoba. Por otra parte en el Centro Agropecuario Provincial, dependiente de la Diputación de Córdoba recibieron en el 2007 cinco caballos de las retuertas para ser estudiados, con la meta de obtener un banco de germoplasma de la raza. 


Se está indagando e investigando, debido a la proximidad del continente africano, el posible parentesco con el caballo berberisco.
Hace diez mil años el caballo desapareció del continente americano, fue introducido nuevamente cuando fueron llevados por los españoles a América, después del descubrimiento de Cristóbal Colón, hace poco más de 500 años, seria interesante averiguar si los retuerta tienen algo que ver, con los actuales caballos americanos, todo esto, porque las naves que zarpaban de España lo hacían desde el Puerto de Palos, situado en Huelva y los retuerta no habitan lejos de allí.
Sobre la procedencia de este caballo aún no se sabe nada, muchos apuntan que los primeros escaparon de la domesticación y formaron colonia en Doñana.
Los habitantes de esta zona andaluza han convivido con los retuerta, dejándoles vivir en libertad, pero también los han utilizado para que les ayudaran en sus labores ganaderas y a veces como animal de carga. Me consta que sigue siendo domado como caballo de silla.

Campanarios de Azaba es una Dehesa con una extensión de 500 hectáreas, situada al sur oeste de la provincia de Salamanca, muy cerca del municipio de Espeja, en la zona de Ciudad Rodrigo, rayana con tierras lusitanas, nuestra querida Portugal. Propiedad de la Fundación Naturaleza y Hombre (FNYH), está funcionando como Reserva Biológica desde el año 2008. El Equipo de la Reserva está compuesto por trabajadores y técnicos con funciones conservacionistas y científicas. Es la primera Reserva Entomológica de España. Junto al caballo retuerta ha introducido en la Reserva Biológica Campanarios de Azaba a otro herbívoro de gran tamaño, un número reducido de ganado bovino de la raza sayaguesa, para perpetuar ambas especies, también viviendo en estado salvaje. Herbívoros totalmente compatibles con la biodiversidad que pretende la Fundación. 


Cuando llegaron a Campanarios los retuerta, va a hacer ahora tres años, con sus crines recortadas, sus marcas identificativas, el crotal amarillo en su oreja izquierda, una marca en su brazo con un número y en la nalga del mismo lado el hierro de Doñana, que es, como no podía ser otro, la silueta de la cabeza de un lince ibérico vista de frente. Todo esto nos sirve ahora para saber que los ejemplares no marcados han nacido en la Reserva de Campanarios de Azaba.

Antes de continuar, deseo agradecer la ayuda, aportación y disponibilidad de trabajadores/as y técnicos de la Reserva, especialmente a Ángel, juntos recorrimos palmo a palmo esta finca. Así mismo dar las gracias por permitir mi visita a Carlos Sánchez Martínez, presidente y director de la Fundación Naturaleza y Hombre. Esto fue a mediados de marzo, en un día fresco de invierno, que vino a desmano después de haber disfrutado de días soleados regalados antes de la primavera. 


Como pez en  el agua, al bajar del cuatro por cuatro, topamos con una pluma de unos cincuenta centímetros, que había perdido un buitre leonado. Más de uno oteaba el horizonte.
Entre encinas, retamas y lavandas apareció una banda de retuertas, sorprendente y emocionante situación, no nos dejaron acercar mucho, pero lejos de escaparse, permanecieron observándonos no a demasiados metros, está es la banda con el potro que tiene una marca en su frente, como una luna menguante con sus cuernos dirigidos a la izquierda, el semental de capa prácticamente negra paso desapercibido, detrás de sus yeguas; están habituados a que los operarios se acerquen bastante, totalmente tranquilos, ya que saben que por los alrededores no existe ningún depredador que les pueda hacer daño. Pero como dice una trabajadora, cuando azuzan un poca a las yeguas, el semental comienza a alterarse y realizando su tarea de protector de los suyos, advierte que ahí está él para mantenerlos unidos fuera de peligro.


Por encima de otro grupo de retuertas volaban los buitres, muchos leonados y alguno negro, también podríamos haber avistado a la cigüeña negra, al ser habitual de la zona. Permanecimos algo de tiempo sin movernos y un potro de un año aproximadamente, muy curioso, fue el primero en acercarse. Miembro de una Banda compuesta por cinco hembras adultas, una de ellas un poco alejada del grupo fue la primera en irse, los demás miembros la siguieron a distancia, esta yegua tenia un potrillo de no más de tres días, la yegua parida de unos días se acerco al semental dándole el culo en plan amistoso. En esta banda había tres hembras en celo, vulveando y echando un poco de liquido, el semental no hizo caso, no  había ningún potro pequeño con ellas, tal vez fueran hembras jóvenes, hijas del semental que las ignoro. También es miembro de la banda un caballo joven, tiene unas marcas muy identificativas y me resulto curioso, es casi negro, diría que castaño morcillo, careto y calzado.




Con excelente orografía. La finca es ideal para la vida en libertad de los équinos, con su terreno escarpado, muy ondulado, con laderas muy suaves, estas ondulaciones ocasionan grandes valles donde si el tiempo acompaña con lluvias oportunas, crece  una hierba fresca y jugosa, que hace mantener con un peso idóneo a los caballos. Ahora les proporcionan manualmente forraje en montoneras, al percibir que no tienen mucho pasto, ha sido un invierno sumamente seco. Subiendo y bajando por estas laderas es la mejor manera de mantenerse en forma, tanto los caballos como nosotros. Numerosas charcas sirven de abrevadero todo el año a caballos, vacas y a otros animales menores.
Oyendo el ruido de motosierras a lo lejos, los operarios estaban realizando las podas necesarias y respetuosas necesarias en el arbolado, principalmente compuesto por encías, también existe una zona al lado de un arroyo donde crecen muchos chopos. Estos días finales de invierno son los últimos de la temporada de poda, puede que los grupos de retuertas no estén en sus lugares habituales debido al ajetreo y el ruido que produce esta tarea.

Buscando más bandas de caballos, nos topamos con dos, la primera compuesta por cuatro miembros, dos machos, uno muy joven de capa chocolate y careto, que quería meter baza y chulear haciendo acrobacias delante de dos yeguas y el otro semental maduro que continuamente echaba al joven cortándole el camino hacia las hembras. El otro grupo muy arisco, lo avistamos en un valle y enseguida se fue hacia otro lugar, allí pudimos observar que está compuesto por una yegua a punto de parir, un potro de unos meses, otra hembra más joven y el semental, éste inicio la huida, avistándolos momentos después pasando por la loma de la ladera.


De regreso se cruzo delante de nosotros un zorro que corría despavorido entre los matorrales. Relajadamente charlando con miembros de la Reserva, me hicieron entender que son unos grandes etólogos sin haber estudiado para ello, son grandes sabedores del comportamiento de los caballos, no dejan de ser ellos los que les observan diariamente. Comentaba un trabajador, que había observando a uno de los sementales que llevaba toda la mañana recorriendo la finca de lado a lado para captar a alguna yegua en celo, dice que es el macho que más yeguas tiene en su harén, que el año pasado llego a tener nueve hembras. Es altamente competitivo, muy sano y fuerte, es lo que, a las yeguas les llama la atención, ellas solo quieren el mejor padre para sus hijos. En otras bandas ya sea por un temperamento más apocado del semental, por su edad o por sus mermadas facultades, no tienen más que dos o tres yeguas fieles.

La intervención de estos hombres en más de una ocasión ha salvado la vida a algún animal, cuentan que al menos a una yegua le había picado la mosca, justo en su culo, tal vez tuviera alguna herida, cuando intervinieron, pudieron meterla en la manga y ahí curarla, sacando un número considerable de gusanos, que habían deformado, horadando su parte trasera.
ont-family:"Arial Unicode MS";mso-bidi-font-family:Arial'>Buscando más bandas de caballos, nos topamos con dos, la primera compuesta por cuatro miembros, dos machos, uno muy joven de capa chocolate y careto, que quería meter baza y chulear haciendo acrobacias delante de dos yeguas y el otro semental maduro que continuamente echaba al joven cortándole el camino hacia las hembras. El otro grupo muy arisco, lo avistamos en un valle y enseguida se fue hacia otro lugar, allí pudimos observar que está compuesto por una yegua a punto de parir, un potro de unos meses, otra hembra más joven y el semental, éste inicio la huida, avistándolos momentos después pasando por la loma de la ladera.





 Tiene la Reserva una Casa Rural, en la que se pueden alojar un grupo importante de personas, justo en el centro de la finca, en un lugar privilegiado, en un alto, con unas vistas excelentes, donde se divisa parte de la Reserva. Ahí acuden regularmente aficionados y entendidos en ornitología, para desde unos refugios preparados para ello, observar y fotografiar aves. Esto lo consideramos turismo de naturaleza. Puede llegar el día en que se consiga organizar jornadas para la observación guiada de nuestros queridos caballos de las retuertas.

Espero haber dejado, profundamente marcada, mi primera huella en estas tierras.

David Muriel Holgado.