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martes, 31 de enero de 2012

CRIN BLANCA



“El caballo del mar” Muchas escenas de caballos galopando por zonas pantanosas chapoteando, es una imagen usual del caballo Camargues, que vive en el delta del Ródano, al sur de Francia. La región de La Camargue donde azota el viento mistral que solo deja crecer matorrales, hierbas duras, juncos y barrillas, todo esto es la base de su alimentación, hace mucho calor en verano y el resto del año estas desoladas tierras están cubiertas de agua fría y salada. La barrilla crece en terrenos salados y contiene muchas sales alcalinas.
Es una raza antigua de tiempos prehistóricos, tiene gran relación con el caballo berberisco.
El gardian es el vaquero francés del delta del Ródano. Su montura con asiento profundo y su borrén trasero y delantero similares a las monturas portuguesas, utilizan estribos de jaula.
Actualmente se ha drenado la Camargue para cultivar arroz y viñas, quitándole mucho terreno al caballo.
Tiene la cabeza pesada, el cuello corto, las espaldas rectas. Da la impresión de caballo primitivo, con algún toque berberisco, tiene buenos dorsos, con pecho profundo, la grupa inclinada, fuerte y corta. Las extremidades bien aplomadas, con cascos anchos, duros y fuertes, por eso nunca se hierran, Caballo robusto y resistente, con una alzada alrededor del 1,42 metros dándose caballos de mayor alzada, su desarrollo es lento hasta los 5 a 7 años no acaban de hacerse, bastante longevo superando los 25 años, con una sola capa, la torda. Sus aires, con un paso largo, un trote corto que se utiliza poco, el galope muy bueno tanto el galope corto como el largo son muy ligeros y libres. Es un caballo ágil, seguro y valiente utilizado para trabajar con el ganado, con ese saber hacer vaquero.

………..
“Crin Blanca” es el titulo de una película dirigida por Albert Lamorisse en los años cincuenta, se desarrolla en La Camargue en el sur de Francia, tiene como protagonistas a un chico llamado Folco interpretado por el joven actor Alain Emery y un bello caballo semental camargues. Este es el relato que he hecho de ella.
En las marismas del delta del Ródano, territorio cubierto de agua la mayor parte del año, lugar inhóspito, con muchos canales que recorren con sus barcas los pescadores de la zona, única forma de ganarse la vida. También existen zonas de dunas y bosques de pinos, aquí es donde vive “el caballo camargues” que tiene el mismo nombre que la región. Comparte el pasto con la ganadería extensiva de ganado vacuno, animales recios que al igual que los caballos, buscan y rebuscan la escasa y dura vegetación con la que se alimentan. Este es el lugar donde vive “Crin Blanca”, nuestro semental, teniendo la misión de proteger a sus yeguas y sus potrillos, a veces se ve obligado a vivir solo y alejado de su manada porque los vaqueros andan persiguiéndole continuamente para intentar domarlo. El quiere seguir viviendo libre como el viento sin someterse a la dura mano humana. Se le ve con el agua hasta la mitad de su caña pastando en la mitad de una marisma. Es un caballo tordo, tiene una crin blanca muy larga y un gran flequillo que tapa sus grandes ojos.
Al lado de su barraca deja Folco su barca en el canal junto a las espadañas, entra en casa para dejar los pocos peces que ese día pesco en los canales, con gran esfuerzo recogiendo los reteles que muchas veces aparecen vacios. Este chico con su flequillo también tapándole los ojos como el del semental, tiene doce años y sale todas las mañanas, dejando a su abuelo con su barba larga y blanca sentado en el poyo a la puerta de la barraca, casita pequeña donde también vive una niñita de pocos años, hermana de Folco a la que cuida junto al abuelo.
Un día Folco cuando estaba pescando vio a cuatro vaqueros con sus caballos persiguiendo a “Crin Blanca”, lo fueron acorralando llevándole hasta una manga hecha de postes y maderos que conducía hasta un corral amplio y redondo de grandes dimensiones, se veía bastante solido con cinco filas de maderos. Los hombres con una vara muy larga y en su extremo un lazo, intentaban colocarlo en la cabeza del semental, “Crin Blanca” asustado corría en círculo, hasta que consiguieron enlazarlo, éste al verse con la cuerda al cuello se enfureció más y se defendió pegando grandes tirones y dando manotazos, los hombres fueron arrastrados por él, pudieron sujetarlo a un gran poste de la valla del picadero, pero tiro tanto que rompió la cuerda y se escapo rompiendo los palos de la puerta.
Todo esto lo vio Folco desde la valla del corral antes de volver a casa, ese día le trajo una tortuga a su hermana con la que ella estaba jugando, y él le daba algunos trozos de pescado a un flamenco que se había quedado a vivir cerca de la barraca junto con el perro, después de comer Folco se quedo dormido junto al abuelo en el poyo de la puerta, soñó que estaba en medio de la marisma con “Crin Blanca” viéndose reflejado en el agua junto al caballo que acariciaba y éste le seguía a donde el chico iba. Se despertó y en su barca que impulsaba con su vara larga avanzando por los canales como todos los días, agachándose para pasar por debajo de los puentes de madera que atravesaban los caminos, dejo el joven su barca entre cañaverales y juncos, y localizo pastando al semental, intento acercarse a él pero éste se fue galopando.
Volvió el ganadero con sus cuatro vaqueros empeñados en atrapar al caballo, localizaron al semental “Crin Blanca” que estaban buscando, montados en sus caballos le persiguieron, quedo detrás de unos arbustos, y éste al sentirse acorralado se lanzo pegando un mordisco en el cuello al caballo del ganadero, cayendo éste al suelo, en ese momento Folco se acerco al ganadero para entregarle su sombrero que antes había perdido, y el ganadero dolorido y cabreado dijo que el que logre atrapar a ese caballo se lo puede quedar.
Quedose quieto “Crin Blanca” cuando el chico se acercaba a él en medio de la marisma, pudo colocarle una cuerda alrededor de su cuello, en ese momento el caballo pego un arreón fuerte saliendo al galope, Folco no se soltó de la cuerda y fue arrastrado por el agua hasta que el caballo paro, el chico un poco atolondrado, consiguió levantarse y una vez espabilado acaricio al semental que aceptando su cercanía le siguió hasta la barraca. Estando allí, el joven le preparó con palos un lugar, donde permanecería atado “Crin Blanca”, éste no muy convencido por su nueva forma de vida, pensaba en su libertad, pero ahora tenia a un amigo y quería estar con él. La niña pequeña le llevaba una brazada de heno, que el caballo aceptaba y saboreaba.
Un día pasaron cerca las yeguas con sus rastras, “Crin Blanca” barrunto la presencia de la manada y se excito en demasía, levantando su cabeza y su labio superior para absorber el olor que flotaba en el aire, a ese gesto se le llama “flehmen”. Pego un tirón y se soltó del amarre, galopando se unió al grupo de caballos, que no iban solos, estaban acompañados por los “guardian” (vaqueros camargueses). Habían colocado a otro semental en la manada, esto no le gusto mucho a “Crin Blanca” y al llegar al picadero redondo dejaron solos a los dos sementales, los dos igual de bellos y fuertes, muy parecidos, únicamente se distinguían porque “Crin Blanca” llevaba una cuerda al cuello, se fueron tanteando un poco, y entablaron una pelea desprendiendo todas sus fuerzas y habilidades, habiendo empujones con los pechos, mordiscos en el cuello, coces, huidas y venidas con alzadas y manotazos, nuestro amigo el caballo quedo herido pero pudo escapar y regresar a la barraca en busca de su amigo Folco, que al llegar rompió su camisa para curar una herida que tenía el semental en la rodilla, haciéndole meter la pierna en un cubo. Folco llevaba tiempo deseando montar al caballo, un día que la niña pequeña llevaba heno al caballo, el chico intento montarlo sin más, y otra vez se escapo.
Refugiado entre cañaverales, fue localizado por los vaqueros y el ganadero para que saliera de allí, tuvo la nefasta idea de prender fuego, Folco vio el incendio desde su casa y fue enseguida, se metió entre los cañaverales y el humo vio al semental asustado moviéndose en todas las direcciones en busca de una salida, fue el chico a por él calmándole y montándolo a pelo salió del incendio, los vaquero le increpaban y le decían que si estaba loco al meterse en medio del fuego. Montado a caballo siguieron por una zona del pantano donde el lodo se había secado y un conejo estaba despistado, juguetearon con él y Folco bajándose del caballo lo cogió. Se adentraron en un bosque de pinos, donde el chico hizo lumbre para asar al conejo. Cuando estaba a punto de comerlo, se acercaron tres hombres a caballo en busca del semental.
Folco pego un brinco agarrándose de la crin y subió al dorso del caballo, a pelo emprendieron la huida, los vaqueros les seguían, entre pinos y dunas de arena, por las marismas, a pleno galope por la playa, continuaron hasta que Folco y “Crin Blanca” se adentraban en el mar. Los “guardian” les daban voces de que no se metiera en el delta, que había muchas corrientes de agua, que si estaba loco, pero el caballo nadando y el chico encima avanzaban mar adentro “en busca de un país donde caballos y hombres puedan ser amigos”.
David Muriel Holgado

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