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jueves, 12 de abril de 2012

LA VIDA DEL SEMENTAL. 2ª parte.

Pasado el caluroso verano, el yegüero lleva al semental a la piara donde están las yeguas con sus rastras, lo suelta, y él, deseoso de juntarse con los suyos, emprende gran carrera al galope para saludar a su harén. Esto ocurre en las fincas andaluzas donde el semental campara con las yeguas que le han asignado con el fin de cubrirlas a todas. Estas fincas suelen tener gran extensión y si el terreno es accidentado, con subidas y mucho monte, mejor para mantenerse en forma. Le suelen adjudicar más de veinte yeguas, y estas están continuamente moviéndose, van de un lado al otro de la finca, pobre semental que necesita la compañía de las yeguas, intentando tener a todo el grupo reunido, protegiéndolo, yendo a reunir a los potros pequeños que se quedaron atrás para juguetear, defiende el territorio donde están dando estabilidad y uniendo al grupo, esta manada es demasiado grande en un terreno muy extenso. En estado salvaje un semental tendrá una banda que constara de hasta cinco yeguas y en algunos casos menos, así lo tiene fácil, tendrá a la banda unida sin gran esfuerzo, incluso puede jugar con los potros jóvenes, con estos juegos aprenderán a comportarse socialmente. Con más de veinte yeguas a su cargo algunos días cubrirá muchas veces, se pondrá en forma aunque en algunos casos adelgazará bastante y estará bastante estresado. En fincas de terreno llano y más pequeñas, aunque tenga muchas yeguas, lo tendrá más fácil al tenerlas controladas a todas.
Cuando destinamos a un potro para semental, lo dejaremos con los potros machos de su misma edad en libertad en el campo y si éste es grande y con monte, con subidas y muy accidentado mejor, así se musculara y estará flexible con sus cascos sanos, aprenderá jugando con sus amigos. Si los llevamos a las cuadras, pueden pasar parte del día en libertad con otros potros o con algún caballo castrado. Empezaremos a enseñarle a ir del ramal y que vaya tranquilo junto a otros caballos, iniciaremos su doma y empezaremos a montarlo. Cuando queramos que empiece a cubrir, se le dejará con una yegua madura en un campo, ésta le enseñara, la cortejará, y si sale a celo se dejará cubrir, si no lo rechazará. Si podemos los dejamos juntos incluso cuando ha tenido al potrillo, así ira formando su pequeña banda.
En cautividad a veces la fecundidad es muy baja, debido al estrés del semental al estar en cuadras encerrado todo el día, y la baja fecundidad de la yegua puede ser debido a no convivir con él durante todo el día, por eso no sale a celo, también puede ser debido a que en estado salvaje ella elige al semental y en nuestras manos se lo imponemos.
Lucy Rees junto con sus alumnos, todos los años realizan un curso en los Llanos de Venezuela, donde viven los cimarrones en estado salvaje en fincas de muchísimas hectáreas. Estos cimarrones tienen condiciones de vida muy extremas. El curso lo realiza en el mes de abril, observan e investigan la forma de vida de estos caballos, sus costumbres y comportamiento, de todos estos conocimientos hace sus estudios. Podemos leer sus artículos donde nos habla de todo esto. No he tenido la oportunidad de estar en ninguno de esos cursos, pero con lo que he aprendido de Lucy y con su permiso, en relación a los sementales contare algunas cosas. Cuando estos sementales tienen alguna disputa entre ellos por defender a su banda, se muestran amenazantes, poniéndose de manos y dando manotazos, pero nunca llegan a hacerse daño físicamente, porque cualquier herida en esas condiciones de vida les causaría una infección y les llevaría a la muerte, eso ellos lo saben. Cuando se ven en el campo se acercan y comprueban que son machos, se examinan, se pelean un poco y luego continúan calmados. El semental parece pacifico, los que más molestan son los machos solteros que forman grupos para conseguir alguna yegua y empezar su propia banda. A los sementales que ya tienen banda les gusta jugar con sus potros al tener un fuerte vinculo paternal, mantiene a sus yeguas y están bastantes confiados, cuando alguna sale a celo la separa de la manada, no deja que otros se acerquen a ella braceando y chillando. El semental más llamativo es el que más atrae a las yeguas y el que más éxito tiene en la manada.
En estado salvaje existen las bandas natales, en éstas son las yeguas las que eligen al semental, si sale a celo y no está cerca éste rechazará a otros sementales. También están las bandas de solteros. Todas las bandas cuando hay peligro se juntan para formar una manada grande y huyen en bloque, así lo tienen más difícil los depredadores. Los potros a cierta edad más o menos a los dos años se separan de los padres, los machos forman la banda de solteros, y a las potras también les llega el momento de dejar a su padres y forman junto a un semental una banda propia o se junta a una ya formada. Los potros van por ahí con su banda jugando, ellos muy chulitos se acercan a otras bandas, alguna potra que desea dejar la banda natal se une a ellos, el más atrevido la separa y se va con ella como si fueran novios. Muchas veces los potros jóvenes se despistan jugando y pierden a sus potras. Algunos potros se acercan a las bandas y el semental no se lo impide y poco a poco pastando al lado de alguna potra se va haciendo amigo de ella y se la lleva. Algunos sementales dejan que varios potros entren en su banda, a veces estos potros cubren alguna yegua sin que el semental diga nada, otros se acercan a las potras tímidas y cuando menos se lo espera está encima de ella. Si un semental se hace responsable de otra banda porque el otro ha muerto, se juntara con muchos miembros y andará loco para controlar a todos, va muy estresado, debido a esto muchas yeguas deciden ir a otras bandas.
La preferencia de color a la hora de aparearse es debido al imprinting (experiencias vividas de recién nacido), lo que les ocurre nada más nacer se les queda grabado de por vida, por eso es fundamental que el potro esté con su madre, por eso algunos sementales sólo quieren aparearse con yeguas del mismo color que el de sus madres. ¿Qué ocurrirá si no dejamos que en ese momento después del nacimiento sea una experiencia para madre e hijo sin nuestra intervención? ¿Si hacemos imprinting con un chándal amarillo, de mayores sólo quieren aparearse con caballos de ese mismo color? Con relación al color de la capa, se da el caso de que en yeguadas que tienen varias capas entre sus yeguas, las castañas se juntan con las castañas y las tordas con las tordas. Ahora puedo pensar que es debido a lo que he dicho antes. Pero también puede ser que en estado salvaje cuando se juntan para huir, para tener más éxito en la huida y confundir al depredador se juntan en un grupo grande los miembros que tienen el mismo color de capa. Es algo que tengo que confirmar.
David Muriel Holgado

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