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martes, 17 de abril de 2012

EL CABALLO EN LA MANO Y CONTACTO.


La puesta en la mano es fundamental,
Podhajsky decía que estar en la mano un caballo es estar obediente al jinete. Que responda al instante a cualquier indicación del jinete y sobre todo que esté cómodo, sin miedo al dolor que puede producir el bocado si se usa inadecuadamente. El jinete tendrá buena mano porque la boca del caballo es sensible, y como decía Nuno Oliveira que tirar o elevar continuamente con las riendas, es inútil, solo sirve para fatigar los brazos del jinete y que el caballo tenga miedo, e insensibilizar su boca, endurecerla, hasta casi hacer imposible la parada. Para ponerlo en la mano hay que trabajarle mucho, realizar muchos ejercicios de gimnasia, así como flexiones directas y laterales desde el suelo y montado, como nos indica Baucher. En los inicios de la doma de un potro le dejaremos que coloque su cabeza más libre con el cuello más alargado hacia delante y hacia abajo. Continuar hasta conseguir poner su cabeza, en posición cercana a la vertical, Nuno decía que cuando esté entrenado debe ser puesto sobre el bocado pero no por la fuerza; para ponerlos en la mano las riendas fijas laterales no son infalibles, se hace a base de gimnasia. Si no puede quedarse unido, excepto por la fuerza y tracción sobre las riendas, estará sin alegría, ligereza y flexibilidad. No todos los caballos debido a su conformación pueden, al tener mala disposición del cuello, cuello invertido, o demasiado corto, los caballos con cuellos cortos y gruesos, no pueden ser ligeros cuando están en la mano. Con caballos con el cuello cóncavo, se trabajara con extensiones y variaciones de marcha, transiciones, incurvaciones y gimnasia, las manos del jinete lo más suaves posible, premiar y permitirle ir con riendas flojas, terminará teniendo contacto con la mano y reunido.
El caballo en la mano estará con gran ligereza y tendrá su cuello, cabeza y cuerpo en equilibrio, y dispuesto a atender cualquier indicación del jinete. El caballo bien colocado, ligero en el tercio anterior, tendrá la mandíbula móvil, saboreando el bocado y estará ligero a la mano. Cuando Baucher nos habla de “plegar el pico” expresión que aparece en su obra muy a menudo, se refiere a que el caballo con ligereza situara su cuello y su cabeza bien colocados cerca de la vertical, respondiendo a las riendas, con movilidad de la mandíbula, si el caballo no tiene móvil la mandíbula será porque tiene alguna tensión y si tiene tensión en esta parte tendrá tensión en el cuello y en todo su cuerpo. Para “plegar el pico” a un caballo y conseguir tener movilidad en la mandíbula se harán ejercicios de flexiones.
Cuando el caballo está en la mano nunca su cabeza se situara detrás de la vertical; la punta de su nariz se encontrara a la altura de sus ancas y su nuca será el punto más alto.
Algo que considero que hay que tener muy en cuenta y que nos enseño Podhajsky, que las manos del caballo no podrán avanzar nada más que hasta el punto donde la prolongación de su cabeza, por lo tanto en los pasos alargados se dejara que extienda su cuello y cabeza.
Monta tu caballo recto y móntalo en movimiento adelante.

El caballo puede estar en la mano, detrás de la mano, o delante de la mano.
Si no lleva el cuello extendido, levanta mucho la cabeza poniéndola casi horizontal puede llegar a ser un caballo con (la nariz al viento o caballo estrellado), si el jinete tira de las riendas, el caballo despapa, se quiere librar del bocado, a esto se dice que el caballo está delante de la mano, no responde al bocado y el caballo ira invertido. También Baucher llama caballo abocinado al que lleva mucho tiempo el cuello y la cabeza muy bajos, se puede decir que estos caballos no están en la mano, no confundamos el caballo abocinado con el caballo que estira bajando su cuello para relajarse, a veces hay que dejar que estire su cuello y baje la cabeza para que estire sus músculos y descontraer su dorso.
Se dice que el caballo está detrás de la mano cuando el caballo se encapota, esto quiere decir que pone su cabeza pegada a su pecho muy por detrás de la vertical, para librarse del efecto del bocado. En esa situación el jinete puede hacer poco, barajando las riendas se puede corregir esta posición, hay que intuir sus intenciones antes de que lo realice para impedírselo, también se le impulsara con las piernas para que vaya hacia adelante.
Se puede corregir a base de gimnasia, flexiones y con mucha paciencia, con las riendas flojas y con unas manos suaves.

CONTACTO.
Contacto según la denominación de Podhajsky “es la unión entre la mano del jinete y la boca del caballo, para conducirlo y reunirlo”. El caballo buscara un suave apoyo con el bocado, con un contacto permanente y uniforme, buscando un sostén en la rienda “quinta pata”, se dice que el caballo está en la mano. Se procurara tener el mismo contacto con las dos riendas. No es el jinete quien debe, tirando de las riendas, buscar la unión con la boca del caballo, el caballo es el que debe buscar el contacto de la mano del jinete.
Este contacto como apoyo sobre las riendas, es debido a una impulsión constante, flexible y con una intensidad apropiada. Si se abusa del contacto se obtendrán unos trancos cortos, sin ritmo y poco regulares.
El Capitán Beudant, decía que se debe permitir que los caballos se muevan con riendas libres, así se llegara al éxito. No sujetar a los caballos. Dar libertad. También decía que debemos “Pedir con frecuencia, contentarse con poco y premiar mucho”.

Cada caballo tiene su punto de contacto. Cuando establezcamos una conexión con el caballo a través de las riendas por primera vez, deberemos averiguar cuál es el grado de conexión al que debemos llegar para obtener una respuesta del caballo. Si mantenemos un contacto estable en el que le ofrecemos apoyo al caballo, seguido de una lenta cesión, el caballo podrá aceptar el contacto y encontrará la forma de llevarse a sí mismo.
Nuestra obligación es encontrar un contacto agradable y sujetar las riendas correctamente para producir un contacto elástico en la boca del caballo. Tendremos las manos ni demasiado bajas ni demasiado altas. Si tenemos las manos demasiado bajas, el movimiento se volverá pesado y rígido, ya que los codos y los hombros estarán tensos. Si mantenemos los codos elásticos y realizamos el movimiento correctamente, sentiremos que el gesto es fluido y suave, sin tensión. Las muñecas estarán suaves y ligeras, nuestra pelvis neutra, notando el contacto en los codos. Estaremos cediendo intermitentemente sin que el caballo pierda el contacto. Sobre esa presión que ofrece el caballo debemos nosotros presionar un poco más hasta que comienza a ceder. Si tiramos de un caballo, el caballo tira más y nadie gana. Cuando el caballo está equilibrado y su dorso está relajado, encontramos el contacto y la presión se convierte en un movimiento rítmico que establece el equilibrio en cada tranco, un intercambio armonioso entre el caballo y su jinete.

José Manuel Sales Pons nos indica que el contacto que tenemos con nuestro caballo es a través de las riendas, nuestra pierna y nuestro culo (asiento), que debemos sentarnos sobre nuestros huesos ísquiones, y que cuando tiramos de las riendas lo haremos desde el brazo, no utilizaremos nuestro bíceps. Debemos comunicarnos con nuestro caballo con mucho tacto, desde que nos subimos hasta que nos bajamos de nuestro caballo estamos comunicando algo a nuestro caballo, recibe información de nosotros a través de nuestra situación encima de él y nuestros movimientos. Otra forma de comunicarnos es a través de nuestra voz, con el “so” para parar o el chasquear “clhass” para que se ponga en marcha. Supongamos que llevamos una carga a nuestras espaldas, si subimos la cabeza sentiremos molestias en nuestra zona lumbar, para ir cómodamente llevaremos nuestra cabeza hacia adelante, así tiene que ir el caballo. Nosotros somos una mochila inteligente para el caballo eso nos dice José Manuel, y os remito a que leáis sus interesantes artículos en su blog “Ocurrencias Hípicas”.

David Muriel Holgado

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