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domingo, 30 de diciembre de 2012

DOMA NATURAL, MADRID HORSE W. 2012. “El lenguaje de Vanesa Ugarte”.


Tuve que madrugar pero mereció la pena, ver en pista a Vanesa Ugarte (alumna de Lucy Rees) “ahí es nada” y una yegua castaña sin domar (cerril, cerrera) de 5 años, recién venida del campo, en un picadero redondo improvisado que yo no metería a mis potros por muy amansados que los tenga, sobre todo con el ruido que había en el pabellón, la cantidad de focos y las idas y venidas de la gente, al otro lado una pista de calentamiento de saltos. Picadero hecho con dos cintas anchas de pastor eléctrico.
Ya había tenido una sesión de Doma Natural el día anterior, el lugar no es nada indicado para la yegua y en cualquier momento puede asustarse y huir, le acompaña fuera del picadero pero a pocos metros de ella su hermana también castaña, muy “hermanadas”, si no estuvieran cerca estarían mucho más nerviosas de lo que estaban. Cuanta sensibilidad, suavidad, claridad, dulzura, delicadeza desprendía Vanesa, todo esto lo percibíamos nosotros y la yegua más, poco a poco la envolvía en una tranquilidad y relajación, que como por encantamiento la yegua la seguía y realizaba todas sus peticiones apenas sin darse cuenta, solamente porque Vanesa que ya es amiga suya se lo pedía con buenas maneras.


Con nada de presión, no es lugar para ejercerla, si se asusta huye y se puede crear un desastre. Le había puesto una cuerda al cuello y el resto en su dorso para que se acostumbrará a ellas, si la cuerda cae, la yegua se asusta un poco, la mira y ve que no es ninguna serpiente, luego pone la cuerda por el paso de cincha para acostumbrarla a una ligera presión, así se acostumbra a la cincha, acompaña a Vanesa y atiende su petición de parada, todo ello sin tocar a la yegua, si quiere se puede ir, pero quien no quiere estar con su amiga Vanesa, que le ofrece compañía, seguridad y muy buen rollo. Ahora pasa otra cuerda por detrás, encima de sus corvejones, un lugar especialmente delicado al ser un sitió donde los depredadores atacan para rasgar sus tendones e inmovilizarlos y eso por instinto la yegua lo sabe, puede estar en peligro su vida, la forma de introducir la cuerda es paso a paso para que se habitúe, por eso está tranquila, no muy atenta porque hay muchas distracciones a su alrededor, pero Vanesa consigue que la acompañe y esté pendiente de ella en todo momento. También utiliza una gran delicadeza cuando le toca todo su cuerpo y no ahorra en caricias muy suaves que la yegua acepta, incluso con su pañuelo, le toca sus manos pidiéndole los pies, conformándose con un ligero movimiento. Sus patas y pies son necesarios para la huida por eso a los caballos no les gusta que se los agarren.

Tocaba enseñar la rienda abierta (directa), pone una cuerda con el mosquetón en un lado de su cabezada y pasa la cuerda con sumo cuidado por detrás encima de sus corvejones y molestando con toquecitos hace girar a la yegua a ese lado, cambiando de lugar para que no caiga en el “efecto sitio” (si se acostumbra a hacer algo en un sitio, siempre hará lo mismo allí) se lo pide hasta tres veces del mismo lado, con esas repeticiones puede ser suficiente por ahora, aprenden muy rápido (también lo malo). Luego la pone con riendas largas, soltándose el pelo Vanesa coloca la goma de su coleta en la cabezada para ajustar la muserola, poniéndose un poco de lado dejando que baje la cabeza para que la yegua la pueda ver, así estará tranquila, hasta ahora no había ido nunca detrás donde no la puede ver. Enrique Zunzunegui explica todo lo que ocurre por los altavoces. Y en todo momento atento el compañero de Vanesa.


Le presenta la manta para que pueda olerla, nos comenta que la yegua está captando un montón de información de esa manta, al tener el olor de muchos caballos. La tira en el suelo y la yegua con curiosidad se acerca a olerla, luego la pasa por todo su cuerpo para que se habitúe, dejándola en su dorso para acostumbrarla a que ahí tiene que ir la silla.  
En todo momento Vanesa esta hablando a la yegua, con palabras que no puedo entender, pero que con un tono suave, no solo embruja a la yegua, como si acunara a un bebe, en todo momento felicitando, con movimientos afirmativos de su cabeza, “hola bonita, buena chica, holaaa, pichi, pichina, oh si”… Enséñanos tu leguaje. Vanesa silba cuando trabaja con la yegua, si silba respira y no está tensa, si no está tensa la yegua lo nota y se crea un buen clima, no se puede trabajar cuando tenemos miedo y estamos tensos. Sigue en todo momento con su lenguaje con sus movimientos pausados, pero certeros con una danza clara y seductora que yo nunca había visto. Vanesa tiene un don con los caballos, ha nacido para esto. Las imágenes tan especiales cedidas por Lula Baena. Con estas fotografías sobran las palabras.
David Muriel Holgado

caballoduende@yahoo.es  Tel: 658183439
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