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domingo, 18 de diciembre de 2011

LA EQUITACIÓN. Las ayudas. (7)

El jinete utiliza las ayudas para comunicar al caballo lo que quiere que haga. Dos clases de ayudas las naturales y las artificiales. Naturales son las piernas, las pantorrillas, los pies, las manos, los dedos, el peso del cuerpo del jinete, el asiento de éste y la voz del mismo. Ayudas artificiales son la fusta, látigo y las espuelas.
Pensamos lo que queremos pedir a nuestro caballo y luego a veces nuestro cuerpo dice lo contrario. Debemos aprender la técnica y tener la capacidad suficiente de ponerlo en práctica, esta capacidad se adquiere haciendo muchos ejercicios, y con mucha sensibilidad notando las reacciones del caballo.
Luis Ramos Paul nos dice que a parte de las tres ayudas de piernas, manos y asiento existe otra muy importante que es la serenidad mental. Hay que intentar que la correlación mutua sea eficaz y efectiva. Si se produce sangre hay castigo.
A tener presente las enseñanzas de Baucher y su método de “manos sin piernas y piernas sin manos”. Por lo tanto aplicaremos ayudas para avanzar y otras distintas para pararse pero nunca las dos a la vez. Si el jinete pide enérgicamente con las piernas que avance y sujeta con fuerzas las riendas y además tiene en su boca una embocadura fuerte lo más seguro es que el caballo se ponga de manos. Lucy dice que estamos obligando al caballo cuando le damos señales contradictorias y en momentos inapropiados, conseguimos crear confusión, de hay vienen las resistencias. También nuestro cuerpo con su posición, su movilidad o inmovilidad puede contradecir las ayudas que damos.
Podhajski  nos habla de las ayudas propulsoras que son las piernas, el peso, la voz, las espuelas, la fusta, el látigo. Las ayudas de retención son las riendas y el peso. Ayudas de oposición  son las piernas, las riendas cuando son utilizadas en un solo lado. Las Ayudas del peso con el cuerpo detrás de la vertical inducirá a ir hacia delante. Cuerpo atrás, piernas empujan hacia delante y las riendas ceden obra buenos resultados con caballos que tienen miedo a acercarse a los objetos u obstáculos a los que tiene miedo. El peso sobre el movimiento de costado refuerza la otra pierna. Un hombre subido encima de otro si carga a izquierda el otro ira a la izquierda. Las ayudas con la voz son palabras determinadas para los diferentes movimientos que se desean. Con tono suave y tranquilo actúa como calmante y recompensa, un tono breve y tajante le produce efecto de amenaza o castigo. Podhajski sobre las ayudas artificiales nos dice que: La espuela solo debe usarse en caballos avanzados, usándola lo menos posible, debe usarse como ultima ayuda propulsora. Con el uso excesivo se extenúa y se debilita y amedranta. La fusta como ayuda propulsora, debe ir aumentando desde el simple contacto con el cuerpo hasta el ligero golpeteo. No tocar con ella las patas. El látigo se puede enseñar, levantar, tocar con la rabiza pero no tocar con el látigo todo el cuerpo cruzándole, la grupa, las extremidades, no se consigue nada sólo que él enloquecerá.

Las ayudas según Lucy Rees: Son presiones leves que el caballo responde quitándose de la molestia si no está tenso. Para mantener su sensibilidad debemos quitar al instante la presión, si la mantenemos es una molestia sin sentido, se pondrá rígido y protestara.
            Acompañar sin ninguna presión de ramal, dejándole cuerda, el peso del ramal entre los dos da un contacto.
            Bloqueo es resistir con la misma presión que aplica el caballo, nos paramos plantándonos sin tirar. Montado si paramos nuestro movimiento de mano y cuerpo, él se parará. También se puede bloquear con la pierna. Mantener presión bloquea al caballo, si pegamos un tirón protestara y se resistirá.
            Pedir y molestar, aplicar presiones repetitivas, vibratorias, pequeñas molestias. De montados abrimos y cerramos nuestra mano. Con la pierna con toques suaves sin rigidez. Paramos la molestia en el momento justo en el que responde, así se mantiene sensible.
Aprenderá que la presión de las piernas significa adelante. La doma básica es que vaya hacia adelante con ganas usando bien su cuerpo. Montándolo en el campo explora, le pedimos cosas sencillas, giros, derecha e izquierda, parada, cambio de aire, usando nuestro cuerpo en coordinación, Para parar hombros atrás, pelvis adelante, bloqueando con las lumbares, Para girar giramos los hombros en la dirección y empujamos con la pierna exterior atrasada. Practicar montando a pelo en un caballo tranquilo, girando con los hombros viendo donde vamos como si tuviéramos ojos en el pecho.
En los giros a parte de girar los hombros, pedimos con la rienda abierta, y la rienda externa tocara el cuello, también con nuestra pierna externa atrasada tocamos un poco al potro desplazándole sus cuartos traseros.
En la parada la pelvis recta y los hombros atrás, ombligo hacia delante, no cargamos de peso sus lumbares, Que pare sin levantar la cabeza.
Montar con la cintura flexible, libre de tensión, La mano sigue el movimiento de su cabeza, sin presión en las riendas, el contacto con el peso de las riendas.
En estos movimientos sencillos sentirá las indicaciones de nuestro cuerpo, le sensibiliza, iremos donde queramos sin aplicar ayudas, El uso de las riendas será mínimo, Pedimos flexiones sin que mueva el cuerpo.
El potro entiende las ayudas naturalmente, de tres maneras claras, -Acompañándolo suelto. –Molestarlo, vibrando cerrando y abriendo mano o pierna suavemente sin parar hasta que responde, sin aumentar la presión, sin presiones bruscas. –Bloqueando, cerrando rígida la mano o pierna sin ceder.

Con las ayudas el jinete actúa sobre las articulaciones que tiene el caballo desde la cabeza hasta los riñones. Son la mandíbula, la nuca, el cuello, el dorso, los riñones, toda la columna vertebral. Esto produce movimiento en sus miembros. Todo esto nos lo explica muy bien José Manuel Sales Pons, también nos indica que el caballo normalmente se mueve instintivamente. Baucher decía que el objetivo de la doma es: “destruir las fuerzas instintivas reemplazándolas por las fuerzas trasmitidas”.
Sus reacciones son mucho más rápidas que las nuestras. El caballo nos comunica con resistencias, poniendo rígida la mandíbula, encapotándose, etc.. que no estamos haciéndolo bien las cosas: Vamos mal montados, o llevamos el caballo invertido. Baucher dice “la posición precede a la acción” y también “colocar y dejar hacer”, necesita que le pongamos en una posición que le predisponga necesariamente a hacer lo que nosotros queremos. Las ayudas de pierna y asiento. La pierna, va desde el pie a las ingles, con misión de equilibrarnos, nuestro talón en línea con nuestra espalda, y todas nuestras articulaciones han de permanecer elásticas, la pelvis, el tobillo, la rodilla. El montar a caballo y domar es una comunicación entre caballo y jinete a través del tacto y pequeñas presiones. Nos acoplamos con él desde las ingles, hasta las rodillas, usando nuestros músculos aductores, a esto muchos llaman centaurizar. La función de la pierna impulsando cuando marchamos en línea recta usando las dos o lateralmente usando una. José Manuel Sales Pons, indica como ayuda natural utilizar una fusta larga dando un toque en la grupa con ella para que salga hacia adelante. La pierna es una ayuda que requiere educación y no se debe usar continuamente, habituando al caballo a que responda a la pierna inmediatamente. El uso de las espuelas con sumo cuidado y con caballos ya habituados y no se deben utilizar continuamente, las espuelas provocan el deseo de huida y pueden hacerle daño. Sobre las espuelas alguien dijo que, ponerse espuelas un jinete que no sabe utilizarlas es como un mono con cuchillas de afeitar en sus manos. Si no reacciona a nuestra pierna a veces es porque nuestras manos no lo dejan.

Referente a las ayudas Nuno Oliveira nos dice que el jinete tendrá las piernas totalmente relajadas, y realizara ejercicios con las manos abriendo y cerrando los dedos con suavidad, también hará ejercicios de tensionar y destensionar uno y otro glúteo y los gemelos alternativamente llevando el mismo ritmo que el caballo. El jinete debe ceder toda acción, relajar las manos y la presión de las piernas, cuando el caballo permanece reunido, enérgico y flexible.

El jinete se ayuda con la voz transmitiendo confianza al caballo, dependiendo del tono que utilice así hará saber al caballo su estado de ánimo y lo que quiere de él. Utilizando las siguientes palabras: paso, trote, galope, tranquilo, alto, bueno el caballo, ho..o..la, hola, pasa el caballo, etc…

Sobre las espuelas, muchos las utilizan desde el principio con cautela. En la Escuela Española de Viena según Podhajski no se utiliza la espuela hasta muy avanzada la doma para la ayuda en la impulsión utilizan una fusta larga o vara.

David Muriel Holgado.

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