Follow by Email

martes, 2 de diciembre de 2014

EL MIEDO EN LOS CABALLOS.


El maestro Nuno Oliveira define el miedo en los caballos como: “Un profundo instinto atávico que permanece muy presente en el caballo, pues como todos los herbívoros han mantenido esta base del miedo, para responder con la huida al menor síntoma de peligro o situación desconocida”.
Llevan en la tierra más de 65 millones de años. Un cometa colisiono con la tierra y el antepasado del caballo sobrevivió, tal vez, al ser un mamífero de pequeño tamaño pudo resguardarse en grutas en la tierra. Los dinosaurios desaparecieron.
El miedo del caballo, es uno de los motivos por el que siguen acompañándonos, si no fuera así, se habrían extinguido. El caballo ante cualquier amenaza reacciona con la huida instintivamente.
El miedo es el producto de un sistema neural que evoluciono para detectar el peligro. La amígdala es un órgano pequeño situado en el sistema límbico, la amígdala es el centro cerebral del miedo, modificando esta amígdala se puede reducir la respuesta de miedo. Las glándulas adrenales  tienen efectos sobre el comportamiento, su corteza interna segregan hormonas como la adrenalina y noradrenalina, la corteza externa segrega hormonas sexuales andrógenas y estrógenas, hormonas del estrés como las corticoesteroides. Los animales que tienen estas glándulas adrenales más grandes son más emotivos, la domesticación hace que estas glándulas disminuyan de tamaño.
La genética tiene que ver con el miedo, hay líneas genéticas mansas y otras nerviosas. A través de la selección se consiguen animales que se asustan menos. De padres asustadizos, hijos que tienen miedo de todo, la madre si es un poco neurótica, le afectara a su potrillo al aprender todo de ella en sus primeros meses de vida. La raza también tiene que ver con el miedo, caballos de diferentes razas sean más o menos nerviosos. El caballo árabe a pesar de ser muy valiente, se asusta a veces, dando un salto en el camino que se pondrá en el otro lado, si el jinete tiene habilidad no pasara nada. Te encuentras de todo, caballos criados en cuadra desde pequeños, no tienen miedo del hombre, pero cuando lo sacas de su entorno se espantan de todo. Potros criados cerriles hasta los tres años, viviendo en el campo, conviviendo con otros caballos en manada en una finca grande, conocen las reglas sociales y han visto mucho, luego son fáciles de domar y saben actuar con valentía ante cualquier imprevisto.
Hay caballos vagos que se mueven poco, restringen el movimiento, están alerta, es posible que guarden la energía para cuando necesiten huir.
Se suele decir que huelen el miedo del jinete, si perciben que tenemos miedo será porque hay un peligro cerca y ellos se alteraran. El peligro lo detectan por la vista, el olfato, el oído y el tacto. Son buenísimos en detectar el peligro, pueblos de Mongolia consideran a los caballos seres superiores al percibir y alertar con antelación los terremotos. Sienten en sus patas las vibraciones de la manada galopando. Disponen de unos órganos, los propioceptores que les sirven para que el caballo sepa donde está su cuerpo y sus pies, a través de sus cascos reciben mucha información.
Aspiraremos a poder decir que nuestro caballo no se asusta de nada.

¿DE QUÉ TIENEN MIEDO LOS CABALLOS? Tienen miedo del hombre, si ha tenido mala experiencia en sus primeros contactos, si el hombre actuó violentamente, al caballo no se le olvida. Las alturas les asusta, cuando demuestran poder en la lucha, los sementales se ponen de manos para ser más grandes, para intimidar. Montados estamos por encima de él, para que no se asuste debemos acostumbrarle. Se puede asustar cuando se acerca a un edificio alto, a una nave agrícola, o una pila de pacas de forraje con altura.
Un potro montado por primera vez, tiene miedo de avanzar, se siente desconfiado por el cambio de equilibrio, con nuestro peso encima de él.
Cuidado con el terreno con barro, con el asfalto oscuro y las líneas blancas de la carretera, con los charcos y más cuando están helados, ellos no saben la profundidad de ese charco o si en el fango quedara atrapado. Una mancha oscura en el camino, no quiere pisar en ella, cree que hay un hoyo, puede meter su pata y herirse. A través de sus cascos detectan las diferentes durezas y texturas del terreno. Por exagerar, hay caballos jóvenes que se asustan cuando giran su cabeza y se encuentran con su sombra que se mueve en el terreno. Se intranquilizan por el ruido, cuando ha llovido, el ruido que hacen las ruedas de un vehículo que circula por la carretera, el ruido de un motor. Cuando hay viento fuerte, yo digo que los caballos ven fantasmas, el ruido de las ramas y hojas de los árboles. La hierba alta y seca que la mueve el viento, ese ruido, se imagina que un depredador está escondido ahí.
Una piedra grande de color claro, a un lado del camino, justo, un león que está agazapado esperando el momento optimo para saltar sobre él.
En un camino, un arroyo lo cruza por una regatera o un puente, hay caballos, sobre todo potros que no quieren pasar por el camino, se resisten, se plantan y se dan la vuelta, hay que acostumbrarles, además al pasar puede alzar el vuelo un pato o alguna perdiz, la sorpresa puede ponerlo cerca del pánico.
Se asusta cuando de repente al pasar cerca de una casa levantan una persiana. Cuando se ven reflejados en el cristal de una ventana se sorprenden.
Se puede asustar cuando te pones la chaqueta, cuando te quitas el sombrero, potros que no te conocen de los dos lados se asustan cuando al estar el jinete montado giran su cabeza y encuentran su pierna ahí.



HUIDA. El caballo es un animal que depende de la huida para no perder la vida, se le puede insensibilizar a las cosas que no son peligrosas, si no fuera así estaría huyendo continuamente.
Cuando huye le cambia su pulso cardiaco, la presión sanguínea y la respiración. El temperamento nervioso y entrar en pánico, puede ser más fuerte que el instinto maternal. A cuantos más estímulos sensoriales le sometamos más efecto positivo en el desarrollo de su sistema nervioso. Animales huidizos como el caballo, los ciervos etc. se pueden entrenar con estímulos repentinos y novedosos a los que se habitúan, pero cuando reciben un estimulo al que no están acostumbrados, reaccionan repentinamente con una respuesta fuerte de miedo (el espante). El incluir algún objeto en algún lugar que conoce le producirá miedo hasta  que se habitúe de nuevo.
Se prepara para huir con las patas debajo del cuerpo, la cabeza y la cola levantadas. Sus ollares se dilatan y puede hasta bufar. Si en ese momento llevamos al caballo del ramal, tira tan fuerte que tenemos que soltar para no caernos al suelo, podemos controlar esa huida procurando que la cuerda no quede en línea con su cuerpo, si tenemos un ángulo y nos damos cuenta podemos sujetar al caballo volviendo su cabeza. Si de esta forma ha escapado otras veces, volverá hacerlo, se tarda en corregirlo. Cuando nos percatamos que puede alterarse y nos adelanta, al conducirlo del ramal, podemos hacerle girar a nuestro alrededor, si nos deja, también podemos meter nuestros dedos por los laterales de su boca donde iría el bocado, así mueve su mandíbula y se relaja.

¿QUÉ HACEN CUANDO TIENEN MIEDO? Cuando tiene miedo se pone en tensión, tiene movimientos bruscos, la cabeza y la cola alta, la nuca rígida, la boca cerrada fuertemente y el cuello duro. Detectan nuestra tensión y miedo, nuestro estado de ánimo y nuestro lenguaje corporal. Quizá estemos indicándole que estamos en peligro, él quiere escapar. Si ante el peligro nos encuentra calmados y confiados puede que él también lo esté, al menos aminora la tensión.
Al igual que él, nosotros con tensión cerramos fuerte la boca, una buena idea es que nos pongamos a silbar o a cantar, así nos relajaremos y él se relaja. Un depredador al acecho no emite ningún ruido, para que no lo detecten, si nosotros cantamos con entonación delicada damos a entender que no queremos hacerle daño.
El caballo se tensa contrayendo sus músculos por el miedo, por la confusión, cuando entramos en conflicto con él y por dolor. Esta tensión afecta a todos los músculos, más a los de la línea superior. Su cabeza muy alta, perfil horizontal “la nariz al viento”, su cuello cóncavo, se dice que el caballo está invertido. Contrae el “longuísimo”, musculo que está a lo largo de sus vertebras, su columna se arquea hacia abajo, ahí sus vertebras se juntan y duele, con el peso del jinete más. Si están tensos no hacen lo que se les pide, se bloquean y ponen su cuello muy fuerte, no podemos flexionarlo. En muchas partes del mundo llevan a sus caballos invertidos sin saber que esta postura no es buena, muchos tienen dolor en el dorso al estar este hundido, tienen fuerza en sus patas pero por la tensión no pueden trasmitirla hacia adelante, golpean fuerte con sus manos el suelo y esto le produce lesiones de tendones y le aparecerán vejigas. Un caballo tranquilo tendrá la mayor parte del tiempo una posición de su cuello horizontal, casi en línea recta con su dorso y su cabeza baja. 
En su libro “La lógica del caballo” Lucy Rees  describe: El semáforo del miedo. En verde, está calmado y sin tensión muscular. En el amarillo, tiene señales de tensión, invertido, movimientos bruscos, en esta situación no aprende nada. En rojo entra en pánico, intenta escapar. Si tiene un susto cuando está en verde se pone un poco nervioso, si está en amarillo entra en pánico y se desboca. Si está en el amarillo continuamente “se espanta de todo”. A éste hay que  volverlo al verde, volviéndole a habituar al manejo, a la montura, al jinete. Nunca castigar las reacciones de miedo o autodefensa.
Si le pedimos algo cuando está tenso, encontraremos resistencia, se mostrara miedoso, entra en pánico. Esperamos a que se relaje. Mirando el músculo masetero, que es un músculo fuerte que mueve y cierra la mandíbula, pasado el momento de tensión, el caballo recupera la circulación en el masetero al mover suavemente la mandíbula, como si estuviera masticando. Si empujamos una embocadura contra su boca, ésta se cierra cada vez más. Esperar señales de relajación antes de que pueda abrir la boca, jugando con las comisuras de los labios con nuestro pulgar o dándole algo de hierba, le ayudamos a que suelte su mandíbula.
Hablando de la impulsión y el miedo, a veces la impulsión viene del miedo del caballo, como una pequeña huida y esta huida controlada por el jinete, se puede convertir en un movimiento sin tensión, elástico y ligero. Se dice que la impulsión son las ganas que tiene el caballo de ir hacia adelante,  bueno, si estas ganas vienen del miedo o de algún intento de pequeña huida hacia adelante, habrá que controlarla. 


¿CÓMO LE QUITAMOS EL MIEDO? Si tiene miedo al hombre, no se acercara, se ira, no se dejara tocar, estaremos con él en un corral o en el picadero redondo, sin hacer nada, todo el tiempo que sea necesario, nos sentaremos y pondremos buen heno encima de nosotros para que coma ahí, nunca nos adelantamos a tocarlo, él nos tocara, por descuido o por curiosidad y vera que no pasa nada.
Cuando queremos quitar el miedo del caballo a los aperos, aparejos o a nuestra ropa, etc., le dejamos suelto en un picadero redondo, para que pueda alejarse si tiene miedo. Introducimos una cuerda, una manta y finalmente la silla de montar dejando que la examine el tiempo que quiera. Cuando nos deja, le tocamos con ella, la pasamos por el cuerpo, poco a poco con más actividad según nos deja. Si tiene miedo se aleja pero vuelve si tenemos buena relación con él. Acabamos lanzándole cuerdas y mantas por encima y no se mueve, porque no tiene miedo.
Quitar miedos desensibilizando. Por ejemplo desensibilizarle a nuestro sombrero, quitarte el sombrero hasta donde se asusta y retroceder, premiarle con caricia… Pasamos un plástico o una manta por su cuerpo, primero por su espalda, por su barriga, por sus patas, cuello, nuca y cabeza. Le podemos poner un plástico grande en su grupa con cuidado con el método de acercarse y retirarse. Llegar hasta donde se asusta y retirarse, volver y pasar el sitio donde se asusto un poco más, cuando se asusta, retirarse, premiarle en cada avance. Le hacemos pisar plásticos, con eso le ayuda a perder el miedo a vehículos y a personas que vienen por detrás. Desensibilizar con este método a cada cosa que se asusta y a cada situación, Objetos extraños, cruzar un arroyo, saltar un obstáculo, etc.
Caballos que se asustan de todo, algunos les llaman “pajareros”, cuando estamos juntos formamos una manada de dos, si nos hacemos lideres de esa manada pequeña, o sea que seremos un buen guía y compañero que le protege, el caballo puede no hacer caso a situaciones que puedan asustarle, incluso puede ignorar a otros caballos. No siempre es así, es tan fuerte el instinto del miedo que cuando entra en pánico, solo querrá salir de esa situación y correrá hacia un lugar seguro, aunque confíe mucho en nosotros. Ese lugar puede ser el sitio donde vive con sus amigos equinos, o alejarse a una distancia que él crea que no hay peligro. Si pasamos por un lugar donde siempre se asusta, pasar a un metro más de distancia cambia y no tendrá miedo.
Lo llamo superar muros o conquistar terreno, cuando salimos con un potro por un camino, cuanto más te retiras de las cuadras más tenso va, se asusta y se para cuando se acerca a una casa, luego en una curva que no ve el resto del camino, cuando hay que pasar por encima de un regato, cuando le pedimos que atraviese un charco, etc. Si anteriormente le ocurrió algo que le asusto en un sitio en concreto, en ese sitio se para y se asusta, no querrá pasar por allí.
Si paseando del ramal te adelanta, estando acostumbrado a no hacerlo, puede ser, porque se este alterado por algo que le produce miedo, es una señal, para estar alerta. Llevando al caballo del ramal y se tensa en algún momento, le hacemos girar a nuestro alrededor y o si podemos introducimos nuestros dedos en la comisura de sus labios obteniendo así que mueva su mandíbula y recobre la calma. Si ha pasado su miedo, relaja la boca moviéndola suavemente y si hace un ruido de suspiro, mejor; señales buenas en la doma que nos permiten continuar; no son señales de sumisión o de entrega, creo que los caballos no son sumisos, son señales de relajación y calma.
Hacer la doma en el campo, sacarlo del ramal a pasear, entre arboles, subidas y bajadas y llegar a un prado para que paste, comprobamos las reacciones que tiene a los charcos, pasos estrechos, encuentros con otros caballos, con un rebaño de ovejas, imprevistos, mil cosas para desensibilizarlo. Podemos tardar meses y años hasta conseguir que no se asuste de nada y no nos de sorpresas. Prever la huida y saber pararlos cuando se quieren ir, girando su cabeza, el jinete deberá tener habilidad y tener en cuenta lo que antes introdujo en su boca, mejor que no introdujera nada. Se puede juntar la situación por la que se asusto con el dolor que le podemos producir en su boca.
Hay varios masajes que podemos dar para calmar a caballos asustadizos, consiste en masajear sus orejas desde la base hasta la punta. Un masaje con los dedos dentro de su boca en la encía superior, les va directo a su cerebro y cambia a los caballos tercos o asustadizos. No intentar ese masaje si no estamos muy seguros.



¿QUÉ HACEMOS CUANDO TIENE MIEDO? Montados en nuestro caballo, si se asusta pueden pasar dos cosas, que se asuste y haga un movimiento brusco y se quede, lo mejor que nos puede pasar, o que salga disparado en una carrera desenfrenada, también conocido como “irse de caña”, este caballo necesita confiar mucho en el jinete y que éste, establezca el liderazgo, necesita más tiempo de aprendizaje, insensibilizarle de cosas y situaciones que le asustan, desde el suelo. Ante una huida desenfrenada podemos flexionar su cuello lateralmente, volviendo su cabeza a nuestro estribo, dejarlo ahí aunque de vueltas, hasta que se calme, Ojo aquí, si tiene embocadura y al tirar hacemos daño en su boca, se juntaran dos situaciones fatales, el miedo que le produjo la situación, más el miedo, del dolor en su boca, en ese caso no hará caso a nuestras indicaciones y se desbocara.
Una acción correctiva es la flexión lateral o dar vueltas cerradas.
Tranquilidad y delicadeza. Ganarse la confianza con los caballos jóvenes. Montados en nuestro potro cerca del objeto que le causa su espanto, no acortaremos ni tendremos agarradas con fuerza las riendas, para que el caballo no sienta que hay peligro, y que no se ponga rígido. Actuar con las riendas casi flotantes, delante del objeto que lo espanta, conducir al caballo cerca, así desaparecerá su temor, obedecerá y se volverá mas confiado. Si no se calma a veces tendremos que desmontar y conducirlo al objeto que le asusta hasta que esté calmado. Si se acerca un vehículo por el camino, las primeras veces bajarse o ponerse a un lado a cierta distancia con la cara del caballo mirando al vehículo.
En la vida salvaje cuando se asusta busca la protección de su banda. Enseñémosle que cuando tiene miedo su mejor reacción y la que mejores resultados le dan es parar y buscar nuestro apoyo. Aunque confié mucho en nosotros, a veces se asusta ante estímulos que no conoce, o que se le presentan de repente, como puede ser una bolsa de plástico volando por los aires o un gato entre la hierba.






ALGUNAS SITUACIONES. A un caballo de sangre muy caliente y muy inteligente, sólo se le puede ganar con nuestra astucia, sin obligarle, si le intentas forzar corres riesgos y puedes producir daños en su personalidad. Con estos caballos el jinete debe saber plantarles cara por las buenas, sabiendo que temperamento tiene. Todos los caballos tienen una reacción diferente a los ruidos, al miedo a lo desconocido, este miedo es muchas veces, causa de su desobediencia. El miedo nunca se podrá quitar por la fuerza, a base de espuelas sólo conseguiremos que se altere más. Transmitir confianza a los caballos más sensibles al miedo, aplicando ayudas con decisión, acompañadas de palabras y acciones tranquilizantes. Existen caballos que muestran algo de rebeldía, con estos actuar con más energía, un buen jinete debe saber si el caballo te quiere poner a prueba o en realidad tienen miedo. En situaciones de miedo tendremos la habilidad suficiente para quitarles la tensión, a veces es solamente pasar a más distancia del objeto que le causa ese miedo, e ir acercándolo poco a poco.

Caballos compitiendo y criados en boxes, acostumbrados a varias pistas de trabajo y a viajes continuos. Cuando se les saca al campo, las primeras veces pueden entrar en pánico si ven a un pato alzar el vuelo, o al oír el ruido de las ramas secas sacudidas por el viento. Les produce miedo cuando se les presenta algo novedoso de repente, hay que acercarse poco a poco a esa novedad para que el animal pierda su miedo.

David Muriel Holgado.