sábado, 3 de marzo de 2012

CON EMBOCADURA O SIN EMBOCADURA. 2ª PARTE. EL BITLESS BRIDLE.

Hablan maravillas del “Bitless Bridle” (Cabezada sin embocadura) del Doctor Robert Cook. Siendo efectiva para dirigir y parar, mejor que los Hackamores y los Sidepulls. Pudiéndose aplicar en todas las disciplinas.
Debemos mirar por el bienestar de nuestros caballos para que se mejore el rendimiento y la relación con el hombre. Para ello vamos a dejar de introducir hierros en su boca. La ventaja de esta cabezada es que el jinete sigue teniendo el mismo control que con el freno sin causarle dolor, siendo el manejo más simple, seguro y satisfactorio. Su uso cambiara la forma de ver la equitación donde el jinete y el caballo pueden relajarse y disfrutar.
La “cabezada bitless” (cabezada sin embocadura) es un aparejo que partiendo de una cabezada normal con su frontanela, carrilleras, testera y muserola; además tiene una argolla a cada lado en la muserola por detrás de donde se abrocha las carrilleras, dispone de dos correas unidas a la frontanela por detrás de las orejas, pasan por la testera y van por detrás de la barbada cruzadas acabando en las argollas de la muserola (la de la carrillera izquierda acaba en la argolla derecha de la muserola y viceversa), acaban en dos argollas donde se abrochan las riendas, parece complicado pero no lo es (tirar de un lado con efectos en ese lado con presiones en el contrario). Creo recordar que mis mayores utilizaban un arnés parecido con las caballerías (mulos, burros). Ejerce pequeñas presiones en la cabeza (en la testuz, carrilleras y barbada), las mejillas y la nariz, con lo que obtenemos una mejor posición de cabeza y cuello. Lo entiendo como utilizar la rienda de oposición con la rienda directa con efecto directo sobre el lado contrario de su cabeza, sin dejar de tener efecto la rienda directa. Al no estar tan flexionada su cabeza, la respiración se mejora, al oxigenarse mejor el caballo se fatiga menos y por lo tanto rinde más. Al tener más suelto el cuello conseguimos un alargamiento de los trancos con más soltura, gracia y ritmo recuperando el movimiento natural del caballo. Si no ponemos nada en la boca el caballo se concentrara más al no ir pendiente de ese molesto hierro. Con un freno en su boca es lo mismo que si nosotros hacemos ejercicio a la vez que comemos. Con la “cabezada sin embocadura” el caballo mejora su equilibrio, su galope es más ligero y alargara el paso con una correcta impulsión.
A veces el uso del bocado hace difícil el control del caballo, llegando el jinete a decepcionarse, llegando a creer que el problema es suyo, que no es buen jinete, se siente incapaz de continuar y puede cabrearse incluso con el caballo para que éste le haga caso, cuando el problema que existe es una molestia que el caballo siente, se resiste y se defiende. Esta molestia en muchos de los casos viene provocada por lo que ponemos en su boca.
Paso a enumerar los problemas que puede resolver la “Bitless Bridle”: Caballos que son; Difíciles de coger en el prado y en la cuadra, tendencia al pánico, sudoración en exceso, difícil de montar, el que muestra el blanco de los ojos, lentos en el aprendizaje, difícil de frenar, agresivo, se niega a salir de las cuadras, se niega a seguir hacia delante, falta de confianza, sacude la cabeza, cabecea, pone la cabeza alta casi horizontal, se asusta con viento y lluvia, pasta cuando va caminando, muerde a los caballos de al lado y las botas del jinete, es perezoso, se aburre, se queda sin aliento, saca la punta de la lengua, hace ruido como un rugido, se le forma un nudo en la garganta, tiene tos cuando trabaja, tiene el cuello invertido con pasos entrecortados, trancos cortos pisando fuerte, tiene espolones en las barras de la boca, agarra el bocado entre los dientes, tiene dolor en su boca, etc….
El “Bitless Bridle” nos permite un trato más amable con nuestro caballo mejorando su bienestar tanto físico como mental, obtendremos unas transiciones de marcha más suaves, trancos más amplios, aumentando su impulsión y velocidad, erradicando el estrés tenemos un caballo más tranquilo, el caballo se oxigena mejor obteniendo fuerza y resistencia, avanzando en su aprendizaje, mejora la seguridad de caballo y jinete, con una comunicación efectiva, evitara que eche tanta espuma por su boca, el caballo estará preparado para enseñar a un jinete novato. El caballo sin el temor que casusa tener algo doloroso en su boca, optara por una aptitud elegante, con el cuerpo redondeado con una mejor predisposición ante lo que le pida su jinete.
Para probar, ponemos en marcha nuestra imaginación y a partir de una cabezada normal, con cuerda obtenemos una “cabezada sin embocadura” cruzando la cuerda por detrás de la barbada y utilizando de argollas unos mosquetones pequeños que van a la muserola. Yo lo he probado y me gusta. Probaremos primero en un caballo que vaya bien. Hace un tiempo probé la cabezada con un potro de cinco años, en ruta con otros caballos, fue bien con su cabeza bien puesta y con unos trancos al paso amplios y elásticos, me gusto. Habrá que tenerla en cuenta, algunos caballos la aceptaran mejor que otros.
David Muriel Holgado

jueves, 1 de marzo de 2012

CON EMBOCADURA O SIN EMBOCADURA 1ª PARTE.



Embocadura (bocado, freno). Parece claro que para manejar a nuestro caballo, debemos controlar su cabeza con algo. Desde el suelo a través del ramal a su cabezada de cuadra. ¿Qué arneses podemos poner a nuestro caballo sin meter nada en su boca?, ¿Qué ponemos en la boca a nuestro caballo?,
¿Y montados? Depende, si tenemos a un potro en doma, creemos que ya tiene la suficiente confianza con nosotros para poder subirnos encima de él, acepta la silla de montar, ¿qué utilizaremos en su cabeza para que nosotros nos sintamos seguros y él no esté molesto? En las primeras montas del potro, puede que se asuste de algo que estemos utilizando o de algo de su entorno y salga corriendo tan fuerte que no podremos controlarlo (algunos llaman irse de caña). En Doma Natural como dice Lucy Rees, hay que trabajarlo en el Picadero Redondo, hacerle correr al trote y al galope con la montura puesta, y que se desengañe, que correr así no le lleva a ninguna parte, que es mejor quedarse con nosotros. Bueno, dejemos esto para otros relatos y leamos el libro de Lucy Rees “La lógica del caballo” de la editorial Lettera, que como siempre he dicho, en él encontraremos respuesta a muchas de nuestras preguntas.
Un potro en doma necesita en su cabeza para el mínimo control que necesitamos, como dijo Nuno Oliveira en la preparación del potro, usar una cabezada de cuadra normal, con riendas fijadas a los lados. Es un error montar a un potro por primera vez con filete, aunque este acostumbrado a él, tendrá bloqueada la boca y se tensara su nuca y cuello, además el filete no le parara si se asusta, se asustara más y puede que se desboque.
La cabezada de cuadra será normal, la de cuerdas finas es útil para otras cosas, pero aquí sus nudos presionaran en los nervios de su cabeza, eso no es conveniente. Lucy Rees nos deja claro que el caballo prefiere ser guiado por nuestro cuerpo y piernas, y que tenemos más control si colocamos algo menos fuerte en su cabeza. Si ponemos algo que le causa dolor intentara escapar y protestara. Con la cabezada de cuadra para que no suba la cabeza, su muserola estará más baja y más apretada. Al potro hay que domarlo por la nariz, pero no usar la serreta (mediacaña de hierro, de forma semicircular y con puntas, que se pone sujeta a la cabezada, sobre la nariz de los caballos), en sustitución usar la cabezada de cuadra. Mejor nada en su boca. Cuando va confiado hacia adelante, podemos empezar a ponerle el filete, atar a la cabezada de cuadra, riendas al filete y a la cabezada. También se puede llevar hasta que se habitué con cuatro riendas. El filete actúa sobre las barras (asientos) y sobre la lengua, al actuar hace levantar algo la cabeza.
En las obras completas de François Baucher, nos habla del filete, diciendo que es necesario en la educación del caballo, por estar partido actúa localmente y enseña al potro a responder a las presiones de un lado sin que lo note el otro, situando su cabeza y cuello a ese lado. Tiene también el efecto de colocar la cabeza en su posición justa.
Lucy Rees nos enseña que el filete, es la embocadura para un potro, le permite apoyarse un poco en la mano cuando le falta equilibrio. Acostumbraremos al potro al filete, lo atamos a un lado de la cabezada, lo metemos en su boca y lo atamos al otro lado no demasiado alto. Que paste con él durante horas, se habitúa a comer con la lengua debajo del filete, varios días, si se acostumbra luego no necesitaremos cerrar su boca apretando la muserola que no deja al caballo relajar la boca, ni flexionar la nuca. También cuando se le lleva con riendas largas puede llevar así el filete, que se le vaya haciendo la boca. Deberá tener un mínimo contacto en su boca, pero debe estar ajustado, con cerrar la mano le bloqueamos, debemos mover las manos acompañando a su cabeza. No tirar de las riendas, molestamos cerrando y abriendo la mano, bloqueamos con la mano firme.
Hay varios tipos de filete, el rígido de goma o plástico que se pone flexible con el calor de la boca; el articulado partido en dos, hay uno que está articulado dos veces con una pieza en el centro, esté se adapta mejor a su boca, sobre todo si el caballo tiene poco hueco en el paladar. A veces el filete partido toca el paladar haciéndole daño. Algunos árabes no aceptan ningún tipo de filete. Nunca utilizar unos que llevan placas sobre su lengua en la parte central, hacen mucho daño. El ancho de las barras donde tocan los asientos del caballo han de ser gruesas, la parte central que cruza la lengua es más cómoda cuando es fina. El filete tiene que tener la anchura correcta, colocado tocando las comisuras de sus labios, abrir la boca para comprobar su comodidad. Con filete llevar las manos bajas a la altura de la cruz, así evitamos que levante la cabeza, si se llevan las manos altas el filete presiona contra los premolares y le duele. Muchos utilizan los filetes de palillos para que con ese tope no se cuelen en la boca del caballo. El filete se puede utilizar como rienda abierta. Por un tiempo con el potro en doma, se le llevara con cuatro riendas, dos al filete y dos a la cabezada de cuadra, que considero un seguro porque en caso necesario se tirara de las riendas de la cabezada de cuadra que le harán menos daño que las del filete.
Con el tiempo y buen uso de nuestra mano, se podrá utilizar un bocado para refinar y suavizar, procurando que la muserola no esté muy apretada para que pueda flexionar la nuca.
Baucher ya decía que se puede utilizar un solo bocado para todos los caballo independientemente de su sensibilidad. Se necesita muy pocos gramos de fuerza para que el bocado empiece a actuar. Que un bocado suave produce tanto efecto como un bocado duro. Cuando nos referimos a una boca dura, deberíamos referirnos a una mano dura del jinete. La dureza de boca que creemos encontrar no se debe a como son sus barras (asientos) y sus encías, es por la conformación del caballo o su equilibrio. El bocado de palanca (camas) largas tendrá mucha fuerza y el caballo le tendrá temor, oprimiéndole, y deseara irse, acularse y defenderse.
El bocado, que actúa como un eje, pone presión en la cadenilla de barbada, haciendo que el caballo flexiona más la nuca y baje la cabeza. Es más severo que el filete, puede castigar bastante si no es usado con gran sensibilidad. Más severo si la palanca (camas o pata) es más larga (largura correcta si a los 45 grados empieza a actuar), si es curvada como los americanos son más suaves que los de palanca recta. Las barras serán gruesas para que no se claven en los asientos del caballo. Los bocados que tienen mucho puente (desveno) lastiman el paladar. La cadenilla retorcida para que se acomode plana, también puede ir forrada. Con el bocado no se puede actuar como rienda abierta, el bocado portugués si actúa como rienda abierta porque tiene las palancas articuladas. Tenemos que saber cuanta rienda le damos para evitar que levante demasiado el cuello.
Con dos embocadura, filete y bocado debemos tener manos muy finas. Se coloca más arriba el filete, cuatro riendas, mejor las del filete arriba y la del bocado debajo (o al contrario).
El pelham suave, es un bocado que tiene la palanca corta y un puente pequeño, las barras han de ser gruesas pero no en exceso para no dañar los asientos, en él se pueden poner cuatro riendas, arriba filete, abajo el bocado, va bien en casi todos los caballos. Happy Mouth (boca feliz) con embocadura de plástico, lo aceptan mejor que el de metal y es mucho más suave. Pueden estar unidos los enganches del filete y el bocado con una correa para llevar dos riendas.
El Goyoaga, es un filete con cadenilla de barbada de acción suave con varios puntos para poner las riendas.
“El efecto del filete es elevador y el efecto del bocado es recogedor”.
Aquí podemos tener la solución de “Plegar el Pico” de Baucher, que es tener el perfil de la cabeza cerca de la vertical con su nuca en lo más alto.

Sin Embocadura:
El hackamore, con efecto de bocado, no entra nada en su boca, pero tiene palancas y cadenilla. No se puede usar como rienda abierta, por eso es difícil de usar con potros, debe entender el giro con rienda exterior, la severidad depende de la medida de las palancas y de la muserola que en algunos es demasiado fina. La muserola suele ser de cuero y se adapta a su nariz. El Hackamore inglés, es suave con palancas cortas y curvadas, deben estar las palancas unidas con una cuerda. El americano es de palancas largas, por lo tanto más severo, podemos forrar la muserola y la cadenilla. Da resultado sustituir la cadenilla por una correa de cuero fuerte que se puede ajustar con una hebilla que no haga daño, yo la fabrique y la prefiero a la cadenilla. Debemos acostumbrar al hackamore antes de salir, puede ser muy severo.
Si se prefiere el Hackamore practicamos con unas riendas a la cabezada de cuadra y otras al hackamore. Debe estar bien colocado ni muy bajo que haría daño en esa la parte tierna de la nariz, ni muy alto que también hace daño.

Motivos de Lucy Rees para no usar la serreta: Con ella tiene gran dificultad para flexionar la nuca, al no poder liberar y bajar la mandíbula, si está muy apretada para no dañar la nariz del caballo, no se soltara la mandíbula. La serreta presiona la nariz y los nervios, si el caballo flexiona será por el dolor que trasmite tensiones a otras partes del cuerpo, resultando movimientos rígidos. Añadir que con su uso es muy posible causar daño moral al caballo. Muy pocos saben usarla sin perjudicar. Hay que erradicar herramientas que en manos de algunos pueden hacer la vida insoportable al caballo.

Joaquín Olivera Peña, refiriéndose a la movilidad de la mandíbula, decía que hay que teclear a menudo la boca del caballo, para ponerla en movimiento, muchas veces ayuda el darle un azucarillo o un puñado de hierba para motivar las glándulas salivares. Si la boca esta húmeda es porque la mandíbula está suelta con lo cual el caballo se encuentra sin tensión. Entiendo por teclear el mover con las riendas del filete o del bocado, suavemente como molestando, con el fin de soltar la boca.
Experimentar probando embocaduras para ver cual prefiere el caballo. En caballos ya domados que no aguantan ningún tipo de bocado, podemos probar con un hackamore. Muchos caballos pueden ir con cabezada de cuadra, probaremos llevándolo con cuatro riendas, dos al bocado y dos a la cabezada de cuadra, solamente actuamos con las de la cabezada de cuadra, teniendo las otras del bocado por si tenemos que utilizarlas, hasta acostumbrarle, siempre que se cambie de embocadura será poco a poco y observando sus reacciones.

David Muriel Holgado

martes, 21 de febrero de 2012

NUNO OLIVEIRA


Nuno Oliveira nació en Lisboa el 23 de junio de 1925. Murió en Australia el 2 de febrero de 1989. Fue reconocido y aclamado en todo el mundo como uno de los últimos grandes maestros de la equitación clásica. Se decía que pertenecía a una edad de oro de la equitación académica y artística formada por De La Gueriniere y Francois Baucher, al que Nuno tenía gran admiración, a Baucher lo menciona con frecuencia en sus libros. También admiraba a “Schurhebis” diciendo que probablemente fuera el mejor. Nuno Oliveira no sólo fue un gran instructor, jinete y entrenador, también fue una persona extraordinaria. Fue condecorado varias veces por el Gobierno portugués. Era reconocido a nivel mundial. Con gran talento, fue hombre muy disciplinado con un amor exagerado por los caballos, junto con una gran capacidad de comprensión y visión, con gran potencial convirtiéndose en una excepción. Reiner Klinke dijo que Nuno Oliveira es una gran figura de la equitación de este siglo y un gran maestro.
Fue alumno de Joaquín Gonzáles de Miranda y un gran seguidor de las obras de Francois Baucher y la música operística. A menudo escuchaba a Verdi mientras montaba. Dijo que: “Es raro ver un jinete que esté realmente apasionado por el caballo y su doma, teniendo un interés profundo por la doma clásica con abnegación y haciendo de este extraordinario y sutil trabajo una de las motivaciones fundamentales de su vida”. Así era Nuno Oliveira.
Nunca cambio su rutina de trabajo, comenzaba a primerísima hora de la mañana trabajando con los caballos jóvenes, dando lecciones a los estudiantes, indicándoles que debían tener un control interno y externo con gran concentración. Al concluir un día agotador de trabajo aun tenia tiempo para hablar y discutir sobre su trabajo tomando una copa y fumando un cigarrillo que tanto le gustaba.
A caballo aparecía con una silueta inconfundible, aleccionaba que a caballo había que tener una parte superior estirada y un asiento formando un solo bloque con el caballo. Su cabeza aparece ligeramente inclinada como si intentara meterse en la cabeza del caballo, aconsejando a sus alumnos que no hicieran lo mismo.
Su doma es recordada como muy ligera y sus caballos sensibles, obedientes y felices. En su libro “Reflexiones sobre el arte ecuestre” de la Editorial Noticias 1993, decía: “No puedo controlar mi ira cuando escucho que el caballo debe ser permanentemente presionado contra el bocado”. Para el Maestro, el concepto de práctica y enseñanza debe basarse en la equitación clásica, la ligereza, la libertad, la belleza y la armonía.
Le gustaba hablar sobre su vida y sus caballos, de sus triunfos y fracasos. Algo importante para el era ayudar a la gente, considerando su deber de enseñar a la gente a montar bien a caballo. Sus caballos eran hermosos, equilibrados y ligeros. Su método reconocido en Europa, encaminado a obtener el objetivo de hacer al caballo atlético y redondo, después que nos lleve con facilidad confortablemente. Dejaba a los caballos descontraer recompensándolos con elogios y recompensas.
Del caballo “Pura Raza Lusitano” dijo que tiene el temperamento más amable del mundo y es el más equilibrado, dulce y servicial.
Sobre los jueces se asombraba que hubiera jueces puntuando a nivel de Gran Premio, si nunca han participado a ese nivel.
Decía que su hijo Joan Oliveira, era un buen heredero de su técnicas, que sabe más que nadie, que también sus estudiantes y su hija, que hay mucha gente que conoce sus métodos, y que ahí están sus libros donde se podrá encontrar todo lo que el puede enseñar. A continuación unas frases que nos dejo el gran maestro:
El Arte Ecuestre, es la identificación perfecta entre el jinete y su caballo. Es la armonía, que permite al caballo trabajar, sin ninguna contracción en sus articulaciones o en sus músculos, que le permite efectuar todos los movimientos con un placer físico, mental y con flexibilidad y ritmo.
“Cuando interviene la fuerza, el movimiento puede ser espectacular, pero se pierde la armonía del conjunto”
“A lomos de su caballo, el jinete se mantiene apacible para que el binomio se parezca a un centauro”
Mientras más se castiga a un caballo, más se apaga su fuego. Comenzar el piafar, con sólo la acción de las piernas y un día, si se toca al caballo con las espuelas, verá que parece que le han brotado alas.
“El fin de la doma, es erradicar en el caballo, la rigidez en las articulaciones, desarrollar en ellas la flexibilidad, la tranquilidad en el movimiento con una actitud bien equilibrada”.
El dorso ideal no es ni muy corto ni muy largo. Un caballo puede ser largo, sin tener un dorso largo. Es deseable una grupa larga, que una corta y estrecha.
“La mayor dificultad para un jinete radica en apreciar la medida justa de relajación y de energía que necesita emplear”.

El asiento del jinete forma una sola pieza con el caballo, con su dorso superior estirado pero flexible, sus piernas bajas, sin estar apretadas pero suavemente adheridas al caballo.
Nunca tirar de la boca del caballo.

“Es un error montar a un potro por primera vez con filete, aunque este acostumbrado a él, tendrá bloqueada la boca y se tensara su nuca y cuello, además el filete no le parara si se asusta, se asustara más y puede que se desboque”.
Las primeras montas con cabezada de cuadra.
“Siempre el ombligo a la mano y nunca la mano al ombligo”
Buena mano. La boca del caballo es sensible, tirar o elevar continuamente con las riendas, es inútil, solo sirve para fatigar los brazos del jinete y que el caballo tenga miedo, e insensibilizar su boca, endurecerla, hasta casi hacer imposible la parada.
Un caballo, nunca tendrá miedo de un jinete, que tenga tacto y sensibilidad, porque nunca le llevará por encima de sus posibilidades. Sabiendo cuando parar, cuando premiar y cuando pedir más esfuerzo.
Si no puede quedarse unido, excepto por la fuerza y tracción sobre las riendas, estará sin alegría, ligereza y flexibilidad.
La memoria del caballo. Es asombrosa. “contentarse con poco y premiar frecuentemente”. Dejar al caballo, todavía con ganas y con una buena impresión, para la próxima lección.
El caballo recordara cuando ha sido castigado forzándole a ejecutar un ejercicio, y siempre que se le pida se pondrá en tensión y se rebelara ante la expectativa del castigo.
Miedo. Profundo instinto atávico permanece muy presente en el caballo, pues como todos los herbívoros han mantenido esta base del miedo, para responder con la huida al menor síntoma de peligro o situación desconocida.
Cuando a un caballo miedoso, le trastorna cierto objeto, tal como un vehículo, charco, etc., y se le obliga a pasar cerca de dicho objeto con violencia, su miedo nunca desaparecerá. Cada vez que tenga que pasar por el objeto o el lugar, recordará el castigo violento y nuevamente se trastornará. Hay que darle confianza y presentárselo suavemente tal como si no le tuviera miedo.
La voz, los premios y las caricias, permanecerán grabadas en su mente y sabiendo como usar estas preciosas ayudas en las lecciones de doma, es como se aprecia un buen jinete.
“adiestrar a un caballo no es sólo ganar su sumisión, como se dice a menudo. Significa también asegurarse de que el caballo disfrute de lo que se le pide. En la vida, cuando dos seres vivos dan lo mejor de sí mismos para realizarse, sucede algo maravilloso”.
David Muriel Holgado

miércoles, 15 de febrero de 2012

LOS DOS LADOS DEL CABALLO.


Un día un conocido me dijo lo siguiente: -Cuando voy montado en mi caballo, le pongo al galope, le pido que gire a la derecha, y de repente pega un brinco y salta hacia la izquierda. Me asusto, y con dificultad controlo a mi caballo. Le conteste que: -Tu caballo no te conoce por el lado derecho, tienes que trabajarle ese lado. Se sorprendió -¿cómo que no me conoce por el lado derecho? -Desde siempre nos enseñaron que al caballo hay que entrarle por el lado izquierdo, llevarlo del ramal por la izquierda, montar por la izquierda etc… No hay ninguna razón para que esto sea así.
El caballo tiene visión independiente en cada ojo, viendo cosas distintas de cada lado, por eso muchas veces quieren volverse para ver lo que pasa del otro lado.
Los caballeros llevaban su espada a su lado izquierdo, para desenvainarla con su mano derecha, de ahí viene el que se monte por el lado izquierdo del caballo, así no le estorbará la espada al montar, también sujetan las riendas con la mano izquierda para sacar la espada con su mano derecha. Esta costumbre quedo arraigada y se enseña que el caballo es más manejable por el lado izquierdo. No es así, además es obligación del jinete enseñarle los dos lados, trabajándole y acostumbrarle por igual, es difícil quitar costumbres.
Tengo un potro en doma que le paseo mucho del ramal, va bien por los dos lados, incluso a veces sin saber por qué, cuando lo llevo del lado izquierdo él me busca y se pone del lado derecho. Cuando le sacaba a pasear le dejaba que se pusiera a pastar, yo me colocaba por igual a los dos lados, si volvía su cabeza para verme, le dejaba, me iba conociendo por los dos lados. Si estaba pastando sujeto del ramal, éste muy suelto, me subía encima de él de barriga, tanto por la derecha como por la izquierda. En sus primeras montas, me tiraba de barriga y le dejaba que volviera su cabeza para que viera que en el lado derecho aparecía mi cabeza y mi brazo, así como cuando empecé a apoyar mi pie en el estribo, me elevaba para que se habituara a tener algo encima de su cabeza, que también es algo que les suele asustar mucho.
Trabajarle el lado derecho desde el suelo, haciéndole flexiones a los dos lados más al derecho y nosotros a ese lado, nos subimos en algo nos apoyamos en la montura pasamos nuestra mano y nuestra cabeza al otro lado, ir montado en un caballo y al que estamos enseñando lo lleva un ayudante del ramal, nos acercamos a él colocándonos poco a poco encima de él pero sin montarlo. La habituación es gradual, le presentamos un poco de lo que le asusta y cuando pasa de eso aumentamos hasta que se habitúa, luego hay que repetir mucho para afianzarlo.
Un día no tenia ayudante, estaba yo solo en el picadero redondo, con una yegua que estaba domando, ya la había montado otras veces, ese día la sorprendí en su lado derecho, creía que ya me conocía desde ese lado pero no era así, me subí apoyando el pie en el estribo, salió hacia adelante unos metros con tanta fuerza que me golpee mis costillas con el borrén trasero de la montura, no ocurrió nada porque aun no había pasado mi pierna al otro lado. Empecé a manejarla más por ese lado, haciéndole flexiones, poniéndole la montura por ese lado, hasta que se habitúo y hasta hoy, gira bien a la derecha sin ningún problema.
La mayoría de las veces que un caballo va mejor hacia un lado que al otro es por ese motivo, porque no se le ha enseñado a ir por ese lado. Cuando damos cuerda hay que procurar que vaya a derecha y a izquierda, suponiendo que al caballo le guste ir a la cuerda, que se da el caso de que a muchos caballos no les gusta dar vueltas a las ordenes de un jinete que está en el centro del picadero sujetándole con una cuerda con una mano y con una tralla en la otra. Aunque reconozco que con la cuerda a la cabezada de cuadra, sin utilizar serreta, es muy útil que vaya a la cuerda a los tres aires y que aprenda a parar a “la voz” de “Soo”. A veces no le obligo a que vaya a la cuerda, lo pongo a riendas largas al principio a la cabezada de cuadra y una vez acostumbrado se pueden poner al filete o mejor poner el filete atado a las argollas de la cabezada de cuadra y poner ahí el mosquetón de las riendas largas, en el picadero situándome en el centro del mismo y así si va bien. Cuando hace círculos en el picadero con riendas largas yo me muevo haciendo círculos más pequeños, nunca me quedo quieto en el centro, si es necesario también corro con él, eso le ayuda para seguir. Otras veces lo suelto en libertad en el picadero redondo aunque ya esté domado, le hago ir a un lado y a otro sí se puede a los tres aires paso, trote y galope, cuando viene a mi de frente nunca le echo, le recibo, le acaricio y busco sus cuartos traseros para echarle de nuevo, yo en el picadero con una cuerda larga para echársela y animarle. Corro con él, hago piruetas y el da vueltas, se para, viene hacia mí, me acompaña, esto siempre que no esté distraído con otra cosa más importante para él, como desear estar pastando con sus amigos, etc… Esto es coordinación, es una cualidad importante del caballo por la que nos permite montar en él, si no nos coordinamos en el suelo, cómo será si montamos encima de él. A caballo si movemos nuestras piernas, el caballo moverá las suyas, si movemos nuestros brazos él moverá los suyos, si estamos rígidos como una tabla, él se pondrá rígido igual, querrá salir de esa situación incomoda. Es difícil ser el líder subido a caballo, del ramal te sigue, te ve y se siente seguro, encima de él, no te ve, siente tu peso y tu tensión en su dorso, que vaya hacia delante porque tu se lo pides y que se sienta seguro de que lo que le pides lo puede hacer y que nunca le expondrás a ningún peligro.

David Muriel Holgado

martes, 7 de febrero de 2012

EL PARTO DE LA YEGUA

Incluso a gente del mundo del caballo con mucha experiencia, le gusta intervenir cuando su yegua va a parir. Nuestro afán de controlar creyéndonos superiores nos empuja, a veces, tal vez con intención de ayudar intervenimos en el nacimiento de su potrillo. Y encima nos lo creemos, pensamos que sin nuestra actuación no habría salido bien.
Conozco a ganaderos que han tenido pocas oportunidades de ver parir a sus yeguas. Millones de años antes de la domesticación parieron solas y lo siguen haciendo.
No quiere que controlemos el parto, reteniéndolo buscan estar solas, si estamos presentes provocamos un estrés que perjudica a las señales que forman el vínculo maternal, la bajada de la leche y las contracciones del útero que son las que le ayudan a expulsan la placenta. Durante el parto se queda detrás de la manada, escoge aislarse para crear un vínculo con el potro.
En este video comprobamos lo que no debemos hacer durante el parto, ella sola lo habría hecho mejor, con la intervención del hombre se impide que la yegua lama al potro y lo huela, rompiendo la unión afectiva inicial entre madre e hijo. No utilizaremos el llamado imprinting, no es necesario, diría que perjudicial, trabajaremos con el potrillo en los días siguientes.



Los síntomas que nos indica nuestra yegua que se aproxima el momento del parto son: Sus mamas se hincharán, los días anteriores permanecerán siempre abultadas. Aparecerá en los pezones una sustancia similar a la cera. Podrá aparecer algunas gotas de leche en los pezones, en las primerizas la leche se creara después del parto. Evidencia del acercamiento del alumbramiento es, el relajamiento de la cola y la inflamación de la vulva. La yegua sudara mucho y estará excitada e inquieta, se tocara el vientre con la pata, echándose y levantándose.
Las yeguas paren normalmente al amanecer, el parto se presentara entre 335 y 340 días después de la concepción. Llegado el momento del alumbramiento, puede ser recomendable encerrar a la yegua en una cuadra de grandes dimensiones con una cama de paja abundante, donde podamos vigilar sin estorbar, puede ser a través de una ventana o con una cámara de video. Hay yeguas que si se encuentran encerradas se ponen muy nerviosas, si es así se la dejara en un prado libre.
Levantara la cola y echara un liquido pardusco por la vulva, a esto se le llama romper aguas; saldrá una burbuja transparente con un fluido claro. El potro si viene en posición normal primero asomara las pezuñas delanteras, un pie algo más adelantado que el otro, la yegua ya tumbada, luego la cabeza y con las contracciones y el esfuerzo de la yegua salen los hombros a través de la pelvis, el parto es rápido en total dura unos veinte minutos. La bolsa del líquido amniótico se romperá al estirar las patas el pequeño, es importante que esta bolsa deje libre la cabeza del potro, para que pueda respirar.

Después del parto, la yegua gira la cabeza y huele las aguas haciendo el gesto ”Flehmen” para saborear una feromona que cambia sus hormonas, relincha suavemente para estimular al potro. Lame al potro justo después de nacer, para estimular su circulación, conseguir quitar la bolsa de su cara y así pueda respirar, limpiándole y absorbiendo su olor especial. La yegua queda tumbada 25 minutos, en este tiempo la sangre de la placenta pasa al potro a través del cordón umbilical, que esta sangre pase al potro es importante para su desarrollo teniendo sustancias beneficiosas, cuando se levanta, este cordón se rompe, el potro empieza a querer ponerse de pie, orientándose con los relinchos de la madre, es normal que el potrillo se caiga y se tambalee varias veces antes de mamar.
En las dos horas siguientes al nacimiento, el potro consigue mamar el calostro de la primera leche, muy necesario al poseer substancias inmunizadoras contra las enfermedades y protectora contra las infecciones. No debemos intervenir si no es necesario, si pasada media hora el potro no ha salido por completo debemos agarrarle por las pezuñas y tirar de él suavemente pero con firmeza. La placenta se desprende de la yegua después del alumbramiento, debe caer espontáneamente en unas horas, si queda fuera de la vulva se debe atar a la cola y esperar que la eche de forma natural. Se hace esto para que no la pise y se rasgue. Hay que extenderla para examinarla, tendrá que estar entera sin quedar nada en el interior, desplegadas las membranas de la placenta se verán los dos cuernos que nos indican que está completa.
El ombligo es un conjunto de vasos que unen la placenta de la madre con el vientre del feto. Después del alumbramiento el cordón suele cortarse al incorporarse la yegua o al moverse el potro. Si no es así habrá que cortarlo procediendo de la siguiente forma, se hará un nudo a cuatro centímetros entre el abdomen del potro, dejando un espacio se hará otro nudo, entre los dos nudos se realiza el corte. Se utiliza un antiséptico desinfectante para esterilizar el ombligo, con esto evitaremos infecciones y que los gérmenes pasen por este lugar. El ombligo cicatrizara de forma natural. Tardara varias semanas en ser absorbido por la piel del potro, y si las cosas salen mal veremos una posible hernia si observamos algún abultamiento.
El potro defecara y orinara una o dos horas después de nacer, los primeros excrementos se llaman meconio, le costara un poco y serán bolas duras y oscuras, semejantes a las heces de las ovejas, un poco más grandes.
Durante la semana después del parto veremos que la yegua tiene sangre pardusca en su vulva y en sus ancas, es una segregación normal al tener que echar los residuos del alumbramiento.
En el caso de que la yegua muera en el parto, puede ser conveniente tener en cuenta que alguna yegua de los alrededores haya perdido a su potro y pueda amamantar al nuestro. Es posible comprar algo de leche antes del parto por si ocurre lo peor, y dársela con un biberón.
Las primerizas cuando dan a luz a su hijo en ocasiones se asustarán, se pondrán de pie bruscamente rompiendo el cordón, la sangre saldrá de la bolsa amniótica, haciéndonos pensar que es una hemorragia, al ser solamente la sangre que recibiría el potro si no se hubiera roto el cordón.
La yegua puede rechazar al potro, se da con más frecuencia en las primerizas, si no tiene leche se resiste a que busque el potro, hasta puede que lo eche, ayudaremos a la yegua con hormonas y le ponemos calostros en el biberón al lado de la ubre donde sepa donde buscar. Otros casos de rechazo, se da en yeguas que no han visto nunca a un potro, tiene miedo del potro, está sorprendida, se encierra al potro en una esquina protegiendo al potro con barras, se ordeña a la yegua y se le da al potro la leche. A veces el rechazo viene por un parto difícil, con dolor, e interferencias, provocado muchas veces por nuestra presencia.
Los primeros momentos del nacimiento son para la madre. No se utilizara el llamado imprinting, no es necesario, incluso es perjudicial trabajar al potro después del parto, trabajarlo al día siguiente, no forzarle a que se tumbe, ni frotarle con plásticos. En unos días le tocamos todo su cuerpo, nos agachamos a su lado, le bloqueamos con los brazos, levantaremos sus pies, le frotamos con cuerdas, esperaremos un tiempo para ponerle la cabezada de cuadra, si lo hacemos pronto dañaremos sus vértebras tiernas.

David Muriel Holgado

martes, 31 de enero de 2012

CRIN BLANCA



“El caballo del mar” Muchas escenas de caballos galopando por zonas pantanosas chapoteando, es una imagen usual del caballo Camargues, que vive en el delta del Ródano, al sur de Francia. La región de La Camargue donde azota el viento mistral que solo deja crecer matorrales, hierbas duras, juncos y barrillas, todo esto es la base de su alimentación, hace mucho calor en verano y el resto del año estas desoladas tierras están cubiertas de agua fría y salada. La barrilla crece en terrenos salados y contiene muchas sales alcalinas.
Es una raza antigua de tiempos prehistóricos, tiene gran relación con el caballo berberisco.
El gardian es el vaquero francés del delta del Ródano. Su montura con asiento profundo y su borrén trasero y delantero similares a las monturas portuguesas, utilizan estribos de jaula.
Actualmente se ha drenado la Camargue para cultivar arroz y viñas, quitándole mucho terreno al caballo.
Tiene la cabeza pesada, el cuello corto, las espaldas rectas. Da la impresión de caballo primitivo, con algún toque berberisco, tiene buenos dorsos, con pecho profundo, la grupa inclinada, fuerte y corta. Las extremidades bien aplomadas, con cascos anchos, duros y fuertes, por eso nunca se hierran, Caballo robusto y resistente, con una alzada alrededor del 1,42 metros dándose caballos de mayor alzada, su desarrollo es lento hasta los 5 a 7 años no acaban de hacerse, bastante longevo superando los 25 años, con una sola capa, la torda. Sus aires, con un paso largo, un trote corto que se utiliza poco, el galope muy bueno tanto el galope corto como el largo son muy ligeros y libres. Es un caballo ágil, seguro y valiente utilizado para trabajar con el ganado, con ese saber hacer vaquero.

………..
“Crin Blanca” es el titulo de una película dirigida por Albert Lamorisse en los años cincuenta, se desarrolla en La Camargue en el sur de Francia, tiene como protagonistas a un chico llamado Folco interpretado por el joven actor Alain Emery y un bello caballo semental camargues. Este es el relato que he hecho de ella.
En las marismas del delta del Ródano, territorio cubierto de agua la mayor parte del año, lugar inhóspito, con muchos canales que recorren con sus barcas los pescadores de la zona, única forma de ganarse la vida. También existen zonas de dunas y bosques de pinos, aquí es donde vive “el caballo camargues” que tiene el mismo nombre que la región. Comparte el pasto con la ganadería extensiva de ganado vacuno, animales recios que al igual que los caballos, buscan y rebuscan la escasa y dura vegetación con la que se alimentan. Este es el lugar donde vive “Crin Blanca”, nuestro semental, teniendo la misión de proteger a sus yeguas y sus potrillos, a veces se ve obligado a vivir solo y alejado de su manada porque los vaqueros andan persiguiéndole continuamente para intentar domarlo. El quiere seguir viviendo libre como el viento sin someterse a la dura mano humana. Se le ve con el agua hasta la mitad de su caña pastando en la mitad de una marisma. Es un caballo tordo, tiene una crin blanca muy larga y un gran flequillo que tapa sus grandes ojos.
Al lado de su barraca deja Folco su barca en el canal junto a las espadañas, entra en casa para dejar los pocos peces que ese día pesco en los canales, con gran esfuerzo recogiendo los reteles que muchas veces aparecen vacios. Este chico con su flequillo también tapándole los ojos como el del semental, tiene doce años y sale todas las mañanas, dejando a su abuelo con su barba larga y blanca sentado en el poyo a la puerta de la barraca, casita pequeña donde también vive una niñita de pocos años, hermana de Folco a la que cuida junto al abuelo.
Un día Folco cuando estaba pescando vio a cuatro vaqueros con sus caballos persiguiendo a “Crin Blanca”, lo fueron acorralando llevándole hasta una manga hecha de postes y maderos que conducía hasta un corral amplio y redondo de grandes dimensiones, se veía bastante solido con cinco filas de maderos. Los hombres con una vara muy larga y en su extremo un lazo, intentaban colocarlo en la cabeza del semental, “Crin Blanca” asustado corría en círculo, hasta que consiguieron enlazarlo, éste al verse con la cuerda al cuello se enfureció más y se defendió pegando grandes tirones y dando manotazos, los hombres fueron arrastrados por él, pudieron sujetarlo a un gran poste de la valla del picadero, pero tiro tanto que rompió la cuerda y se escapo rompiendo los palos de la puerta.
Todo esto lo vio Folco desde la valla del corral antes de volver a casa, ese día le trajo una tortuga a su hermana con la que ella estaba jugando, y él le daba algunos trozos de pescado a un flamenco que se había quedado a vivir cerca de la barraca junto con el perro, después de comer Folco se quedo dormido junto al abuelo en el poyo de la puerta, soñó que estaba en medio de la marisma con “Crin Blanca” viéndose reflejado en el agua junto al caballo que acariciaba y éste le seguía a donde el chico iba. Se despertó y en su barca que impulsaba con su vara larga avanzando por los canales como todos los días, agachándose para pasar por debajo de los puentes de madera que atravesaban los caminos, dejo el joven su barca entre cañaverales y juncos, y localizo pastando al semental, intento acercarse a él pero éste se fue galopando.
Volvió el ganadero con sus cuatro vaqueros empeñados en atrapar al caballo, localizaron al semental “Crin Blanca” que estaban buscando, montados en sus caballos le persiguieron, quedo detrás de unos arbustos, y éste al sentirse acorralado se lanzo pegando un mordisco en el cuello al caballo del ganadero, cayendo éste al suelo, en ese momento Folco se acerco al ganadero para entregarle su sombrero que antes había perdido, y el ganadero dolorido y cabreado dijo que el que logre atrapar a ese caballo se lo puede quedar.
Quedose quieto “Crin Blanca” cuando el chico se acercaba a él en medio de la marisma, pudo colocarle una cuerda alrededor de su cuello, en ese momento el caballo pego un arreón fuerte saliendo al galope, Folco no se soltó de la cuerda y fue arrastrado por el agua hasta que el caballo paro, el chico un poco atolondrado, consiguió levantarse y una vez espabilado acaricio al semental que aceptando su cercanía le siguió hasta la barraca. Estando allí, el joven le preparó con palos un lugar, donde permanecería atado “Crin Blanca”, éste no muy convencido por su nueva forma de vida, pensaba en su libertad, pero ahora tenia a un amigo y quería estar con él. La niña pequeña le llevaba una brazada de heno, que el caballo aceptaba y saboreaba.
Un día pasaron cerca las yeguas con sus rastras, “Crin Blanca” barrunto la presencia de la manada y se excito en demasía, levantando su cabeza y su labio superior para absorber el olor que flotaba en el aire, a ese gesto se le llama “flehmen”. Pego un tirón y se soltó del amarre, galopando se unió al grupo de caballos, que no iban solos, estaban acompañados por los “guardian” (vaqueros camargueses). Habían colocado a otro semental en la manada, esto no le gusto mucho a “Crin Blanca” y al llegar al picadero redondo dejaron solos a los dos sementales, los dos igual de bellos y fuertes, muy parecidos, únicamente se distinguían porque “Crin Blanca” llevaba una cuerda al cuello, se fueron tanteando un poco, y entablaron una pelea desprendiendo todas sus fuerzas y habilidades, habiendo empujones con los pechos, mordiscos en el cuello, coces, huidas y venidas con alzadas y manotazos, nuestro amigo el caballo quedo herido pero pudo escapar y regresar a la barraca en busca de su amigo Folco, que al llegar rompió su camisa para curar una herida que tenía el semental en la rodilla, haciéndole meter la pierna en un cubo. Folco llevaba tiempo deseando montar al caballo, un día que la niña pequeña llevaba heno al caballo, el chico intento montarlo sin más, y otra vez se escapo.
Refugiado entre cañaverales, fue localizado por los vaqueros y el ganadero para que saliera de allí, tuvo la nefasta idea de prender fuego, Folco vio el incendio desde su casa y fue enseguida, se metió entre los cañaverales y el humo vio al semental asustado moviéndose en todas las direcciones en busca de una salida, fue el chico a por él calmándole y montándolo a pelo salió del incendio, los vaquero le increpaban y le decían que si estaba loco al meterse en medio del fuego. Montado a caballo siguieron por una zona del pantano donde el lodo se había secado y un conejo estaba despistado, juguetearon con él y Folco bajándose del caballo lo cogió. Se adentraron en un bosque de pinos, donde el chico hizo lumbre para asar al conejo. Cuando estaba a punto de comerlo, se acercaron tres hombres a caballo en busca del semental.
Folco pego un brinco agarrándose de la crin y subió al dorso del caballo, a pelo emprendieron la huida, los vaqueros les seguían, entre pinos y dunas de arena, por las marismas, a pleno galope por la playa, continuaron hasta que Folco y “Crin Blanca” se adentraban en el mar. Los “guardian” les daban voces de que no se metiera en el delta, que había muchas corrientes de agua, que si estaba loco, pero el caballo nadando y el chico encima avanzaban mar adentro “en busca de un país donde caballos y hombres puedan ser amigos”.
David Muriel Holgado

sábado, 21 de enero de 2012

LOS POTTOKA




Es el “Poni Vasco”, se sabe que durante milenios se ha adaptado a las montañas vascas, se cree de origen atlántico y evoluciono estableciéndose como caballo salvaje a ambos lados de los Pirineos, aunque el Pottoka vasco tiene grandes diferencias de estándar racial con su vecino Pottoka francés, considerándose razas independiente. Estuvo a punto de la extinción, la raza Pottoka, ha permanecido durante miles de años con un considerable aislamiento genético. Enclavado en el grupo cántabro–pirenaico, emparentado con el Asturcón, el Losino, el Caballo de Monte Gallego, el Landés y el Garrano de Portugal. El Landés es más refinado, aunque se parecen mucho.
En las cuevas prehistóricas, en Vizcaya la de Santimamiñe y en Guipúzcoa la de Ekain, aparecen pinturas representando équidos que posiblemente fueran Pottokas.
Como características se puede decir que es un animal con una conformación general de buenas proporciones. Se define como elipométrico, subconcavo y de subrevilíneo a mediolíneo. Con alzada entre 1,15 a 1,30 a la cruz, en algunos casos llega a 1,47 metros, perfil de la cabeza entre recto con una ligera sub concavidad entre los ojos, cabeza proporcionada, con orejas pequeñas y grandes ollares, sus belfos algo gruesos, sus ojos vivos color almendra oscuros. Su cuello grueso , fuerte, ligeramente corto, con crin larga caída a un lado, Dorso ligeramente sub cóncavo y largo, El nacimiento de la cola bajo, Patas fuertes aunque finas, con finos cascos, poco pelo incluso en la cerneja, el pelo en invierno le crece bastante para protegerse del frio. Las capas que existen son el negro, el castaño muy oscuro y en sus crines a veces aparecen tonos cahobas, los píos con castaño oscuro y blanco, y los pintos con negro y blanco.
Caballo resistente, dotado de cualidades para enfrentarse a clima y orografía extremos, son rápidos, fuertes y muy dóciles, utilizados en la actualidad para ser montados y enganchados, al tener una mente equilibrada se está usando para paseos y saltos de obstáculos, por su tamaño montados por niños. Se ha utilizado en labores de labranza y de tiro en las fincas y caseríos, y como animal de carga. Se utilizo en las minas para tirar de las vagonetas. Y para transportar artículos de contrabando por los montes.
Se están realizando en el país vasco concursos morfológicos para promocionar esta raza, muy ligada al caserío tradicional con gran importancia cultural, estos campeonatos son muy indicados para establecer criterios en relación a la cría y la selección. En los campeonatos se puntúan por sus características morfológicas y se hacen pruebas de actitud para observar el grado de doma y tranquilidad que tienen, si va bien del ramal, si se deja coger las patas, etc.
Existiendo Asociaciones en el país vasco como “Zaldibi Aralar Pottoka Elkartea”, para su protección e incentivar la cría de este bello caballo, en el Monte Igirru hay bastantes viviendo en libertad. Últimamente se extrae sangre a las crías cuando son pequeñas, para realizar análisis genéticos y tener datos genealógicos así se sabe quienes son sus ascendientes.
A través de la Facultad de Veterinaria de Zaragoza, se han empezado a realizar tareas de caracterización genética del Poni Vasco “Pottoka”, con técnicas citogenéticas para estudiar el cariotipo individual, iniciando estudios de marcadores genéticos proteicos y microsatélites permitiendo la identificación individual.

Gracias a Lucy Rees, la pasada primavera tuve la oportunidad de contemplar junto a ella a la manada de Pottokas que tiene en la sierra de Extremadura, en plena libertad.
El Proyecto de los Pottokas de Lucy es interesante, con algunas pruebas mantiene que estos caballos son los más antiguos de Europa, que vienen de la edad de Hielo y tiene su origen en la zona del país vasco del que es autóctono, no son caballos traídos por los celtas, se han realizado análisis científicos del ADN dando como resultado que esta raza corresponde a una raza salvaje no domesticada, en algunas pinturas en cuevas vascas, aparecen un grupo de caballos, uno de estos es un pio que es idéntico a los Pottokas. Los fósiles de esas épocas aparecen en zonas donde estaba la población, es dificilísimo encontrar fósiles de caballos con los que poder trabajar, porque estos morían en cualquier lugar.
Los caballos Pottokas viven en plena libertad, en estado salvaje en un monte comunal de mucha extensión, con mucho brezo y bosques de robles, con buena hierba a los pies de los árboles, extensas zonas de roca, donde al parecer había un glaciar. Cuando los localizamos estaba pastando un grupo de Pottokas, el semental negro, tres yeguas negras con sus potros, uno había nacido hacia pocos días el otro de dos meses, una yegua pía castaña con su hija de un año pinta negra. Los potros pequeños jugaban poniendo sus cabezas en el dorso del otro. Fue una bonita imagen de los caballitos pastando en libertad, Lucy y yo nos agachamos y la potra pía de un año se acerco olisqueando sin llegar a tocarnos, dice Lucy que el semental deja que nos acerquemoas más, alguna vez se dejo quitar las moscas cojoneras y alguna garrapata que tanto les molesta, no les hace ningún tratamiento ni los desparasita, lo hacen ellos comiendo sobre todo bellotas que contienen taninos. De este grupo hace algo más de una semana se han ido una potra y un potro adolescentes, alguna aventura de juventud. Al día siguiente prepara Lucy junto con Clara, Ibérico y otro caballo que le prestan, una salida al monte, caballos y amazonas para que Ibérico el semental con su olfato localice el rastro de estos fugados. Tiene otro grupo que son píos que suelen estar por otra parte de la finca, subimos entre las rocas por el monte para localizarlos, Lucy con sus prismáticos vio un águila que planeaba en el horizonte, pero los Pottokas estarán en otra zona de la finca, en la otra ladera que desde donde estamos no se pueden ver.
La manada vive en condiciones naturales sin intervenir el hombre, están creando bandas con sus sementales, habrá que esperar para que se creen más bandas. Con fines científicos, este proyecto de Lucy pretende que con la realización de cursos sobre el comportamiento y observación de estos pequeños caballos en estado salvaje; etólogos, científicos y estudiantes con técnicas de observación, sin molestar a la manada, estos caballos les enseñan su forma de organizarse y su comportamiento en estado salvaje.


En Gredos en una excursión desde el campamento donde pasamos unos días hasta el “lago donde los Pottokas”. Estos son otros, no tienen nada que ver con los de la manada salvaje que tiene Lucy en Extremadura. Este día también llevamos del ramal a mi yegua Abadía y a su hija Yaiza con sólo tres meses de edad. El resto de los jinetes con sus caballos. Por senderos estrechos, con subidas y bajadas, entre bosques de robles, a sus pies crecen helechos que se nos presentan con reflejos de la luz del sol sobre ellos. Por esas montañas a caballo, todos contentos, llegamos a un prado cerca del lago donde dejamos amarrados a los caballos.
Fuimos al prado de los Pottokas que estaba cerca, ahí estaban dos caballitos negros con largas crines entre tres y cuatro años, enteros, de la raza Pottoka, no sabíamos si estaban acostumbrados a que se les acercara la gente, tampoco si les podíamos acariciar, intentaríamos ponerles la cabezada de cuadra, pero no íbamos preparados. Nos acercamos poco a poco y enseguida vimos que nos aceptaban sin problemas, curioseaban, al ser tan pequeños nos pusimos de rodillas a su altura para que nos aceptaran y no se asustaran, les ofrecíamos puñados de hierba, se acercaban a mordisquearla, con una cuerda de paquete de paja, haciendo una lazada se va tocando el cuello, la cabeza, con cuidado, acepta sin problemas, con mucho cuidado, sin asustarlos, con palabras agradables, al final se le coloco como una cabezada de cuadra, estaban con nosotros, nos seguían un poco, se dejaban acariciar por todas partes, estuvimos sin atosigarles, sin someterlos, solo disfrutando con ellos. Después nos sentamos a descansar y a charlar un rato entre ellos y unas veces se acercaban a curiosear y otras seguían como si nada pastando a su aire. Todos lo pasamos muy bien, fue una experiencia agradable y enriquecedora.

David Muriel Holgado

lunes, 16 de enero de 2012

FRANCOIS BAUCHER

Francois Baucher, nació en 1796 y murió en 1873. El gran maestro de la equitación francesa. Muchos afirman que fue el más grande caballista de todos los tiempos. Estableció métodos sobre la equitación y la doma del caballo que se diferenciaba bastante de los de maestros anteriores. Tuvo y sigue teniendo grandes seguidores entre los grandes jinetes y entrenadores. Estaba orgulloso de que con sus métodos domaba caballos con rapidez, llevando bien los tres aires en pocos meses.
Según el Informe de 6-4-1842 al General Oudinot por M. Carrelet, Coronel de la Guardia Municipal de París. “...........aprobar los procedimientos de Monsieur Baucher aplicados a la doma de potros. En quince días, Monsieur Baucher obtiene resultados maravillosos que no se obtienen en seis meses por los antiguos procedimientos. Estoy de tal modo convencido de la eficacia de los medios profesados por Monsieur Baucher, que voy a someter a estos procedimientos a todos los caballos de mis cinco escuadrones”.
Discípulos de Baucher son: Faverot, Beudant, Raabe, L´Hotte, Gerhardt, Fillis. Ser brocherista es estar en búsqueda permanente. Racinet dice “lo que me atrae del brocherismo es que se esfuerza en afrontar el problema ecuestre desde el interior.




Publicó varios libros, en 1833 “El diccionario razonado de la equitación”, en 1835 el libro “Diálogos sobre la equitación”, en 1840 “Pasatiempos Ecuestres”. Su obra más importante fue “Método de montar sobre la base de nuevos principios” que fue publicada en 1842. En la edición decimosegunda, publicada en 1864 donde introducía notables cambios a su método anterior.

Publicado en la Editorial Lettera, “Las obras completas de Francois Baucher”. Donde encontramos muchas respuestas relacionadas con la equitación.

Baucher trabaja primeramente sobre el equilibrio, y seguidamente deja hacer al caballo: “colocarlo y dejarle hacer”.
“destruir las fuerzas instintivas reemplazándolas por las fuerzas trasmitidas”, “manos sin piernas, piernas sin manos”

Todo lo que se relaciona con el sentimiento se adquiere, pero no se demuestra.
Solo con la práctica se adquiere los efectos del tacto.

“La armonía de los pesos y de las fuerzas del caballo dan el equilibrio de la masa. El equilibrio de la masa produce la armonía de los movimientos.”
Tenemos que repartir los pesos del caballo y coordinar sus fuerzas.
Su cuerpo estará en un perfecto equilibrio si cada uno de sus miembros sostiene exactamente la parte del peso que le corresponde en esta posición.
El caballo desde que se monte se moverá por fuerzas transmitidas, enviadas por el jinete.
Sobre las fuerzas del animal es sobre las que el picador (adiestrador) debe obrar principalmente, primero para dominarlas y luego para dirigirlas.

Equilibrio de segundo y tercer género: Constante ligereza y equilibrio perfecto. “Equilibrio de primer genero”: equitación trascendental.

Entonces, proviene la resistencia de una causa física; esta causa se hace moral desde el instante en que, continuando la lucha con los mismos procederes, el caballo empieza a combinar por sí mismo los medios de sustraerse al suplicio que se le impone cuando se quiere de este modo forzar los resortes que no se han suavizado de antemano.
Que la educación del caballo consiste en la dominación completa de sus fuerzas y en la justa repartición de su peso.

La rigidez de la mandíbula y del cuello traen la de las ancas y recíprocamente. Pueden combatirse la una por la otra y desde que se haya conseguido anularlas, desde que se haya establecido la armonía entre el tercio delantero y el posterior, se habrá conseguido la mitad de la educación del caballo.

Las flexiones según se describen a continuación deberán realizarse bajo la supervisión de un profesor, que sepa hacerlas bien. Yo aconsejo que no se perjudica al caballo si lo mismo se realiza con las riendas a la cabezada de cuadra, como las realizamos en Doma Natural. Aquí expongo parte de su método, pero cada uno se queda con lo que más le conviene. Yo me quedo con lo que considero aceptable de sus enseñanzas donde no utiliza nada de violencia, él resto de sus técnicas son muy discutibles. La verdad es que en su vida evoluciono mucho y es en su última etapa donde cambio su sistema, aunque anteriormente también tiene sus técnicas de doma que utilizadas con más delicadeza y cautela dan buenos resultados.

FLEXIONES DE BAUCHER PIE A TIERRA
La cabeza y el cuello del caballo son a la vez el timón del animal y la brújula del jinete. Por ellos le dirige, no hay equilibrio ni ligereza si la cabeza y el cuello no están desembarazados y ligados con gracia, no habrá elegancia ni facilidad en su conjunto si estas dos partes se entorpecen. Ninguna fuerza de dominación tendrá el jinete mientras que permanezcan contraídas y rebeldes; una vez que sean flexibles y manejables dispondrá del animal a su gusto.
Para todas se han de cortar todas las resistencias del caballo en todas sus direcciones.

Flexiones de Mandíbula:
1.- El jinete de lado delante de las manos. Con las riendas del bocado una en cada mano una para dentro y la otra para fuera, luego llevar la cabeza al pecho dejando correr la rienda en la mano, intentar poner la cabeza en vertical.
2.- Flexiones directas de mandíbula. El jinete de lado delante de las manos. Una mano al filete y la otra al bocado del mismo lado, una tira hacia dentro y la otra hacia fuera poniendo la cabeza vertical.

Flexiones de cuello:
1.- Jinete delante. Riendas del filete en una mano y las del bocado en la otra, unas tiran hacia dentro y las otras hacia fuera poniendo la cabeza en vertical y girando un poco a derecha o izquierda.
Subir o bajar la cabeza de alto a bajo y de bajo a alto. Con las riendas del filete una en cada mano si cruzamos detrás de la barbada para bajar o subir la cabeza.
2.- Flexiones laterales de cuello. El jinete de lado en las espaldas. Las Riendas del filete sobre el cuello una en cada mano, se tirara de la del cuello y la otra corregirá hasta llevar la cabeza y el cuello al lado, la mandíbula tiene que estar móvil.
3.- Alternar las flexiones laterales con las flexiones directa de mandíbula, tiramos de la rienda del cuello y un poco de la otra ver si cede la mandíbula y pone la cabeza en vertical.

MOVILIZACIÓN DE LA GRUPA
Flexionar el tercio posterior para producir la unión y la armonía en el desarrollo de todos sus resortes.
Habiendo adquirido la grupa más facilidad de movilización se podrá continuar el movimiento de modo de completar a derecha e izquierda las piruetas inversas. Cuando las ancas cedan a la presión de la pierna, actuara la rienda opuesta a esta pierna, su efecto al principio ligero aumenta hasta que la cabeza se incline al lado hacia donde marcha la grupa viéndola venir.

El caballo en todos sus movimientos no puede conservar su ligereza sin una combinación de fuerzas opuesta, hábilmente dirigidas por el jinete. En la pirueta inversa si cuando el caballo ha cedido a la presión de la pierna no se opondrá la rienda del mismo lado, sino la del lado contrario. Siempre la mandíbula movible.
La pierna encargada de la movilidad de la grupa se situara más atrás de la cincha que la otra.

Sus métodos duros fueron mal vistos y muy criticados por los maestros de la equitación, especialmente por utilizar el uso de la fuerza para combatir la resistencia en el caballo. Esto incluye el abuso de las espuelas en los flancos del caballo.

Una de las mayores críticas del método es que muchos de los estudiantes de Baucher ha tenido problemas con la falta de impulso resultante del uso de su técnica. Nunca incluyó un ejercicio de impulso en sus libros. Tenía una técnica para conseguir que el caballo respondiera con rapidez a la pierna, apenas tocando el caballo con sus pantorrillas, si el animal no respondía le estimulaba (sin el uso de la mano). Sin embargo, esta técnica no ha proporcionado una gran impulsión.
Consideraba al paso "la madre de todos los aires" si al paso en algún momento el caballo pierde la suavidad de la mandíbula y el cuello, es restablecía en la marcha, y sino se puede establecer el caballo es inmediatamente devuelto a la parada hasta que se somete.
Con su método se había enseñado al caballo que la inmovilidad era la respuesta correcta a las ayudas de la pierna. Por eso el impulso era difícil de obtener, Baucher por eso, empleó el látigo, para conseguir el movimiento del caballo. Decían que el látigo parece ser un instrumento necesario para el Sr. Baucher, nunca se le ve sin él, que a veces utiliza con extraordinaria severidad.

Baucher resultó gravemente herido cuando una gran lámpara de araña cayó sobre él mientras montaba y necesitó varios años para recuperarse. Después del accidente, Baucher no podía aplicar las ayudas en el mismo grado de severidad que antes. Por lo tanto, cambió su sistema un poco. Baucher entonces comenzó a utilizar la situación del cuello medio alto y las vibraciones para disminuir la tensión muscular. Rechazó el uso de la aplicación simultánea de la mano y la pierna, y se le ocurrió la idea de "la mano sin piernas, las piernas sin manos". La mano se utiliza para regular la acción, las piernas para aumentar la impulsión. Por lo tanto, si la mano se deja caer, la pierna mantiene la presión, el caballo debe atender inmediatamente a la pierna. Este fue un gran avance de la teoría de Baucher, manteniendo los caballos fuertemente con la pierna. También simplificó su método, por lo que es más fácil de utilizar para el jinete aficionado o medio. En este método también se emplea el uso de una sola rienda a la vez, en lugar de dos.
Muchos entrenadores y jinetes en la actualidad están encontrando validez en el trabajo que hizo durante la segunda fase de su carrera. En particular, las técnica de flexiones que Baucher desarrollo, y el principio de la "mano sin pierna, la pierna sin mano".

David Muriel Holgado















martes, 10 de enero de 2012

EL CABALLO “PRZEWALSKI”

La última especie de caballo salvaje que queda en el planeta. Es un modelo de caballo primitivo que viene de la prehistoria, al igual que el desaparecido Tarpán. Se mantuvo salvaje en Mongolia hasta 1968. Este “caballo salvaje asiático”, conocido como Takhi por el pueblo de Mongolia.
En el 1878 un coronel y explorador ruso que se llamaba Przewalski encontró manadas salvajes de este caballo en Mongolia en la zona de Tachin Scheh en “las montañas de los caballos amarillos” cerca del desierto de Gobi, cuando lo catalogo J.S. Poliakov lo denomino como raza “Equus przewalskii”, poniéndole el nombre de su descubridor. Gracias a Przewalski y luego en expediciones siguientes se llevaron varios potros a los zoológicos europeos, si no llega a ser por ellos habría llegado a extinguirse.
Visitando la Escuela Andaluza de Arte Ecuestre de Jerez de la Frontera, pude ver varios Przewalski que allí tienen. Viven en un recinto grande en semilibertad, con un refugio donde entran y salen cuando quieren, y donde les echan heno y les dan de comer. Parecen caballos muy tranquilos aunque hay quien sostiene que tienen un cierto instinto agresivo, son macizos, con una cabeza demasiado grande con relación al cuerpo, el perfil de su cabeza recto tendente a convexo, sus patas demasiado cortas en proporción al cuerpo, el dorso recto con una cruz poco destacada. De alzada alrededor de 1,32 metros. Su capa es “bayo arenoso” crema claro muy significativo, sus crines negras con cerdas duras aparecen de punta llegan a medir hasta 20 centímetros, carece de tupé, en algunos aparece la raya de mulo, las extremidades en la parte inferior son también negras, en esa parte en algunos aparecen rayas similares a las de las cebras, la cola también negra, asemejándose a algunos caballos bayos, alrededor de su hocico aparece un color más claro que el resto del cuerpo, un color crema aparece en su vientre.
Desde los años sesenta en Mongolia no se ha visto ningún ejemplar. Los pocos criados en Europa provoco la endogamia, se produjo una gran mortalidad reduciéndose la diversidad genética.
Los habitantes de Mongolia han dependido de los caballos desde siempre, utilizando su leche como base de su alimentación, y las heces secas de los caballos les sirve para hacer fuego.
Para evitar la extinción de está especie de caballo salvaje era necesario reintroducirlo en la naturaleza. El holandés Ian Bouman creó una Fundación para Conservación y Protección del caballo Przewalski en el año 1975, su objetivo salvar de la extinción al caballo Takhi. Los caballos de los zoológicos pasarían mediante aclimatación a pastos abiertos, para después dejarlos en libertad en la naturaleza en las estepas de Mongolia, donde permanece compartiendo estas llanuras inhóspitas con los camellos salvajes, existe también un pariente suyo que es el asno salvaje llamado Kulan. El pueblo de Mongolia puede estar orgulloso de ver en su árido desierto como aumenta en número este bello animal.
Durante el Paleolítico o sea el primer período de la Edad de Piedra, el caballo era un animal abundante, formaba una parte fundamental de la dieta de los cazadores. Su importancia para el ser humano queda reflejada en el arte rupestre de nuestras cuevas como en las Cuevas de Pileta en Málaga, en la de Altamira en Cantabria y en la Lascaux en Francia.
El caballo salvaje, en aquellos tiempos distribuidos por todos los continentes, está extinguido. Sólo está representado ahora por el caballo de Przewaslski, considerado como un antepasado del caballo doméstico actual. La caza por parte del hombre y la pérdida del hábitat produjo un descenso en las poblaciones de esta especie que en la actualidad se está reintroduciéndolo en la naturaleza. Este animal, es más pequeño y robusto que el caballo doméstico.
El caballo Przewalski, tiene una estructura celular embrionaria, sus núcleos celulares tienen un número determinado de cromosomas, que se consideran portadores de los factores hereditarios. Este número de cromosomas es de sesenta y seis, diferente a la que presentan los caballos domésticos que es de sesenta y cuatro.
David Muriel Holgado

sábado, 31 de diciembre de 2011

EL CABALLO DEL ALBA.

Hace 65 millones de años un asteroide colisiono contra nuestro Planeta, haciendo desaparecer las condiciones de vida existentes, surgiendo nuevas, entonces muchos seres desaparecieron al no poder adaptarse a estas nuevas condiciones, entre los que se extinguieron estaban  los dinosaurios. Algunos mamíferos pudieron adaptarse. Nuestro primer caballo conocido como Eohippus con una antigüedad de 55 millones de años, también conocido como “el caballo del alba”, sobrevivió al tener la temperatura controlada. Este herbívoro era muy pequeño, del tamaño de un zorro. Constancia de ello es el fósil de un ejemplar descubierto en Norteamérica en 1867, se averiguo que este antepasado del caballo media 30 centímetros y pesaba alrededor de 5 kilos, tenía cuatro almohadillas en las manos y tres en las patas, similares a la de los perros, habitaba en zonas de selva y en pantanos. Su pelo con la textura parecida a la del pelo de un ciervo, tenía manchas claras sobre fondo oscuro que le servía de camuflaje. Su dentadura no era muy fuerte y se alimentaba de brotes y hojas ramoneando los arbustos. También sus ojos los tenía situados centrados en la cabeza, no tenía visión lateral, que más adelante la desarrollo como parte del sistema defensivo cuando su hábitat lo estableció en espacios más abiertos. Se cree que desapareció hace de 45 a 35 millones de años, en el periodo Oligoceno inferior.

Evoluciono surgiendo el Mesohippus, hace 40 millones de años debido al cambio del clima, la hierba crecía alta, éste era más grande con sus 45 centímetros de altura, con su dorso arqueado, sus patas se alargaron y su cuello se estiro, se alargo su hocico sobre todo para poder ver por encima de la hierba cuando estaba comiendo, tenia tres pezuñas en cada extremidad y una dentadura con capacidad de corte, más potente para comer una vegetación variada como cualquier tipo de follaje. Sus ojos se fueron colocando a los lados consiguiendo mucho más campo de visión. Empezó a vivir en zonas de bosque donde abundaban arbustos y matorrales, empezó a desarrollar como sistema defensivo el método de la huida, así sus manchas y rayas que le servían para camuflaje fueron desapareciendo.

Siguió evolucionando en el mioceno medio y superior surgiendo el Merychippus, época en la que tuvo mucha progresión, se fue acercando a prototipo del Equus, con algún parecido al burro actual, con una alzada de 90 centímetros. Su cuello más largo, podía alimentarse del suelo, con un alto radio de visión, sus dientes tenían capacidad de moler hierbajos duros. Tridigitado, quiere decir que tiene tres dedos, fueron desapareciendo sus dedos y quedando uno principal en el centro que era el que tocaba el suelo y otros dos, uno a cada lado que se fueron atrofiando, así podía correr mejor alcanzando mucha velocidad y recorriendo muchas distancias, utilizando la huida como defensa de los depredadores. El merychippus vivía en zonas de bosque donde el terreno era más duro.

El Pliohippus especie que existió hace cinco millones de años, ascendiente directo del Equus Caballus ya tenia proporciones del caballo moderno, con una altura a su espalda de 122 centímetros, fue el primero que tenia los cascos formados, habían desaparecido los dedos laterales. Solípedo es el cuadrúpedo provisto de un solo dedo, cuya uña, engrosada, constituye una funda protectora muy fuerte denominada casco. Del mismo origen subgenérico del que son las cebras y los asnos salvajes.

Los anteriormente descritos son los ascendientes de lo que conocemos como Equus Caballus, extendiéndose por Asia, Europa y África. La especie evoluciono surgiendo cuatro tipos: el caballo del bosque, el caballo de la meseta, el caballo de la estepa y el caballo de la tundra. De estos cuatro tipos y sus razas surgen las razas de los caballos actuales. Un ascendiente en el continente europeo que desapareció fue el caballo Tarpán, aun hoy existen razas de caballos con algunas de sus características. Relacionados con el Equus quedaron en Europa y Asia los caballos, en África asnos y cebras y en Oriente Medio los onagros.

Qué derecho tenemos sobre él cuando lleva en la Tierra casi 60 millones de años más que el Homo Erectus. Con una antigüedad entre 15000 y 20000 años aparece en las pinturas rupestres como Equus Caballus, pintadas por el hombre de Cro Magnon. En las estepas euroasiáticas los nómadas arios comenzaron su domesticación hace 6000 años.

Los llamados puentes naturales comunicaban los continentes, por ese motivo se extendieron por el continente Europeo en el periodo Eoceno, que es la segunda época del período terciario, abarca desde hace 58 millones de años hasta hace 37 millones de años. Estos puentes naturales se mantuvieron hasta el fin de la época Glaciar 9000 a.C. por estos es por donde el equus caballus se expandió por Asia, Sudamérica, Europa, África. Uno de estos puentes estaba en el Estrecho de Bering.

El espejuelo de nuestros caballos, que aparece como excrecencia córnea que tienen en la parte interior e interna del antebrazo y también en las patas traseras, utilizada muchas veces para identificarlos al ser única en cada caballo, como nuestra huella dactilar. El espejuelo es una reminiscencia del último dedo que desapareció en el caballo. También muchos caballos tienen en la punta del menudillo, en su cerneja o espolón una pequeña callosidad de lo que le quedo al desaparecer las almohadillas de sus dedos.

Hace ocho mil años en la era glacial no se sabe por qué motivos el caballo desapareció del continente americano. Volviendo a América como lo conocemos ahora, en la época de su descubrimiento, lo introdujeron de nuevo los conquistadores españoles, por el año 1519 Hernán Corte en una de sus expediciones llego a ese continente con 16 caballos españoles. Utilizando para ello unas embarcaciones llamadas carabelas, en sus bodegas había unas vigas fuerte que poseían unas argollas que a través de correas de cuero y unos arneses en forma de hamacas, recogían el vientre y las costillas de los caballos, tirando del extremo de las argollas podían ser alzados del suelo, si fueran sueltos estarían continuamente moviéndose, así conseguían su inmovilidad y no sufrían los vaivenes de la mar, se ponían en dos filas, unos en frente de otros, al verse estaban más tranquilos, también para que no cocearan y pateases les unían sus patas con cintas de cuero. Llegaban a su destino en condiciones lamentables, muchos se mareaban, algunos morían y lo tiraban por la borda.

David Muriel Holgado

miércoles, 28 de diciembre de 2011

LAS AYUDAS DE MANOS Y PIERNAS.

Hay que tener un contacto suave en las riendas. Siempre sujetamos las riendas con fuerza por miedo o falta de confianza, esa sujeción hace aumentar la resistencia de nuestro caballo. Acostumbremos a nuestras manos y muñecas a que actúen ligeras y con suavidad. Doblamos las muñecas hacia arriba, luego hacia abajo y luego girarlas hacia adentro. Nota como tus muñecas sólo están ligeras y flotantes cuando los huesos están relajados y mantenemos en línea con los antebrazos.
Nuno Oliveira nos decía que hay que tener buena mano, que la boca del caballo es sensible, que tirar o elevar continuamente con las riendas, es inútil, solo sirve para fatigar los brazos del jinete y que el caballo tenga miedo, e  insensibilizar su boca, endurecerla, hasta casi hacer imposible la parada. “Siempre el ombligo a la mano y nunca la mano al ombligo.” “Toda la fuerza en la mente y las piernas; nada en la mano”. “Toda acción de fuerza de las manos sobre esta masa en movimiento no puede más que provocar resistencias o defensas como consecuencia de la molestia o del dolor que producen.” “La mano no se opondrá a la masa directamente, actuara sobre ésta a través de los resortes del cuello.” “No se le debe mandar por la fuerza, inteligentemente se le mandara actuando sobre el equilibrio.”

Interesante una lección fundamental sobre el uso de las manos de Luis Ramos Paul, la rienda de dentro tiene que ir casi sin presión, o sea en banda, en un coge y suelta, esto es lo que hace la incurvación normal del caballo, por efecto de esta rienda que coge y suelta y la pierna interior que va situada en la cincha. La rienda de fuera va más tensa y siempre empujando la tabla del cuello exterior del caballo hacia dentro. Si tiramos de la rienda de dentro y aflojamos la de fuera, lo que hacemos es torcer el cuello del caballo e impedir la marcha hacia delante del caballo, si estamos frenando con la rienda de dentro y la de fuera suelta, estamos frenando la impulsión.
El duque de Newcastle, dice que para que la mano sea buena ha de ser ligera, suave y firme.
El jinete estará sentado cómodo y seguro. François Robichon de la Guérinière dice que cuando el cuerpo del jinete va desordenado y con poca seguridad, el caballero solo se ocupa de sujetarse. Tiene que haber coordinación de las manos con las piernas. Sobre la posición de las manos dice que los movimientos de la mano de la brida sirven para advertir al caballo la voluntad del caballero, y la acción que produce la brida en la boca del animal es el efecto de las diferentes posiciones, y de varios movimientos de la mano. Estos movimientos, como abrir la mano para que el caballo salga o marche adelante, se hace bajando la mano y volviéndola un poco con las uñas hacia abajo, Sostener la mano, se hace aproximándola al estómago y levantándola un poco uñas arriba, sirve para retener al caballo, una media parada y para pararle, o para darle pasos atrás, no conviene en esta acción apoyarse mucho en los estribos, retrotraer al mismo tiempo un poco el cuerpo, para que el caballo pare o vaya atrás remetiendo las ancas, Vuelta uñas abajo hacia este lado mismo, a fin de hacer obrar la rienda de afuera. Dicho por Guérinière de otra manera, Primero poner en movimiento la cabeza y las espaldas, abrir la mano alargando la brida, el caballo saldrá adelante, sostener o retraerla para acortar el aire de su marcha, y para pararle o para darle pasos atrás, volverla a la derecha para llevarle hacia aquella mano y volverla a la izquierda para traerle sobre ésta. El caballo obediente a la mano es aquel que la sigue y obedece en todos sus movimientos, Tener las riendas separadas en las dos manos o iguales en la mano izquierda, La rienda de la parte de adentro vaya siempre un poco más corta en la mano de la brida, para colocarle el pico sobre la mano en que maneja, porque todo caballo que no va plegado no tiene aire ni gentileza en el picadero cuando trabaja.
También nos indica que casi todos los caballos tienen más disposición, como se ha dicho, para plegar a la izquierda que a la derecha, en los caballos que se encapotan, para levantarlos y llamarlos arriba, la mano ira más alta y adelante, que de ordinario, Los que despapan situar la mano más baja y próxima al vientre, para poderles recoger el pico. Cuando se adelanta la mano de la brida se afloja la barbada, disminuyendo el efecto del bocado, Esta ayuda sirve para echar adelante al caballo que se detiene, cuando se retrae la mano hace mucho más efecto en la barbada y apoya también mucho más el bocado sobre los asientos, cuya operación conduce para recoger al caballo que tira del freno, o al que despapa.

El que fue director durante veinticinco años de la Escuela Española de Equitación de Viena Alois Podhajsky nos enseño que: Hay tener compenetración de las ayudas. Realizar media parada unilateral. En el movimiento hacia delante reside el éxito y, por lo tanto, el secreto de un adiestramiento bien conducido. Las riendas se utilizaran como breves indicaciones de retención, sin tirar fuertemente, ni tirones, ni sacudidas. Aumentar la presión del bocado progresivamente, la rienda que cede no debe ser aflojada bruscamente. Acciones y cesiones repetidas. El efecto de la rienda obtenido por la torsión de la muñeca es el objetivo final del adiestramiento con indicaciones breves. Una simple tensión de la rienda apoyada con el empuje del jinete modera el paso y aumenta la reunión.
Steinbrecht  “la principal tarea de la mano es manejar correctamente el balancín cuello – cabeza del caballo”.

“Cultivar la mano es, aprender a no tirar, y seguidamente, permitir que se abran hacia delante los resortes. Lo importante es desarrollar los reflejos de las manos que ceden, y de los brazos que se estiran”. De los escritos de José Manuel Sales Pons saco las siguientes conclusiones:
La misión fundamental de la mano, junto con la ayuda del asiento y de las piernas, es procurarle el gesto confortable al caballo en cada uno de sus movimientos o acciones.
Nos comunicamos con el caballo a través de las riendas. Nuestra mano actúa sobre las nueve articulaciones que hay entre la mano y la boca del caballo, algunas de ellas son la mandíbula, la nuca y la base del cuello.
El acelerar o reducir la marcha no es cuestión de fuerza sino de  equilibrio. Si te agarras de las riendas para equilibrarte, te estas agarrando a su boca. Sustituir los tirones, por el control de la resistencia y del equilibrio. Utilizar la tensión y presión idónea para cada momento. Nunca pedirle al caballo nada que no pueda hacer. Lo decía bien claro Baucher que hay que “colocar y dejar hacer.” Conseguir el bienestar del caballo.
Manejaremos nuestras manos a través de las riendas resistiendo, si tiramos, el caballo tirara en sentido contrario, resistiremos hasta que opte por aflojar sus articulaciones, en principio la mandíbula, la cabeza, la nuca y el cuello. Resistiendo actuamos con una presión molesta en su boca a través de su embocadura, como la mano solo resiste y no tira esa presión desaparece cuando el caballo responde y se siente cómodo. Así es el caballo el que afloja la rienda cediendo. José Manuel Sales Pons nos pone el siguiente ejercicio para que nos demos cuenta de esto: Una persona coge las riendas con las dos manos en un extremo y nosotros manejamos las riendas como si estuviéramos a caballo fijando nuestras manos en un punto para que no vayan hacia atrás, nosotros resistimos hasta que la otra persona afloja. Para muchos es difícil distinguir entre tirar y resistir, hay que aprender a resistir, si no tiramos el caballo no tirará. Baucher decía que se debe utilizar la mano como si se exprimiera un limón, así la mano baucherizada es la que resiste con los dedos y no tira con los bíceps.

Sobre la ayuda de piernas.
Siempre de los grandes se aprende lo mejor.
Luis Ramos Paul. “La ayuda de la pierna nace en el asiento, o mejor dicho, en la cadera del jinete. Si estamos trabajando a mano derecha, la pierna interior irá a la altura de la cincha y la exterior un poco más trasera aguantando la grupa del caballo.”
Alois Podhajsky: El adiestramiento del caballo se frena si las piernas del jinete actúan continuamente. Con el potro si se ayuda con un golpe breve de la pierna, si responde la pierna vuelve a su posición normal. La presión de las piernas debe cesar cuando el caballo responda. Considerando ayudas más sutiles el peso sobre el estribo. Las dos piernas sobre la cincha, supone el movimiento hacia delante. Aplicadas detrás de la cincha producen un efecto de oposición si su presión aumenta, un efecto de empuje hacia un lado o costado. Una pierna sola detrás de la cincha, obliga a desplazarse al lado opuesto. Una pierna en la cincha empuja al caballo hacia delante al mismo tiempo la otra pierna actúa detrás de la cincha empuja al caballo de costado (apoyo).
Nuno Oliveira nos dice que las piernas del jinete, deben adherirse totalmente al caballo, sin ninguna contracción muscular y que estén bajas, lo que asegura una flexible aplicación de las piernas, el caballo responde suavemente sin rigidez. Durante la doma no apretar las piernas, sino más bien usarlas sin esfuerzo, permitiéndolas caer suavemente, próximas a los lados del caballo. Sólo un jinete tranquilo, que tenga ayudas discretas y suaves, es capaz de montar un caballo realmente educado.

David Muriel Holgado

viernes, 23 de diciembre de 2011

JENOFONTE

Fue el primero que escribió sobre la hípica y los caballos.
Nació el 430 a.C. en el demo Ático de Erquía, a 15 km de Atenas (Grecia), hijo de Grilo y Diadora. Eran los primeros años de la guerra del Peloponeso, sobre esta guerra escribió el libro “Helénicas”. De familia muy acomodada. Practicó la equitación como los jóvenes ricos de la época. Jenofonte se consideraba amigo y discípulo de Sócrates, pero no perteneció a su círculo más estrecho en el que figuraba Platón. Pero la influencia de Sócrates aparece en los escritos y obras de Jenofonte. Por su origen noble Jenofonte se situó en políticas conservadoras.
Por el año 404 a.C. se estableció en Atenas el Régimen de los “Treinta Tiranos” con el apoyo de Esparta del que Jenofonte fue partidario, derrocado este Régimen, se restableció la democracia. Jenofonte decidió abandonar Atenas.
En el año 401 a.C. se unió a la expedición llamada de los Diez Mil, de Ciro el Joven que pretendía derrocar del trono de Persia a su hermano Artajerjes II, compuesto este ejercito por mercenarios a sueldo. Ciro no desvelo el objetivo de la expedición hasta que no llegaron a Persia. Mataron a Ciro y ese ejercito de mercenarios regreso a Grecia tomando uno de los mandos el mismo Jenofonte, sobre esta expedición escribió el libro llamado Anábasis. Después participo junto a las tropas espartanas en la batalla de Coronea en contra de los atenienses, esto le ocasiono el destierro. Los espartanos premiaron a Jenofonte donándole una hacienda llamada Escilunte, cerca de Olimpia, donde llevo una vida tranquila con su esposa Filesia y sus dos hijos gemelos Grilo y Diodoro, dedicándose a la cría de caballos y a la escritura. Tuvo que dejar la finca cuando Esparta perdió la batalla de Leuctra ante los tebanos. Estuvo en Corinto hasta que pudo regresar a Atenas por el 368 a.C. cuando Atenas y Esparta acordaron una alianza. Hasta que murió en el 356 a.C. con más de 70 años los paso en Atenas escribiendo. Entre los géneros de escritura que practico están: la historia, el ensayo, la biografía, etc., entre las obras que escribió se encuentran: Helénicas, Anábasis, Ciropedia, Hierón, Económico, etc.
En su obra expresa la esperanza de superación de las circunstancias adversas. Simpatizante de un ideal de una vida simple, sencilla y la autentica vida natural. Amante de las penalidades y el esfuerzo.

Jenofonte y los caballos. Sus dos obras Hipárquico (Hipparchikós) que significa “Jefe de la caballería” donde trata de las funciones de esta persona; la otra obra Hippike “Sobre la Equitación” donde da consejos convenientes para mejorar la caballería. Estableció las bases del arte ecuestre clásico. Con ideas sobre la Hípica muy evolucionas. En sus escritos aparecen sus principios ecuestres sobre la doma y el adiestramiento de caballos jóvenes, ejercicios de equilibrio y flexibilidad, cambios de andadura y dirección, círculos y piruetas. Enseño a saltar a sus caballos. Se preocupo por la mente del caballo y estableció el valor de los premios y el castigo. Jenofonte enseñaba que hay que tratar con paciencia a los caballos y no aprobaba el uso de la fuerza para lograr los objetivos. Afirmaba que el jinete que obligaba a su montura con el látigo, lo único que conseguía era el miedo, ya que la asociación que existe en esta acción es de dolor con el objeto que les atemoriza. Jenofonte montaba a pelo con los muslos desnudos y decía que el contacto directo con el pelo del animal aumentaba la adhesión. Por eso le gustaban los caballos con buen dorso.

Frases conocidas de Jenofonte:

“Lo que es arrancado por la fuerza y sin comprensión no es jamás bello.” “Todo aquello que es forzado y malentendido no puede ser bello”.

“Los caballos jóvenes deben ser educados de forma que no solamente quieran al hombre, más aún, que lo busquen”.

“Nunca debes maltratar a tu caballo cuando estés encolerizado; pues hay en la cólera algo de irreflexión por la que frecuentemente se hacen cosas de las cuales hay que arrepentirse”.

 “Si se logra que el caballo tome el paso que él adoptaría a su voluntad cuando despliega su belleza, aparecerá alegre y magnífico, orgulloso y feliz de haber sido montado”.

 “Alentándole para que adopte las actitudes y gracias que naturalmente adopta cuando realiza una exhibición, ya has logrado lo que anhelas: un caballo que disfruta siendo montado, un animal espléndido y vistoso, la alegría de todos los espectadores... La nobleza misma de los hombres se descubre de la mejor forma en el manejo de tales animales... Estos son los caballos que montan los dioses y los héroes”.

“Si lo recompensas con un trato amable cuando ha cumplido tus mandatos y lo reprendes cuando desobedece, lo más probable es que termine haciendo lo que quieras. Este principio es válido en todas las ramas de la hípica”.

“Los jinetes que obligan a sus monturas con el látigo, no hacen sino reforzar su miedo, porque entonces asocian el dolor con el objeto que los atemoriza”.

“Si empujamos a un potro tanto que protesta con violencia, desmontaremos cuando está calmado”.


David Muriel Holgado