Asignatura pendiente. Muchas veces tenemos que intervenir y manejar a nuestro caballo cuando está enfermo, cuando se ha hecho una herida, cuando hay que ponerle una vacuna o cuando hay que desparasitarlo. Incluso teniendo mucha practica se ve uno en situaciones en las que encuentras grandes dificultades para realizar esa misión. Algunos veterinarios no saben como manejar a un caballo cuando lo tienen que curar, recurren a inmovilizarlo retorciéndole la oreja, sujetándolo por varios hombres o utilizar el acial que según la Real Academia de la Lengua es: “Instrumento con que oprimiendo un labio, la parte superior del hocico, o una oreja de las bestias, se las hace estar quietas mientras las hierran, curan o esquilan”. Son métodos que solucionan el problema en el momento y no siempre, pero ese acto quedara grabado en la mente del caballo, y se habrá formado un gran resabio. También se puede meter al caballo en una manga, o en un potro, que es una máquina de madera o hierro que sirve para sujetar a los caballos cuando se resisten a dejarse herrar o curar.
Nos podemos encontrar con varias situaciones. Tenemos a un potro que está con su madre todavía mamando, viven en una finca grande y no se ha tocado nunca al potro, se ha hecho una herida, hay que curarlo y desinfectar la herida, ponerle antibióticos y la antitetánica, para que no se infecte la herida; se les lleva hacia la manga o al corral, se cogerá a su madre del ramal y se inmovilizara al potro entre varios hombres. Si a este potro desde que nació se le ha ido enseñando y está acostumbrado a que le pongamos una cabezada y manejarlo del ramal lo tendremos más fácil. Si es un potro cerril (sin desbravar, sin domar) que ya se ha destetado y está salvaje en el campo, se le llevara al corral y no habrá más remedio que enlazarlo y tumbarle para curarle, luchara para defenderse, no se da cuenta de que lo queremos inmovilizar por su bien para curarle, pensara que está cerca su muerte y queremos comérnoslo, quedara grabado en su mente y cuando nos acerquemos con cuerdas entrara en pánico y huira. Imprescindible amansar antes de pinchar, marcar o curar. Con buen trato le convencemos que no queremos hacerle nada malo. Un potro cerril que ha tenido malas experiencias con los humanos puede atacar si se encuentra con situaciones parecidas, para convencerle necesitara mucha paciencia y muchas buenas experiencias.
Si tiene mucha confianza con nosotros y por su bien le hacemos pasar por una mala experiencia para poderle curar, no afectara su confianza en otras situaciones, pero estará desconfiado cuando se repita la situación mala.
Puede tener fobia a los pinchazos, a los sprays, etc... Para quitarle las fobias hay que desensibilizarlo exponiéndolo a la situación que le produce el miedo de manera progresiva, sin pedirle demasiado, ir avanzando paso a paso. Insistir demasiado puede saturar al caballo. Pelear con él aun ganando le deja recuerdos desagradables.
Habrá que emplear lo aprendido con la Etóloga equina Lucy Rees cuando nos habla de: Habituación gradual (acercamiento – alejamiento). Hay que reducir el estímulo por el que se asusta al mínimo. Si reacciona relajado ignorándolo, quitamos el estimulo. Presentamos el estímulo aumentado hasta que se calme y lo quitamos. Continuamos así hasta que se habitúe al estímulo total. Si se impresiona con el estímulo levantara la cabeza y cierra la boca con firmeza, son señales de tensión. Si se relaja baja la cabeza y se relame es cuando quitamos el estímulo para presentárselo de nuevo. Estar calmados. Cuando introducimos algo nuevo, sprays, jeringuillas dejamos que lo examine. Si se asusta no se le castiga. Repitiendo mucho hace que se habitúe. Nos podemos ayudar de premios como comida rica o golosinas para que se quede quieto.
Un potro cuando tenía diez meses, se hizo una herida en la frente, tuve dificultad en pincharle, tengo experiencia de que las heridas se infectan fácilmente y después es muy difícil curarlas, le puse penicilina-antibiótico durante tres días pinchando intramuscular, también sino está vacunado de tétanos seria conveniente hacerlo, el golpe que hay que dar para que entre la aguja y el dolor que produce le asustan, si el potro sabe estar quieto amarrado y no tira hacia atrás le amarro muy corto para que no pueda moverse mucho, para curarle y limpiarle la herida en la frente a un potro que bracea y me puede golpear o me golpea, le amarre pero no fijo dando dos vueltas a la cuerda sobre la argolla, con mi mano puedo abrir y cerrar si tira mucho hacia atrás le flojo luego el vuelve y por un lateral entre su oreja y su ojo le curo limpiando bien la herida, se le puede incentivar con comida rica que se la dará otra persona, yo utilizo pan y les encanta.
Comento algunos aspectos a tener en cuenta cuando se ponen inyecciones intramusculares. Se tendrá presente que se puede presentar alguna reacción alérgica, o pinchar en un vaso sanguíneo, o infectarse la zona. Utilizar jeringuillas y agujas desechables, colocar la jeringuilla con la aguja hacia arriba se le dan unos golpecitos para que queden arriba las burbujas de aire y presionar para que salgan aunque salga un poco de medicamento. El lugar más indicado es en su cuello (preguntar al veterinario que parte es la mejor) es donde se reparte mejor el medicamento. Si está la zona sucia hay que limpiarla, si se cree conveniente desinfectar se realizara con una mezcla de solución de yodo mezclada con agua. Pinchar con movimiento introduciendo la aguja completamente con suavidad (meter toda la aguja), mirar si sale sangre por la aguja, si hay sangre sacar la aguja y pinchar en otra zona con otra aguja, poner la jeringuilla en la aguja e introducir suavemente, sacar la aguja de seguido y masajear la zona con los dedos. No introducir aire y nunca introducir el medicamento en un vaso sanguíneo.
Para habituar a un caballo a las curas y a los pinchazos, hablándolo con Lucy Rees, me comenta que se utilizará el acercamiento alejamiento con un ayudante premiándole con comida a cada avance, para enseñarle a los pinchazos se utiliza un palo con punta. Los pinchazos intramusculares los aceptan peor que los intravenosos. Me explica que para estar amarrado y no tire hacia atrás, que al tirar hacia atrás se pueden dañar el cuello, se le pone una cuerda alrededor de la mitad de su cuello se hace un lazo pero fijo, que no le apriete su cuello, el resto de la cuerda por la argolla de la cabezada de cuadra y luego se amarra, así tirara de la mitad de su cuello haciéndole ir adelante y no se hace daño en su nuca. Lo he utilizado y da buenos resultados, más en unos caballos que en otros. La cabezada de cuadra normal muchas veces se rompe por sus costuras, en su lugar he utilizado la cabezada de cuadra de cuerda, esa no se rompe con facilidad.
En las fotografías se ve como se utiliza el método. El potro de la fotografía golpeaba con sus manos defendiéndose, le agregue al método una cuerda que iba por detrás encima de sus corvejones y atada a la argolla, cuando el potro iba hacia atrás se encontraba con esta cuerda que se lo impedía, me dio resultado, con este potro también utilice la cabezada de cuerda porque tiraba mucho.
Hay que intentar resolver los problemas con lo que tenemos a mano y de la manera menos violenta posible.
Espero que os sea útil.
David Muriel Holgado
Consideraciones interesantes de Marcela.
Hola David, tambien hay que considerar que un caballo potro o no, domado o no, puede estar y probablemente lo este, muy asustado si tuvo cualquier accidente o lesion, aplicar algun sedante a veces no esta de mas. Por otra parte si aplicas inyecciones en la tabla y para asegurarse que no se forme un abseso, se tomara como regla general: a un palmo de la crinera, en la zona media del cuello y la aguja (esto es lo importante) debe entrar en diagonal(entre 30~40º de inclinacion) ya que cuando entra se romperan los capilares y si introducimos la aguja verticalmente la linfa que segregan querra salir por el mismo orificio creando el abseso, si por el contrario es oblicua, se ira disipando y no se formara. Espero haber sido clara, otro lugar puede ser en el pecho, en la grupa puede ser en vertical, generalmente cuando necesitamos administrar medicamentos de mas de 15cc o muy densos como la terramicina. Por ultimo, no utilizar agujas mas gruesas de lo necesario. Saludos!
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lunes, 30 de abril de 2012
martes, 17 de abril de 2012
EL CABALLO EN LA MANO Y CONTACTO.
La puesta en la mano es fundamental,
Podhajsky decía que estar en la mano un caballo es estar obediente al jinete. Que responda al instante a cualquier indicación del jinete y sobre todo que esté cómodo, sin miedo al dolor que puede producir el bocado si se usa inadecuadamente. El jinete tendrá buena mano porque la boca del caballo es sensible, y como decía Nuno Oliveira que tirar o elevar continuamente con las riendas, es inútil, solo sirve para fatigar los brazos del jinete y que el caballo tenga miedo, e insensibilizar su boca, endurecerla, hasta casi hacer imposible la parada. Para ponerlo en la mano hay que trabajarle mucho, realizar muchos ejercicios de gimnasia, así como flexiones directas y laterales desde el suelo y montado, como nos indica Baucher. En los inicios de la doma de un potro le dejaremos que coloque su cabeza más libre con el cuello más alargado hacia delante y hacia abajo. Continuar hasta conseguir poner su cabeza, en posición cercana a la vertical, Nuno decía que cuando esté entrenado debe ser puesto sobre el bocado pero no por la fuerza; para ponerlos en la mano las riendas fijas laterales no son infalibles, se hace a base de gimnasia. Si no puede quedarse unido, excepto por la fuerza y tracción sobre las riendas, estará sin alegría, ligereza y flexibilidad. No todos los caballos debido a su conformación pueden, al tener mala disposición del cuello, cuello invertido, o demasiado corto, los caballos con cuellos cortos y gruesos, no pueden ser ligeros cuando están en la mano. Con caballos con el cuello cóncavo, se trabajara con extensiones y variaciones de marcha, transiciones, incurvaciones y gimnasia, las manos del jinete lo más suaves posible, premiar y permitirle ir con riendas flojas, terminará teniendo contacto con la mano y reunido.
El caballo en la mano estará con gran ligereza y tendrá su cuello, cabeza y cuerpo en equilibrio, y dispuesto a atender cualquier indicación del jinete. El caballo bien colocado, ligero en el tercio anterior, tendrá la mandíbula móvil, saboreando el bocado y estará ligero a la mano. Cuando Baucher nos habla de “plegar el pico” expresión que aparece en su obra muy a menudo, se refiere a que el caballo con ligereza situara su cuello y su cabeza bien colocados cerca de la vertical, respondiendo a las riendas, con movilidad de la mandíbula, si el caballo no tiene móvil la mandíbula será porque tiene alguna tensión y si tiene tensión en esta parte tendrá tensión en el cuello y en todo su cuerpo. Para “plegar el pico” a un caballo y conseguir tener movilidad en la mandíbula se harán ejercicios de flexiones.
Cuando el caballo está en la mano nunca su cabeza se situara detrás de la vertical; la punta de su nariz se encontrara a la altura de sus ancas y su nuca será el punto más alto.
Algo que considero que hay que tener muy en cuenta y que nos enseño Podhajsky, que las manos del caballo no podrán avanzar nada más que hasta el punto donde la prolongación de su cabeza, por lo tanto en los pasos alargados se dejara que extienda su cuello y cabeza.
Monta tu caballo recto y móntalo en movimiento adelante.
El caballo puede estar en la mano, detrás de la mano, o delante de la mano.
Si no lleva el cuello extendido, levanta mucho la cabeza poniéndola casi horizontal puede llegar a ser un caballo con (la nariz al viento o caballo estrellado), si el jinete tira de las riendas, el caballo despapa, se quiere librar del bocado, a esto se dice que el caballo está delante de la mano, no responde al bocado y el caballo ira invertido. También Baucher llama caballo abocinado al que lleva mucho tiempo el cuello y la cabeza muy bajos, se puede decir que estos caballos no están en la mano, no confundamos el caballo abocinado con el caballo que estira bajando su cuello para relajarse, a veces hay que dejar que estire su cuello y baje la cabeza para que estire sus músculos y descontraer su dorso.
Se dice que el caballo está detrás de la mano cuando el caballo se encapota, esto quiere decir que pone su cabeza pegada a su pecho muy por detrás de la vertical, para librarse del efecto del bocado. En esa situación el jinete puede hacer poco, barajando las riendas se puede corregir esta posición, hay que intuir sus intenciones antes de que lo realice para impedírselo, también se le impulsara con las piernas para que vaya hacia adelante.
Se puede corregir a base de gimnasia, flexiones y con mucha paciencia, con las riendas flojas y con unas manos suaves.
CONTACTO.
Contacto según la denominación de Podhajsky “es la unión entre la mano del jinete y la boca del caballo, para conducirlo y reunirlo”. El caballo buscara un suave apoyo con el bocado, con un contacto permanente y uniforme, buscando un sostén en la rienda “quinta pata”, se dice que el caballo está en la mano. Se procurara tener el mismo contacto con las dos riendas. No es el jinete quien debe, tirando de las riendas, buscar la unión con la boca del caballo, el caballo es el que debe buscar el contacto de la mano del jinete.
Este contacto como apoyo sobre las riendas, es debido a una impulsión constante, flexible y con una intensidad apropiada. Si se abusa del contacto se obtendrán unos trancos cortos, sin ritmo y poco regulares.
El Capitán Beudant, decía que se debe permitir que los caballos se muevan con riendas libres, así se llegara al éxito. No sujetar a los caballos. Dar libertad. También decía que debemos “Pedir con frecuencia, contentarse con poco y premiar mucho”.
Cada caballo tiene su punto de contacto. Cuando establezcamos una conexión con el caballo a través de las riendas por primera vez, deberemos averiguar cuál es el grado de conexión al que debemos llegar para obtener una respuesta del caballo. Si mantenemos un contacto estable en el que le ofrecemos apoyo al caballo, seguido de una lenta cesión, el caballo podrá aceptar el contacto y encontrará la forma de llevarse a sí mismo.
Nuestra obligación es encontrar un contacto agradable y sujetar las riendas correctamente para producir un contacto elástico en la boca del caballo. Tendremos las manos ni demasiado bajas ni demasiado altas. Si tenemos las manos demasiado bajas, el movimiento se volverá pesado y rígido, ya que los codos y los hombros estarán tensos. Si mantenemos los codos elásticos y realizamos el movimiento correctamente, sentiremos que el gesto es fluido y suave, sin tensión. Las muñecas estarán suaves y ligeras, nuestra pelvis neutra, notando el contacto en los codos. Estaremos cediendo intermitentemente sin que el caballo pierda el contacto. Sobre esa presión que ofrece el caballo debemos nosotros presionar un poco más hasta que comienza a ceder. Si tiramos de un caballo, el caballo tira más y nadie gana. Cuando el caballo está equilibrado y su dorso está relajado, encontramos el contacto y la presión se convierte en un movimiento rítmico que establece el equilibrio en cada tranco, un intercambio armonioso entre el caballo y su jinete.
José Manuel Sales Pons nos indica que el contacto que tenemos con nuestro caballo es a través de las riendas, nuestra pierna y nuestro culo (asiento), que debemos sentarnos sobre nuestros huesos ísquiones, y que cuando tiramos de las riendas lo haremos desde el brazo, no utilizaremos nuestro bíceps. Debemos comunicarnos con nuestro caballo con mucho tacto, desde que nos subimos hasta que nos bajamos de nuestro caballo estamos comunicando algo a nuestro caballo, recibe información de nosotros a través de nuestra situación encima de él y nuestros movimientos. Otra forma de comunicarnos es a través de nuestra voz, con el “so” para parar o el chasquear “clhass” para que se ponga en marcha. Supongamos que llevamos una carga a nuestras espaldas, si subimos la cabeza sentiremos molestias en nuestra zona lumbar, para ir cómodamente llevaremos nuestra cabeza hacia adelante, así tiene que ir el caballo. Nosotros somos una mochila inteligente para el caballo eso nos dice José Manuel, y os remito a que leáis sus interesantes artículos en su blog “Ocurrencias Hípicas”.
David Muriel Holgado
jueves, 12 de abril de 2012
LA VIDA DEL SEMENTAL. 2ª parte.
Pasado el caluroso verano, el yegüero lleva al semental a la piara donde están las yeguas con sus rastras, lo suelta, y él, deseoso de juntarse con los suyos, emprende gran carrera al galope para saludar a su harén. Esto ocurre en las fincas andaluzas donde el semental campara con las yeguas que le han asignado con el fin de cubrirlas a todas. Estas fincas suelen tener gran extensión y si el terreno es accidentado, con subidas y mucho monte, mejor para mantenerse en forma. Le suelen adjudicar más de veinte yeguas, y estas están continuamente moviéndose, van de un lado al otro de la finca, pobre semental que necesita la compañía de las yeguas, intentando tener a todo el grupo reunido, protegiéndolo, yendo a reunir a los potros pequeños que se quedaron atrás para juguetear, defiende el territorio donde están dando estabilidad y uniendo al grupo, esta manada es demasiado grande en un terreno muy extenso. En estado salvaje un semental tendrá una banda que constara de hasta cinco yeguas y en algunos casos menos, así lo tiene fácil, tendrá a la banda unida sin gran esfuerzo, incluso puede jugar con los potros jóvenes, con estos juegos aprenderán a comportarse socialmente. Con más de veinte yeguas a su cargo algunos días cubrirá muchas veces, se pondrá en forma aunque en algunos casos adelgazará bastante y estará bastante estresado. En fincas de terreno llano y más pequeñas, aunque tenga muchas yeguas, lo tendrá más fácil al tenerlas controladas a todas.
Cuando destinamos a un potro para semental, lo dejaremos con los potros machos de su misma edad en libertad en el campo y si éste es grande y con monte, con subidas y muy accidentado mejor, así se musculara y estará flexible con sus cascos sanos, aprenderá jugando con sus amigos. Si los llevamos a las cuadras, pueden pasar parte del día en libertad con otros potros o con algún caballo castrado. Empezaremos a enseñarle a ir del ramal y que vaya tranquilo junto a otros caballos, iniciaremos su doma y empezaremos a montarlo. Cuando queramos que empiece a cubrir, se le dejará con una yegua madura en un campo, ésta le enseñara, la cortejará, y si sale a celo se dejará cubrir, si no lo rechazará. Si podemos los dejamos juntos incluso cuando ha tenido al potrillo, así ira formando su pequeña banda.
En cautividad a veces la fecundidad es muy baja, debido al estrés del semental al estar en cuadras encerrado todo el día, y la baja fecundidad de la yegua puede ser debido a no convivir con él durante todo el día, por eso no sale a celo, también puede ser debido a que en estado salvaje ella elige al semental y en nuestras manos se lo imponemos.
Lucy Rees junto con sus alumnos, todos los años realizan un curso en los Llanos de Venezuela, donde viven los cimarrones en estado salvaje en fincas de muchísimas hectáreas. Estos cimarrones tienen condiciones de vida muy extremas. El curso lo realiza en el mes de abril, observan e investigan la forma de vida de estos caballos, sus costumbres y comportamiento, de todos estos conocimientos hace sus estudios. Podemos leer sus artículos donde nos habla de todo esto. No he tenido la oportunidad de estar en ninguno de esos cursos, pero con lo que he aprendido de Lucy y con su permiso, en relación a los sementales contare algunas cosas. Cuando estos sementales tienen alguna disputa entre ellos por defender a su banda, se muestran amenazantes, poniéndose de manos y dando manotazos, pero nunca llegan a hacerse daño físicamente, porque cualquier herida en esas condiciones de vida les causaría una infección y les llevaría a la muerte, eso ellos lo saben. Cuando se ven en el campo se acercan y comprueban que son machos, se examinan, se pelean un poco y luego continúan calmados. El semental parece pacifico, los que más molestan son los machos solteros que forman grupos para conseguir alguna yegua y empezar su propia banda. A los sementales que ya tienen banda les gusta jugar con sus potros al tener un fuerte vinculo paternal, mantiene a sus yeguas y están bastantes confiados, cuando alguna sale a celo la separa de la manada, no deja que otros se acerquen a ella braceando y chillando. El semental más llamativo es el que más atrae a las yeguas y el que más éxito tiene en la manada.
En estado salvaje existen las bandas natales, en éstas son las yeguas las que eligen al semental, si sale a celo y no está cerca éste rechazará a otros sementales. También están las bandas de solteros. Todas las bandas cuando hay peligro se juntan para formar una manada grande y huyen en bloque, así lo tienen más difícil los depredadores. Los potros a cierta edad más o menos a los dos años se separan de los padres, los machos forman la banda de solteros, y a las potras también les llega el momento de dejar a su padres y forman junto a un semental una banda propia o se junta a una ya formada. Los potros van por ahí con su banda jugando, ellos muy chulitos se acercan a otras bandas, alguna potra que desea dejar la banda natal se une a ellos, el más atrevido la separa y se va con ella como si fueran novios. Muchas veces los potros jóvenes se despistan jugando y pierden a sus potras. Algunos potros se acercan a las bandas y el semental no se lo impide y poco a poco pastando al lado de alguna potra se va haciendo amigo de ella y se la lleva. Algunos sementales dejan que varios potros entren en su banda, a veces estos potros cubren alguna yegua sin que el semental diga nada, otros se acercan a las potras tímidas y cuando menos se lo espera está encima de ella. Si un semental se hace responsable de otra banda porque el otro ha muerto, se juntara con muchos miembros y andará loco para controlar a todos, va muy estresado, debido a esto muchas yeguas deciden ir a otras bandas.
La preferencia de color a la hora de aparearse es debido al imprinting (experiencias vividas de recién nacido), lo que les ocurre nada más nacer se les queda grabado de por vida, por eso es fundamental que el potro esté con su madre, por eso algunos sementales sólo quieren aparearse con yeguas del mismo color que el de sus madres. ¿Qué ocurrirá si no dejamos que en ese momento después del nacimiento sea una experiencia para madre e hijo sin nuestra intervención? ¿Si hacemos imprinting con un chándal amarillo, de mayores sólo quieren aparearse con caballos de ese mismo color? Con relación al color de la capa, se da el caso de que en yeguadas que tienen varias capas entre sus yeguas, las castañas se juntan con las castañas y las tordas con las tordas. Ahora puedo pensar que es debido a lo que he dicho antes. Pero también puede ser que en estado salvaje cuando se juntan para huir, para tener más éxito en la huida y confundir al depredador se juntan en un grupo grande los miembros que tienen el mismo color de capa. Es algo que tengo que confirmar.
David Muriel Holgado
Cuando destinamos a un potro para semental, lo dejaremos con los potros machos de su misma edad en libertad en el campo y si éste es grande y con monte, con subidas y muy accidentado mejor, así se musculara y estará flexible con sus cascos sanos, aprenderá jugando con sus amigos. Si los llevamos a las cuadras, pueden pasar parte del día en libertad con otros potros o con algún caballo castrado. Empezaremos a enseñarle a ir del ramal y que vaya tranquilo junto a otros caballos, iniciaremos su doma y empezaremos a montarlo. Cuando queramos que empiece a cubrir, se le dejará con una yegua madura en un campo, ésta le enseñara, la cortejará, y si sale a celo se dejará cubrir, si no lo rechazará. Si podemos los dejamos juntos incluso cuando ha tenido al potrillo, así ira formando su pequeña banda.
En cautividad a veces la fecundidad es muy baja, debido al estrés del semental al estar en cuadras encerrado todo el día, y la baja fecundidad de la yegua puede ser debido a no convivir con él durante todo el día, por eso no sale a celo, también puede ser debido a que en estado salvaje ella elige al semental y en nuestras manos se lo imponemos.
Lucy Rees junto con sus alumnos, todos los años realizan un curso en los Llanos de Venezuela, donde viven los cimarrones en estado salvaje en fincas de muchísimas hectáreas. Estos cimarrones tienen condiciones de vida muy extremas. El curso lo realiza en el mes de abril, observan e investigan la forma de vida de estos caballos, sus costumbres y comportamiento, de todos estos conocimientos hace sus estudios. Podemos leer sus artículos donde nos habla de todo esto. No he tenido la oportunidad de estar en ninguno de esos cursos, pero con lo que he aprendido de Lucy y con su permiso, en relación a los sementales contare algunas cosas. Cuando estos sementales tienen alguna disputa entre ellos por defender a su banda, se muestran amenazantes, poniéndose de manos y dando manotazos, pero nunca llegan a hacerse daño físicamente, porque cualquier herida en esas condiciones de vida les causaría una infección y les llevaría a la muerte, eso ellos lo saben. Cuando se ven en el campo se acercan y comprueban que son machos, se examinan, se pelean un poco y luego continúan calmados. El semental parece pacifico, los que más molestan son los machos solteros que forman grupos para conseguir alguna yegua y empezar su propia banda. A los sementales que ya tienen banda les gusta jugar con sus potros al tener un fuerte vinculo paternal, mantiene a sus yeguas y están bastantes confiados, cuando alguna sale a celo la separa de la manada, no deja que otros se acerquen a ella braceando y chillando. El semental más llamativo es el que más atrae a las yeguas y el que más éxito tiene en la manada.
En estado salvaje existen las bandas natales, en éstas son las yeguas las que eligen al semental, si sale a celo y no está cerca éste rechazará a otros sementales. También están las bandas de solteros. Todas las bandas cuando hay peligro se juntan para formar una manada grande y huyen en bloque, así lo tienen más difícil los depredadores. Los potros a cierta edad más o menos a los dos años se separan de los padres, los machos forman la banda de solteros, y a las potras también les llega el momento de dejar a su padres y forman junto a un semental una banda propia o se junta a una ya formada. Los potros van por ahí con su banda jugando, ellos muy chulitos se acercan a otras bandas, alguna potra que desea dejar la banda natal se une a ellos, el más atrevido la separa y se va con ella como si fueran novios. Muchas veces los potros jóvenes se despistan jugando y pierden a sus potras. Algunos potros se acercan a las bandas y el semental no se lo impide y poco a poco pastando al lado de alguna potra se va haciendo amigo de ella y se la lleva. Algunos sementales dejan que varios potros entren en su banda, a veces estos potros cubren alguna yegua sin que el semental diga nada, otros se acercan a las potras tímidas y cuando menos se lo espera está encima de ella. Si un semental se hace responsable de otra banda porque el otro ha muerto, se juntara con muchos miembros y andará loco para controlar a todos, va muy estresado, debido a esto muchas yeguas deciden ir a otras bandas.
La preferencia de color a la hora de aparearse es debido al imprinting (experiencias vividas de recién nacido), lo que les ocurre nada más nacer se les queda grabado de por vida, por eso es fundamental que el potro esté con su madre, por eso algunos sementales sólo quieren aparearse con yeguas del mismo color que el de sus madres. ¿Qué ocurrirá si no dejamos que en ese momento después del nacimiento sea una experiencia para madre e hijo sin nuestra intervención? ¿Si hacemos imprinting con un chándal amarillo, de mayores sólo quieren aparearse con caballos de ese mismo color? Con relación al color de la capa, se da el caso de que en yeguadas que tienen varias capas entre sus yeguas, las castañas se juntan con las castañas y las tordas con las tordas. Ahora puedo pensar que es debido a lo que he dicho antes. Pero también puede ser que en estado salvaje cuando se juntan para huir, para tener más éxito en la huida y confundir al depredador se juntan en un grupo grande los miembros que tienen el mismo color de capa. Es algo que tengo que confirmar.
David Muriel Holgado
martes, 3 de abril de 2012
PHILIPPE KARL y “LA ESCUELA DE LA LIGEREZA”.
Nació en 1947. Deja los estudios de medicina y comienza a estudiar zootecnia en el año 1968, dedicándose a trabajar con los caballos. Ya en 1972 dirige un departamento de formación profesional ecuestre hasta 1979 en la Escuela de Zootecnia en Rambouillet. En 1980 tiene sus propias cuadras compaginando con las competiciones en concurso completo y salto. En 1985 fue nombrado miembro de la Escuela Nacional Francesa de Equitación de Saumur. Participa durante años en los espectáculos y las galas de alta escuela de “Cadre Noir” presentando números de riendas largas. En 1998 deja la Escuela Saumur y se dedica a dar clínics recorriendo y enseñando a muchos alumnos a montar a caballo en países de Europa y en Estados Unidos.
Entre los libros que ha publicado se encuentra “Escuela Superior de la equitación” y de la editorial “picobello” “El laberinto de la doma clásica moderna”; traducidos a varios idiomas con un merecido reconocimiento internacional. También posee un gran talento como artista, en sus libros aparecen dibujos realizados por él.
En el 2004 Philippe Karl fundó “La Escuela de la Ligereza” con el fin de transmitir la filosofía de la ligereza, donde se enseña a profesionales de la equitación durante tres años, también aprenderán la mejor forma de enseñar a sus alumnos. Con el objetivo de conseguir un caballo polifacético, ligero a las ayudas del jinete en todo momento, excluyendo cualquier uso de la fuerza o de medios de coacción, está dirigida a todas las razas pudiendo aplicarse a todas las disciplinas ecuestres. Hay varias etapas en la Ligereza, la inicial, la flexibilidad, la movilidad, la reunión.
Para ello se realizan movimientos del filete desde el suelo, para suavizar la boca, soltando la mandíbula. El caballo estará relajado si mueve la mandíbula. Hay que conseguir la cesión de la mandíbula con la elevación adecuada del cuello. La mano restablecerá el equilibrio y la relajación con cesión de la mandíbula. Tendremos que restaurar la impulsión con la pierna y con un uso inteligente de la fusta, el uso excesivo le lleva al pánico. Haremos flexiones laterales del cuello, mediante círculos y giros. Se realizaran transiciones varias, pasos laterales y gimnasia. Restableciendo la relajación y flexibilidad. El Piaffe es la esencia de la reunión; si se hacen transiciones del Trote al Paso atrás, se llega al piaffe. Utilizando el principio de Manos sin piernas (ligereza en la mano, haciendo pasos atrás sin resistencia) y Piernas sin manos (ligereza a la pierna, pasos enérgicos hacia delante).
Con ayudas ligeras enseñando los ejercicios para mascar e incurvarse en la mano. Tiene que acabar aceptando con suavidad el filete y, filete y bocado juntos. Llegar a unos buenos alargamientos, movimientos laterales, cambios de pie en el aire; un Piaffe enérgico con la nuca en el punto más alto, y las articulaciones posteriores bajas; un buen paso español; un Passage medianamente elevado pero regular.
David Muriel Holgado
martes, 27 de marzo de 2012
LA VIDA DEL SEMENTAL. 1ª parte.
Semental es el caballo que se destina para reproductor. Son más excitables y briosos que los caballos castrados. Es posible que un potro con algo más de un año pueda dejar preñada a una potra de su misma edad, se han de tener precauciones, para que esto no ocurra. No siendo recomendable que los sementales comiencen a cumplir sus funciones antes de los cuatro años de edad. En la Pura Raza Española, te dan apto como reproductor a caballos que tengan más de tres años. Nunca dejaremos que nos mordique, nos de manotazos o que nos empuje.
En una yeguada de caballos de pura raza española, que tienen sus caballos en una finca en la meseta castellana, unas cuantas hectáreas sembradas de cebada, para que una veintena de yeguas pazcan. Compraron un bonito ejemplar castaño para semental, a una yeguada “La Escalera” de reconocido prestigio, éste iba a realizar la tarea de cubrir a las yeguas. Tenían al semental en una cuadra alejado de las yeguas, estando todo el día en su cuadra oyendo el ajetreo de las yeguas, con sus relinchos que van y vienen sin poder verlas ni olerlas, estará nervioso con un carácter inaguantable, al comienzo de los celos en un patio sacaban del ramal al semental con el serretón en su nariz para poderlo controlar, arrastraba a quien lo manejaba y le harán daño en su nariz. Torpemente y sin experiencia sujeto por un hombre en el patio, el semental con saturación de testosterona y adrenalina, se puede poner agresivo; la yegua es llevada al patio por otro hombre, aparentemente en celo se la amarra a una argolla y sin cortejo previo, el semental intenta montarla, la yegua se cruza, el hombre intenta ponerla recta, el semental sube encima y pasa sus cascos delanteros cerca de la cabeza del hombre, con el consiguiente peligro, falto poco para golpearle, la yegua intenta morder al hombre que la obliga a que se mantenga recta, si está en celo se deja cubrir, si no lo está se intenta defender golpeando con sus cascos traseros en el pecho del semental, para que no golpee le suelen poner un arnés que son unas cuerdas que van de las cuartillas traseras al cuello, así no podrá cocear. Cumplida su misión se le separa inmediatamente de la yegua, cosa antinatural por ser su misión el protegerla. Al final de la temporada de cubriciones, con excesivos riesgos solamente quedaron preñadas dos yeguas. Fracaso total.
Podemos aprender de los sementales que viven en estado salvaje, no es el mismo comportamiento de los sementales que están en continuo peligro y que en su entorno viven depredadores que les pueden comer, que los que pueden estar tranquilos porque estos depredadores no existen. El semental en manada, tiene en su harén hasta cinco hembras con sus hijos, cuando empiezan forman una banda con una hembra, su instinto y su misión es la de proteger, vigilar, agrupar y defender a su banda, a veces se ponen detrás del grupo reuniendo a los potrillos rezagados, es por donde le viene el peligro, también desde un alto y a un lado controla al grupo. Cuando salimos en ruta siempre irán los sementales los primeros, luego los castrados y por ultimo las yeguas, si paramos siempre ponemos al semental arriba y a un lado, se encuentra más tranquilo controlando desde ahí. Si hay muchos en la banda el semental estará estresado intentando controlar a todos. Un semental no se aparea con potras jóvenes de su banda, así evitan la consanguinidad, las yeguas tampoco se dejan cubrir por los jóvenes de su grupo.
En nuestras manos los encerramos, por eso están frustrados al no poder realizar su misión en la manada. Si no están con otros en manada, no aprenden lo que tienen que hacer cuando cubren, por eso muchas veces se sienten torpes, y muy pocos hacen el cortejo previo. También hay yeguas que nunca han visto a un semental, ni a potrillos pequeños, y no conocen como se comporta éste, estresándose cuando la llevamos a que la cubra. Ocurre que como llevamos a la yegua atada para que la cubra, el semental creerá que todos los caballos son yeguas en celo, por eso se excitan en presencia de otros caballos. Si nos acercamos a un semental después de haber estado nosotros con yeguas en celo, tener cuidado, el olor de nuestra ropa excitara al semental queriéndonos montar. Al estar encerrado en cuadra estará nervioso y su fertilidad baja, estando en cuadra puede cubrir de una a dos veces al día y en libertar mucho más, cerca de diez veces.
Podemos cambiar los hábitos dando mejor calidad de vida a nuestros sementales y yeguas. A un semental que ha vivido siempre en cuadra, hay que irle dejando que vivan en cuadras cercanas a alguna yegua, no se la sacara de repente, los podemos llevar del ramal juntos para que sienta que es de la misma banda, si sale a celo llevamos a los dos agarrados para cubrirla, luego los soltamos y los dejamos solos, posiblemente la cubrirá por segunda vez en poco tiempo. Hay yeguas que no salen a celo, le viene muy bien dejarla que viva junto a un semental experimentado acostumbrado a la vivir con yeguas. A los sementales jóvenes también se les deja que convivan con yeguas viejas y que las cubran cuando estas salgan a celo, la yegua les enseñara como y cuando deben actuar.
Al año siguiente el propietario de la yeguada, hablando con un militar, de los de Cría Caballar, que sabia bastante, le dijo que al semental hay que dejarlo libre con las yeguas para que las cubra, ese año quedaron todas preñadas. En esa misma yeguada comprobé como este semental, había aprendido a cortejar a las yeguas y realizaba su labor de semental a la perfección, un día de primavera estaba cubriendo una yegua y le buscaban otras dos que estaban en celo, acabo con una y la otra se meaba toda, le presento el culo sin dejar que éste se recuperara, subiendo el semental su cabeza enseñando los dientes haciendo el gesto Flehmen, para absorber ese olor que las yeguas desprenden cuando están en celo. El rato que allí estuve, el macho cubrió a tres yeguas.
Otro día fui a ver a una potra de cuatro años, que quería comprar, estaba en un terreno pequeño junto con una yegua bastante arisca y su potrillo de pocos días de vida. También estaba un semental castaño morcillo, juntos en el mismo terreno, un semental grande y macizo. Le pregunte al propietario que si estaba preñada la potra, me contesto que no lo sabía. Era un día de primavera con energía natural, de esos días que deseas que no acaben, en esto al estar echándole un vistazo, le comente al dueño que esta potra está en celo, no va a tardar ni veinte minutos en cogerla el semental, meaba continuamente, vulveaba subiendo la cola, justo con un ligero cortejo y sin intervención humana el semental subió encima y la cubrió.
Las nuevas yeguadas se gastan cantidad de dinero en instalaciones, con naves grandes con sus bebederos automáticos. En una de estas, tenían la nave de los sementales, con boxes amplios pero cerrados de ladrillos, en ocasiones podían sacar sus cabezas por sus puertas y veían a sus vecinos, de frente ven una pared que del otro lado están las yeguas con sus rastras en una nave amplia, que los animales no podían ver. Les sacaban al patio algunos ratos al día, algunos días no podían sacar a todos y casi nunca juntos para que no se pelearan. Siendo misión del semental el proteger a la manada, se le está impidiendo realizar su labor, por eso se frustraban continuamente. Los sementales en sus cuadras desesperados, al tener compañeros en las cuadras contiguas que consideran rivales, intentaban verse por encima de la pared poniéndose de manos, relinchando angustiados, se hacían daño en sus patas y ocurriría algún accidente mayor, para que no subieran, por arriba pusieron pastor eléctrico, que al poco tiempo no respetaban. Estos sementales que son aislados desde pequeños, no han aprendido a comportarse, no teniendo educación social y hacen poco ejercicio. En estas cuadras los sementales mejoraron bastante cuando les hicieron unos huecos en las paredes y pusieron unos barrotes de hierro, ahora se podían ver y oler entre ellos.
Si tenemos a los sementales separados de las yeguas, en cuadras en lo alto del terreno, estas cuadras están separadas por barras, así puede tener contacto con los caballos que están a su lado. Cuando introducimos a un caballo nuevo a estas cuadras, hasta que se conocen, se levantaran de manos y se excitara, si el otro caballo está tranquilo o atado se calmara antes, es muy posible que estos caballos se hagan grades amigos. Estas cuadras tienen vistas al campo y a las yeguas, aunque éstas están un poco más alejadas, con las cuadras abiertas aunque en Castilla hace mucho frio en invierno, estos sementales tienen mejor calidad de vida que otros. Es buena idea sacar al semental si tiene modales, junto a la yegua en celo que tenga que cubrir en un patio grande. O dejarlos juntos parte del día.
David Muriel Holgado
jueves, 15 de marzo de 2012
SENTIMIENTOS DEL CABALLO.
Llego el momento de que mi yegua pariera, es muy delgada pero había engordado mucho. Tenía gran interés en ver el acontecimiento del parto, sin estorbar, para ello madrugaba todos los días y haciendo fuego para calentarme pasaba las horas a la espera, pero no conseguí verla. Eran días de mucho frio, le tenía preparado un refugio con cama de paja limpia para que entrara en él y parir allí si así lo deseaba, pero ella prefería estar fuera en el pequeño campo con su amiga, su amiga es mayor que ella, había parido tres veces pero llevaba mucho tiempo sin parir. Un día llegue y la sorpresa, mi yegua ya había parido, el potrillo era muy grande y estaba perfecto, la madre también se encontraba bien, pario en el mismo sitio que la vez anterior, retire los restos del parto, la bolsa amniótica, la placenta que estaba entera, y limpie un poco sus muslos. Pude acercarme al potrillo y desinfecte su ombligo. Vi como se agarraba a la teta de su madre para mamar, todo había ido bien.
Al día siguiente ocurrió lo siguiente, cuando llegue a las cuadras, vi a la madre en un campo sola, al potrillo y a la yegua mayor los encontré cerca de las cuadras, al llegar la yegua mayor me miraba como diciéndome “mira lo que tengo”, el potrillo buscaba sus mamas y ella le dejaba, estaba orgullosa, se había apoderado del potro, su instinto maternal fluyo tanto que quiso ser la protagonista del acontecimiento, ella llevaba mucho tiempo sin ser madre. Bueno, yo como si nada, estuve haciendo otras cosas sin dejar de observar, así hasta cuatro horas, la madre iba a por su hijo, la otra la echaba de allí, con gestos poniendo sus orejas hacia atrás, y arremetidas con la cabeza, cualquiera se acerca, la madre desesperada “me han quitado a mi hijo”. La yegua mayor es una yegua muy buena, nunca ha hecho un mal gesto, ni cuando se la monta, no me atrevo a calificarla, pero puedo decir que es lista, te mira con dulzura volviendo su cabeza como diciéndote algo, no ha tenido muy buena educación, ha aguantado cualquier trato, montada va muy acelerada, y cuando repartes comida ella se impone sin demasiada agresividad a ser la primera para comer. ¿Por qué actúa quitándole el potrillo a su amiga? No esperé a ver lo que seguiría ocurriendo, cambie de sitio a la yegua mayor y deje a madre e hijo en otro lugar, no podía arriesgar, si llevaba mucho sin mamar, si no mamaba los calostros, también se le podía retirar la leche a su madre. Los sentimientos que intervinieron en esta situación pueden ser “Celos”, su instinto maternal fuerte la impulso a “Querer ser madre” o sólo “quería llamar la atención”. No lo se, después de un tiempo volvieron a estar juntas con el potro, con una convivencia normal, sin ser grandes amigas, pero con un pequeño hermanamiento.
Los sentimientos y emociones de los caballos igual que los nuestros, a veces son difíciles de entender. En manada y en grupos grandes hay una red de vínculos que unen en amistad a algunos caballos, y a otros no. También se da el caso de que algunas yeguas tienen que convivir en el mismo grupo teniendo una gran enemistad entre ellas, aparecerán dentro del grupo en extremos opuestos. No le demos vueltas. Creo que lo que es cada caballo, digamos que su esencia está en su mente y en su corazón.
A la pregunta de ¿tu caballo te quiere?, reflexiono y no contesto a la ligera, estoy seguro que mis caballos me quieren. Pero no es el mismo querer que el que sentimos entre humanos. Creo que me quieren porque les doy de comer, estoy con ellos, les masajeo donde les gusta, me preocupo por ellos, por su salud y ellos lo notan, porque confían en mi, y esa confianza la basan en que yo no les haré daño nunca, que no les haré pasar por situaciones incomodas y desagradables. Siento que me quieren porque al llegar cerca de las cuadras reconocen mi vehículo y les noto alegres, algunos relinchan de alegría, alguna vez algún amigo me espero en el camino al lado de las cuadras y me comento que ya se alteraron mucho antes de que él viera mi coche. Ahora, estoy seguro de que si tuvieran que decidir, quedarse conmigo para siempre o con un amigo de la manada, elegirían quedarse con sus amigos pastando para siempre. O no.
También he vivido otras situaciones, caballos que han dado muchos problemas en el desbrave, hace mucho tiempo. Es probable que hayan tenido malas experiencias, yo no lo se, pero llegaron sueltas en un camión dos potras cerriles con mucho de “ingles”. Me costo mucho desbravarlas, me era difícil cogerlas, conseguí montarlas, pero no venían a mi con confianza, hoy habría actuado de otra manera y habría salido todo mejor para mí y para ellas.
Un día me caí de mi yegua alazana, ella muy briosa, yo quede en el suelo junto a sus manos, ella no me piso y estuvo a mi lado hasta que me recupere. Era tan dulce y me quería tanto. En la misma situación a muchos les toca ir andando hasta casa.
No se por qué, pero en los caballos existen los flechazos, y aunque no le hayamos rascado su cruz, unos se quedan con nosotros y otros no, ellos eligen, será por nuestro olor o por nuestro lenguaje corporal. Hay personas con tanta sensibilidad, sobre todo mujeres y niños que atraen a cualquier caballo y se hacen amigos de todos.
El hombre tiene el cerebro el doble de grande que el del caballo, en una parte de nuestro cerebro teneos la razón, la lógica, la imaginación, la planificación del futuro, el lenguaje; pero la parte que trata las emociones el sistema límbico es igual de grande en el caballo que en el hombre. El cerebro del caballo tiene poca capacidad de racionalizar, no puede imaginar, no tiene concepto de futuro, no hace planes. Vive el momento, pero eso si, con recuerdos de lo bueno y lo malo que le ha pasado. Con una increíble memoria apreciara si ha cambiado algo en su entorno, incluso recuerda el sitio exacto en el que le ocurrió algo. Su cerebelo que es el que controla los movimientos en equilibrio es más grande que el del humano.
La producción de las hormonas del estrés les ayuda a superar lo que ocurre en sus vidas, superar un susto y una huida de los depredadores, alguna herida o lesión, el cambio de grupo de los jóvenes, superan el destete, superando estas incidencias, él vuelve a la vida de equilibrio y tranquilidad, descansando y recuperándose.
Sentimientos y estados:
Amistad: Estar hermanados es tener un lazo fuerte de unión entre dos caballos amigos, pasean juntos, se asean juntos, se quitan las moscas, se rascan la cruz, van juntos en la manada. Si no tienen miedo de las personas, tienen con ellos sentimientos, pueden considerar a los humanos como caballos, si le acaricias, cepillas y rascas su cruz el rasca tu espalda. Si a un caballo solitario le ofreces amistad, no se separara de ti. Si eres audaz y con sentido común te trata como a un líder. Relacionados con la amistad están los sentimientos de amor, cariño y afecto.
Tristeza: Seguro que se entristecen cuando a un amigo se lo llevan a otro lugar. Cuando ven un remolque, se alteran, por la novedad de si llega un nuevo caballo o por la posibilidad de que se lleven a un amigo. ¿Cuánto tardan en superar esta separación? ¿Reconocen a su amigo en el caso de que regrese pasado un tiempo? El que estén frustrados también les lleva a la tristeza. Se frustran al no poder hacer lo que quieren, como por ejemplo pasar encerrados continuamente en un box.
Alegría: Están alegres y contentos cuando están en el prado con sus amigos correteando y saldando, haciendo cabriolas en el aire. También cuando están con nosotros si somos amigos, y aunque no seamos amigos suyos si no han tenido ninguna experiencia negativa con los humanos, por curiosidad se acercaran a nosotros y si le damos caricias y buen trato estarán a gusto a nuestro lado.
Ambición: No son ambiciosos, aunque les montemos en concursos de importancia, ellos no ambicionan ser montados y no entienden lo que significa el conseguir trofeos. Pero percibe cuando estamos contentos con él, porque algo ha hecho bien.
Animo: Tiene cambios de estado de animo. El tiempo y el clima y otras situaciones les hace cambiar de ánimo. En primavera se les altera la sangre.
Percepción: Tienen una captación intuitiva de percepción del pensamiento, incluso de lo que pensamos nosotros, y de nuestro estado de animo, si estamos contentos, cabreados, preocupados, etc. Los caballos siempre piensan en positivo.
Posesión: El sentimiento de posesión en el semental está acentuado y éste necesita la compañía de las hembras, también reúne a todos los de su grupo para protegerlos. Incluso defienden el territorio donde estará su harén. El semental da cierta estabilidad a la manada y une al grupo.
Familiar: Existe un sentimiento o vinculo familiar muy fuerte, la amistad y la actuación del semental son sentimientos que crean la estructura del grupo. El sentimiento maternal de la madre con su hijo. El vinculo familiar lo vemos cuando se asean, dormitan, juegan y se desplazan juntos. El semental juega con sus potros. Los potrillos se hermanan con los de su edad. Se crean grupos de solteros. Las yeguas se hacen amigas uniendo familias.
Preocupación: Si están preocupados buscan la compañía de otro caballo, o de nosotros y el encontrarse seguros y las caricias les calman.
Muerte: ¿Qué sienten ante la muerte? Los caballos no están pendientes de la muerte, ni cuando otros caballos mueren aunque sean amigos. Pueden percibir cuando se acerca su muerte alejándose del grupo. Las muertes por vejez muchas veces son debidas a un fallo cardiaco. Las yeguas, si su potro ha muerto al nacer, que no lo ha olido, visto y oído vivo, no lo echa de menos porque no se han creado sentimientos maternales; pero si muere al poco de nacer se queda con el cadáver durante días, sin querer volver al grupo.
No entiende de ordenes, ni obediencia, ni autoridad, pero si entiende de dolor y de incomodidad.
¿Dependiendo de su temperamento, carácter, genética, raza, enseñanza y sus condiciones de vida los caballos también pueden ser o estar; Pesimistas, optimistas, depresivos, resignados, resentidos, voluntariosos, traumatizados, apasionados, enfadados, orgullosos, egoístas, soñadores, juguetones, holgazanes, linfáticos, fogosos, felices …?
David Muriel Holgado
miércoles, 7 de marzo de 2012
ALOIS PODHAJSKY
Alois Podhajsky nació el 24 de febrero de 1898 en Mostar (Bosnia – Herzegovina), y llego a coronel del ejército austriaco. Murió el 23 de mayo de 1973 en Viena. Durante 25 años fue director de la Escuela Española de Equitación de Viena (Austria), entre 1939 hasta 1965. Fue también medallista Olímpico y escribió entre otros libros “Mis caballos mis Maestros” “La equitación Clásica”. La Escuela Española de Equitación de Viena, fue fundada en 1572 con los caballos de Raza Lipizanos, descendientes de la raza Pura Española, los caballos Lipizanos se adiestran para la doma clásica y alta escuela. Está situada dentro el palacio imperial de los Habsburgo, el edificio lo mando construir el emperador Carlos VI del Sacro Imperio en 1735, el picadero es de estilo barroco, el arquitecto se inspiro en el palacio de Versalles. Estos caballos son criados en la “Yeguada Piber Federal” de donde se abastece la escuela.
Podhajsky era director de la escuela durante la segunda guerra mundial, en los bombardeos a Viena, evacuo para mayor seguridad a los sementales y a las yeguas. Pero los refugiados intentaban robar estos caballos para comérselos, había que protegerlos. El general Patton del ejercito norteamericano conocía a Podhajsky cuando éste competía en los Juegos Olímpicos, puso bajo la protección de Estados Unidos a los caballos Lipizanos durante la guerra. Podhajky dio un espectáculo con los caballos y jinetes de la escuela a Patton y a los norteamericanos.
De la yeguada de Piber se apropiaron los alemanes de muchos caballos lipizanos, fueron llevados a una yeguada Nazi en Hostau (Checoslovaquia), rendidos los alemanes en abril de 1945, los norteamericanos recuperaron a los caballos Lipizanos antes de que cayeran en manos de los soviéticos que posiblemente los sacrificarían para carne. Después de la guerra los Lipizanos volvieron a Viena en 1955. Podhajsky fue muy conocido por salvar a los caballos y por su aportación a la doma clásica en la Escuela Española de Equitación de Viena, que en la actualidad es una de las más reconocidas en el mundo, máximo exponente del “Arte Ecuestre”.
En sus libros Podhajky nos dice que, la educación del jinete en la escuela Española de equitación de Viena, se realiza mucho tiempo montando al caballo a pelo cuando éste va a la cuerda, para que aprenda a equilibrarse y a mantener la postura más beneficiosa para los dos.
De sus enseñanzas es necesario destacar lo siguiente:
“De todas las artes, el arte ecuestre es lo que está más cerca del arte de vivir, porque todo lo que nos enseña es directamente aplicable a la vida misma”.
Deben aprender a repartir el peso entre manos y patas.
Las manos son las más cargadas. Hacer coincidir los dos centros de gravedad del caballo y jinete es esencial en el arte ecuestre.
Contacto es la unión entre la mano del jinete y la boca del caballo, para conducirlo y reunirlo.
El caballo buscara un suave apoyo con el bocado, con un contacto permanente y uniforme, buscando un sostén en la rienda “quinta pata”, se dice que el caballo está en la mano.
Permeabilidad existe cuando la tensión de las riendas influye a través de la nuca, del cuello y del lomo sobre las patas del mismo lado, haciéndolas obedecer.
Halagar con la mano y la voz, no necesita caricias en el cuello y menos palmadas.
Dejar andar con riendas sueltas después del ejercicio, poner pie en tierra y mandar al caballo a la cuadra sin montarlo.
La avena y el azúcar, después de los ejercicios son recompensas.
El Ritmo indica la frecuencia de los diferentes movimientos., conservar el ritmo regular debe ser uno de los principales objetos de la doma.
Al paso que no arrastre los miembros, que los levante.
Si acortamos los trancos manteniendo el mismo ritmo se provoca una elevación de las extremidades, esto es la cadencia.
La mayoría de las resistencias provienen bien del miedo que el caballo siente en presencia del hombre, de no comprender lo que se exige o la imposibilidad de realizarlo.
David Muriel Holgado
Podhajsky era director de la escuela durante la segunda guerra mundial, en los bombardeos a Viena, evacuo para mayor seguridad a los sementales y a las yeguas. Pero los refugiados intentaban robar estos caballos para comérselos, había que protegerlos. El general Patton del ejercito norteamericano conocía a Podhajsky cuando éste competía en los Juegos Olímpicos, puso bajo la protección de Estados Unidos a los caballos Lipizanos durante la guerra. Podhajky dio un espectáculo con los caballos y jinetes de la escuela a Patton y a los norteamericanos.
De la yeguada de Piber se apropiaron los alemanes de muchos caballos lipizanos, fueron llevados a una yeguada Nazi en Hostau (Checoslovaquia), rendidos los alemanes en abril de 1945, los norteamericanos recuperaron a los caballos Lipizanos antes de que cayeran en manos de los soviéticos que posiblemente los sacrificarían para carne. Después de la guerra los Lipizanos volvieron a Viena en 1955. Podhajsky fue muy conocido por salvar a los caballos y por su aportación a la doma clásica en la Escuela Española de Equitación de Viena, que en la actualidad es una de las más reconocidas en el mundo, máximo exponente del “Arte Ecuestre”.
En sus libros Podhajky nos dice que, la educación del jinete en la escuela Española de equitación de Viena, se realiza mucho tiempo montando al caballo a pelo cuando éste va a la cuerda, para que aprenda a equilibrarse y a mantener la postura más beneficiosa para los dos.
De sus enseñanzas es necesario destacar lo siguiente:
“De todas las artes, el arte ecuestre es lo que está más cerca del arte de vivir, porque todo lo que nos enseña es directamente aplicable a la vida misma”.
Deben aprender a repartir el peso entre manos y patas.
Las manos son las más cargadas. Hacer coincidir los dos centros de gravedad del caballo y jinete es esencial en el arte ecuestre.
Contacto es la unión entre la mano del jinete y la boca del caballo, para conducirlo y reunirlo.
El caballo buscara un suave apoyo con el bocado, con un contacto permanente y uniforme, buscando un sostén en la rienda “quinta pata”, se dice que el caballo está en la mano.
Permeabilidad existe cuando la tensión de las riendas influye a través de la nuca, del cuello y del lomo sobre las patas del mismo lado, haciéndolas obedecer.
Halagar con la mano y la voz, no necesita caricias en el cuello y menos palmadas.
Dejar andar con riendas sueltas después del ejercicio, poner pie en tierra y mandar al caballo a la cuadra sin montarlo.
La avena y el azúcar, después de los ejercicios son recompensas.
El Ritmo indica la frecuencia de los diferentes movimientos., conservar el ritmo regular debe ser uno de los principales objetos de la doma.
Al paso que no arrastre los miembros, que los levante.
Si acortamos los trancos manteniendo el mismo ritmo se provoca una elevación de las extremidades, esto es la cadencia.
La mayoría de las resistencias provienen bien del miedo que el caballo siente en presencia del hombre, de no comprender lo que se exige o la imposibilidad de realizarlo.
David Muriel Holgado
sábado, 3 de marzo de 2012
CON EMBOCADURA O SIN EMBOCADURA. 2ª PARTE. EL BITLESS BRIDLE.
Hablan maravillas del “Bitless Bridle” (Cabezada sin embocadura) del Doctor Robert Cook. Siendo efectiva para dirigir y parar, mejor que los Hackamores y los Sidepulls. Pudiéndose aplicar en todas las disciplinas.
Debemos mirar por el bienestar de nuestros caballos para que se mejore el rendimiento y la relación con el hombre. Para ello vamos a dejar de introducir hierros en su boca. La ventaja de esta cabezada es que el jinete sigue teniendo el mismo control que con el freno sin causarle dolor, siendo el manejo más simple, seguro y satisfactorio. Su uso cambiara la forma de ver la equitación donde el jinete y el caballo pueden relajarse y disfrutar.
La “cabezada bitless” (cabezada sin embocadura) es un aparejo que partiendo de una cabezada normal con su frontanela, carrilleras, testera y muserola; además tiene una argolla a cada lado en la muserola por detrás de donde se abrocha las carrilleras, dispone de dos correas unidas a la frontanela por detrás de las orejas, pasan por la testera y van por detrás de la barbada cruzadas acabando en las argollas de la muserola (la de la carrillera izquierda acaba en la argolla derecha de la muserola y viceversa), acaban en dos argollas donde se abrochan las riendas, parece complicado pero no lo es (tirar de un lado con efectos en ese lado con presiones en el contrario). Creo recordar que mis mayores utilizaban un arnés parecido con las caballerías (mulos, burros). Ejerce pequeñas presiones en la cabeza (en la testuz, carrilleras y barbada), las mejillas y la nariz, con lo que obtenemos una mejor posición de cabeza y cuello. Lo entiendo como utilizar la rienda de oposición con la rienda directa con efecto directo sobre el lado contrario de su cabeza, sin dejar de tener efecto la rienda directa. Al no estar tan flexionada su cabeza, la respiración se mejora, al oxigenarse mejor el caballo se fatiga menos y por lo tanto rinde más. Al tener más suelto el cuello conseguimos un alargamiento de los trancos con más soltura, gracia y ritmo recuperando el movimiento natural del caballo. Si no ponemos nada en la boca el caballo se concentrara más al no ir pendiente de ese molesto hierro. Con un freno en su boca es lo mismo que si nosotros hacemos ejercicio a la vez que comemos. Con la “cabezada sin embocadura” el caballo mejora su equilibrio, su galope es más ligero y alargara el paso con una correcta impulsión.
A veces el uso del bocado hace difícil el control del caballo, llegando el jinete a decepcionarse, llegando a creer que el problema es suyo, que no es buen jinete, se siente incapaz de continuar y puede cabrearse incluso con el caballo para que éste le haga caso, cuando el problema que existe es una molestia que el caballo siente, se resiste y se defiende. Esta molestia en muchos de los casos viene provocada por lo que ponemos en su boca.
Paso a enumerar los problemas que puede resolver la “Bitless Bridle”: Caballos que son; Difíciles de coger en el prado y en la cuadra, tendencia al pánico, sudoración en exceso, difícil de montar, el que muestra el blanco de los ojos, lentos en el aprendizaje, difícil de frenar, agresivo, se niega a salir de las cuadras, se niega a seguir hacia delante, falta de confianza, sacude la cabeza, cabecea, pone la cabeza alta casi horizontal, se asusta con viento y lluvia, pasta cuando va caminando, muerde a los caballos de al lado y las botas del jinete, es perezoso, se aburre, se queda sin aliento, saca la punta de la lengua, hace ruido como un rugido, se le forma un nudo en la garganta, tiene tos cuando trabaja, tiene el cuello invertido con pasos entrecortados, trancos cortos pisando fuerte, tiene espolones en las barras de la boca, agarra el bocado entre los dientes, tiene dolor en su boca, etc….
El “Bitless Bridle” nos permite un trato más amable con nuestro caballo mejorando su bienestar tanto físico como mental, obtendremos unas transiciones de marcha más suaves, trancos más amplios, aumentando su impulsión y velocidad, erradicando el estrés tenemos un caballo más tranquilo, el caballo se oxigena mejor obteniendo fuerza y resistencia, avanzando en su aprendizaje, mejora la seguridad de caballo y jinete, con una comunicación efectiva, evitara que eche tanta espuma por su boca, el caballo estará preparado para enseñar a un jinete novato. El caballo sin el temor que casusa tener algo doloroso en su boca, optara por una aptitud elegante, con el cuerpo redondeado con una mejor predisposición ante lo que le pida su jinete.
Para probar, ponemos en marcha nuestra imaginación y a partir de una cabezada normal, con cuerda obtenemos una “cabezada sin embocadura” cruzando la cuerda por detrás de la barbada y utilizando de argollas unos mosquetones pequeños que van a la muserola. Yo lo he probado y me gusta. Probaremos primero en un caballo que vaya bien. Hace un tiempo probé la cabezada con un potro de cinco años, en ruta con otros caballos, fue bien con su cabeza bien puesta y con unos trancos al paso amplios y elásticos, me gusto. Habrá que tenerla en cuenta, algunos caballos la aceptaran mejor que otros.
David Muriel Holgado
Debemos mirar por el bienestar de nuestros caballos para que se mejore el rendimiento y la relación con el hombre. Para ello vamos a dejar de introducir hierros en su boca. La ventaja de esta cabezada es que el jinete sigue teniendo el mismo control que con el freno sin causarle dolor, siendo el manejo más simple, seguro y satisfactorio. Su uso cambiara la forma de ver la equitación donde el jinete y el caballo pueden relajarse y disfrutar.
La “cabezada bitless” (cabezada sin embocadura) es un aparejo que partiendo de una cabezada normal con su frontanela, carrilleras, testera y muserola; además tiene una argolla a cada lado en la muserola por detrás de donde se abrocha las carrilleras, dispone de dos correas unidas a la frontanela por detrás de las orejas, pasan por la testera y van por detrás de la barbada cruzadas acabando en las argollas de la muserola (la de la carrillera izquierda acaba en la argolla derecha de la muserola y viceversa), acaban en dos argollas donde se abrochan las riendas, parece complicado pero no lo es (tirar de un lado con efectos en ese lado con presiones en el contrario). Creo recordar que mis mayores utilizaban un arnés parecido con las caballerías (mulos, burros). Ejerce pequeñas presiones en la cabeza (en la testuz, carrilleras y barbada), las mejillas y la nariz, con lo que obtenemos una mejor posición de cabeza y cuello. Lo entiendo como utilizar la rienda de oposición con la rienda directa con efecto directo sobre el lado contrario de su cabeza, sin dejar de tener efecto la rienda directa. Al no estar tan flexionada su cabeza, la respiración se mejora, al oxigenarse mejor el caballo se fatiga menos y por lo tanto rinde más. Al tener más suelto el cuello conseguimos un alargamiento de los trancos con más soltura, gracia y ritmo recuperando el movimiento natural del caballo. Si no ponemos nada en la boca el caballo se concentrara más al no ir pendiente de ese molesto hierro. Con un freno en su boca es lo mismo que si nosotros hacemos ejercicio a la vez que comemos. Con la “cabezada sin embocadura” el caballo mejora su equilibrio, su galope es más ligero y alargara el paso con una correcta impulsión.
A veces el uso del bocado hace difícil el control del caballo, llegando el jinete a decepcionarse, llegando a creer que el problema es suyo, que no es buen jinete, se siente incapaz de continuar y puede cabrearse incluso con el caballo para que éste le haga caso, cuando el problema que existe es una molestia que el caballo siente, se resiste y se defiende. Esta molestia en muchos de los casos viene provocada por lo que ponemos en su boca.
Paso a enumerar los problemas que puede resolver la “Bitless Bridle”: Caballos que son; Difíciles de coger en el prado y en la cuadra, tendencia al pánico, sudoración en exceso, difícil de montar, el que muestra el blanco de los ojos, lentos en el aprendizaje, difícil de frenar, agresivo, se niega a salir de las cuadras, se niega a seguir hacia delante, falta de confianza, sacude la cabeza, cabecea, pone la cabeza alta casi horizontal, se asusta con viento y lluvia, pasta cuando va caminando, muerde a los caballos de al lado y las botas del jinete, es perezoso, se aburre, se queda sin aliento, saca la punta de la lengua, hace ruido como un rugido, se le forma un nudo en la garganta, tiene tos cuando trabaja, tiene el cuello invertido con pasos entrecortados, trancos cortos pisando fuerte, tiene espolones en las barras de la boca, agarra el bocado entre los dientes, tiene dolor en su boca, etc….
El “Bitless Bridle” nos permite un trato más amable con nuestro caballo mejorando su bienestar tanto físico como mental, obtendremos unas transiciones de marcha más suaves, trancos más amplios, aumentando su impulsión y velocidad, erradicando el estrés tenemos un caballo más tranquilo, el caballo se oxigena mejor obteniendo fuerza y resistencia, avanzando en su aprendizaje, mejora la seguridad de caballo y jinete, con una comunicación efectiva, evitara que eche tanta espuma por su boca, el caballo estará preparado para enseñar a un jinete novato. El caballo sin el temor que casusa tener algo doloroso en su boca, optara por una aptitud elegante, con el cuerpo redondeado con una mejor predisposición ante lo que le pida su jinete.
Para probar, ponemos en marcha nuestra imaginación y a partir de una cabezada normal, con cuerda obtenemos una “cabezada sin embocadura” cruzando la cuerda por detrás de la barbada y utilizando de argollas unos mosquetones pequeños que van a la muserola. Yo lo he probado y me gusta. Probaremos primero en un caballo que vaya bien. Hace un tiempo probé la cabezada con un potro de cinco años, en ruta con otros caballos, fue bien con su cabeza bien puesta y con unos trancos al paso amplios y elásticos, me gusto. Habrá que tenerla en cuenta, algunos caballos la aceptaran mejor que otros.
David Muriel Holgado
jueves, 1 de marzo de 2012
CON EMBOCADURA O SIN EMBOCADURA 1ª PARTE.
Embocadura (bocado, freno). Parece claro que para manejar a nuestro caballo, debemos controlar su cabeza con algo. Desde el suelo a través del ramal a su cabezada de cuadra. ¿Qué arneses podemos poner a nuestro caballo sin meter nada en su boca?, ¿Qué ponemos en la boca a nuestro caballo?,
¿Y montados? Depende, si tenemos a un potro en doma, creemos que ya tiene la suficiente confianza con nosotros para poder subirnos encima de él, acepta la silla de montar, ¿qué utilizaremos en su cabeza para que nosotros nos sintamos seguros y él no esté molesto? En las primeras montas del potro, puede que se asuste de algo que estemos utilizando o de algo de su entorno y salga corriendo tan fuerte que no podremos controlarlo (algunos llaman irse de caña). En Doma Natural como dice Lucy Rees, hay que trabajarlo en el Picadero Redondo, hacerle correr al trote y al galope con la montura puesta, y que se desengañe, que correr así no le lleva a ninguna parte, que es mejor quedarse con nosotros. Bueno, dejemos esto para otros relatos y leamos el libro de Lucy Rees “La lógica del caballo” de la editorial Lettera, que como siempre he dicho, en él encontraremos respuesta a muchas de nuestras preguntas.
Un potro en doma necesita en su cabeza para el mínimo control que necesitamos, como dijo Nuno Oliveira en la preparación del potro, usar una cabezada de cuadra normal, con riendas fijadas a los lados. Es un error montar a un potro por primera vez con filete, aunque este acostumbrado a él, tendrá bloqueada la boca y se tensara su nuca y cuello, además el filete no le parara si se asusta, se asustara más y puede que se desboque.
La cabezada de cuadra será normal, la de cuerdas finas es útil para otras cosas, pero aquí sus nudos presionaran en los nervios de su cabeza, eso no es conveniente. Lucy Rees nos deja claro que el caballo prefiere ser guiado por nuestro cuerpo y piernas, y que tenemos más control si colocamos algo menos fuerte en su cabeza. Si ponemos algo que le causa dolor intentara escapar y protestara. Con la cabezada de cuadra para que no suba la cabeza, su muserola estará más baja y más apretada. Al potro hay que domarlo por la nariz, pero no usar la serreta (mediacaña de hierro, de forma semicircular y con puntas, que se pone sujeta a la cabezada, sobre la nariz de los caballos), en sustitución usar la cabezada de cuadra. Mejor nada en su boca. Cuando va confiado hacia adelante, podemos empezar a ponerle el filete, atar a la cabezada de cuadra, riendas al filete y a la cabezada. También se puede llevar hasta que se habitué con cuatro riendas. El filete actúa sobre las barras (asientos) y sobre la lengua, al actuar hace levantar algo la cabeza.
En las obras completas de François Baucher, nos habla del filete, diciendo que es necesario en la educación del caballo, por estar partido actúa localmente y enseña al potro a responder a las presiones de un lado sin que lo note el otro, situando su cabeza y cuello a ese lado. Tiene también el efecto de colocar la cabeza en su posición justa.
Lucy Rees nos enseña que el filete, es la embocadura para un potro, le permite apoyarse un poco en la mano cuando le falta equilibrio. Acostumbraremos al potro al filete, lo atamos a un lado de la cabezada, lo metemos en su boca y lo atamos al otro lado no demasiado alto. Que paste con él durante horas, se habitúa a comer con la lengua debajo del filete, varios días, si se acostumbra luego no necesitaremos cerrar su boca apretando la muserola que no deja al caballo relajar la boca, ni flexionar la nuca. También cuando se le lleva con riendas largas puede llevar así el filete, que se le vaya haciendo la boca. Deberá tener un mínimo contacto en su boca, pero debe estar ajustado, con cerrar la mano le bloqueamos, debemos mover las manos acompañando a su cabeza. No tirar de las riendas, molestamos cerrando y abriendo la mano, bloqueamos con la mano firme.
Hay varios tipos de filete, el rígido de goma o plástico que se pone flexible con el calor de la boca; el articulado partido en dos, hay uno que está articulado dos veces con una pieza en el centro, esté se adapta mejor a su boca, sobre todo si el caballo tiene poco hueco en el paladar. A veces el filete partido toca el paladar haciéndole daño. Algunos árabes no aceptan ningún tipo de filete. Nunca utilizar unos que llevan placas sobre su lengua en la parte central, hacen mucho daño. El ancho de las barras donde tocan los asientos del caballo han de ser gruesas, la parte central que cruza la lengua es más cómoda cuando es fina. El filete tiene que tener la anchura correcta, colocado tocando las comisuras de sus labios, abrir la boca para comprobar su comodidad. Con filete llevar las manos bajas a la altura de la cruz, así evitamos que levante la cabeza, si se llevan las manos altas el filete presiona contra los premolares y le duele. Muchos utilizan los filetes de palillos para que con ese tope no se cuelen en la boca del caballo. El filete se puede utilizar como rienda abierta. Por un tiempo con el potro en doma, se le llevara con cuatro riendas, dos al filete y dos a la cabezada de cuadra, que considero un seguro porque en caso necesario se tirara de las riendas de la cabezada de cuadra que le harán menos daño que las del filete.
Con el tiempo y buen uso de nuestra mano, se podrá utilizar un bocado para refinar y suavizar, procurando que la muserola no esté muy apretada para que pueda flexionar la nuca.
Baucher ya decía que se puede utilizar un solo bocado para todos los caballo independientemente de su sensibilidad. Se necesita muy pocos gramos de fuerza para que el bocado empiece a actuar. Que un bocado suave produce tanto efecto como un bocado duro. Cuando nos referimos a una boca dura, deberíamos referirnos a una mano dura del jinete. La dureza de boca que creemos encontrar no se debe a como son sus barras (asientos) y sus encías, es por la conformación del caballo o su equilibrio. El bocado de palanca (camas) largas tendrá mucha fuerza y el caballo le tendrá temor, oprimiéndole, y deseara irse, acularse y defenderse.
El bocado, que actúa como un eje, pone presión en la cadenilla de barbada, haciendo que el caballo flexiona más la nuca y baje la cabeza. Es más severo que el filete, puede castigar bastante si no es usado con gran sensibilidad. Más severo si la palanca (camas o pata) es más larga (largura correcta si a los 45 grados empieza a actuar), si es curvada como los americanos son más suaves que los de palanca recta. Las barras serán gruesas para que no se claven en los asientos del caballo. Los bocados que tienen mucho puente (desveno) lastiman el paladar. La cadenilla retorcida para que se acomode plana, también puede ir forrada. Con el bocado no se puede actuar como rienda abierta, el bocado portugués si actúa como rienda abierta porque tiene las palancas articuladas. Tenemos que saber cuanta rienda le damos para evitar que levante demasiado el cuello.
Con dos embocadura, filete y bocado debemos tener manos muy finas. Se coloca más arriba el filete, cuatro riendas, mejor las del filete arriba y la del bocado debajo (o al contrario).
El pelham suave, es un bocado que tiene la palanca corta y un puente pequeño, las barras han de ser gruesas pero no en exceso para no dañar los asientos, en él se pueden poner cuatro riendas, arriba filete, abajo el bocado, va bien en casi todos los caballos. Happy Mouth (boca feliz) con embocadura de plástico, lo aceptan mejor que el de metal y es mucho más suave. Pueden estar unidos los enganches del filete y el bocado con una correa para llevar dos riendas.
El Goyoaga, es un filete con cadenilla de barbada de acción suave con varios puntos para poner las riendas.
“El efecto del filete es elevador y el efecto del bocado es recogedor”.
Aquí podemos tener la solución de “Plegar el Pico” de Baucher, que es tener el perfil de la cabeza cerca de la vertical con su nuca en lo más alto.
Sin Embocadura:
El hackamore, con efecto de bocado, no entra nada en su boca, pero tiene palancas y cadenilla. No se puede usar como rienda abierta, por eso es difícil de usar con potros, debe entender el giro con rienda exterior, la severidad depende de la medida de las palancas y de la muserola que en algunos es demasiado fina. La muserola suele ser de cuero y se adapta a su nariz. El Hackamore inglés, es suave con palancas cortas y curvadas, deben estar las palancas unidas con una cuerda. El americano es de palancas largas, por lo tanto más severo, podemos forrar la muserola y la cadenilla. Da resultado sustituir la cadenilla por una correa de cuero fuerte que se puede ajustar con una hebilla que no haga daño, yo la fabrique y la prefiero a la cadenilla. Debemos acostumbrar al hackamore antes de salir, puede ser muy severo.
Si se prefiere el Hackamore practicamos con unas riendas a la cabezada de cuadra y otras al hackamore. Debe estar bien colocado ni muy bajo que haría daño en esa la parte tierna de la nariz, ni muy alto que también hace daño.
Motivos de Lucy Rees para no usar la serreta: Con ella tiene gran dificultad para flexionar la nuca, al no poder liberar y bajar la mandíbula, si está muy apretada para no dañar la nariz del caballo, no se soltara la mandíbula. La serreta presiona la nariz y los nervios, si el caballo flexiona será por el dolor que trasmite tensiones a otras partes del cuerpo, resultando movimientos rígidos. Añadir que con su uso es muy posible causar daño moral al caballo. Muy pocos saben usarla sin perjudicar. Hay que erradicar herramientas que en manos de algunos pueden hacer la vida insoportable al caballo.
Joaquín Olivera Peña, refiriéndose a la movilidad de la mandíbula, decía que hay que teclear a menudo la boca del caballo, para ponerla en movimiento, muchas veces ayuda el darle un azucarillo o un puñado de hierba para motivar las glándulas salivares. Si la boca esta húmeda es porque la mandíbula está suelta con lo cual el caballo se encuentra sin tensión. Entiendo por teclear el mover con las riendas del filete o del bocado, suavemente como molestando, con el fin de soltar la boca.
Experimentar probando embocaduras para ver cual prefiere el caballo. En caballos ya domados que no aguantan ningún tipo de bocado, podemos probar con un hackamore. Muchos caballos pueden ir con cabezada de cuadra, probaremos llevándolo con cuatro riendas, dos al bocado y dos a la cabezada de cuadra, solamente actuamos con las de la cabezada de cuadra, teniendo las otras del bocado por si tenemos que utilizarlas, hasta acostumbrarle, siempre que se cambie de embocadura será poco a poco y observando sus reacciones.
David Muriel Holgado
martes, 21 de febrero de 2012
NUNO OLIVEIRA
Nuno Oliveira nació en Lisboa el 23 de junio de 1925. Murió en Australia el 2 de febrero de 1989. Fue reconocido y aclamado en todo el mundo como uno de los últimos grandes maestros de la equitación clásica. Se decía que pertenecía a una edad de oro de la equitación académica y artística formada por De La Gueriniere y Francois Baucher, al que Nuno tenía gran admiración, a Baucher lo menciona con frecuencia en sus libros. También admiraba a “Schurhebis” diciendo que probablemente fuera el mejor. Nuno Oliveira no sólo fue un gran instructor, jinete y entrenador, también fue una persona extraordinaria. Fue condecorado varias veces por el Gobierno portugués. Era reconocido a nivel mundial. Con gran talento, fue hombre muy disciplinado con un amor exagerado por los caballos, junto con una gran capacidad de comprensión y visión, con gran potencial convirtiéndose en una excepción. Reiner Klinke dijo que Nuno Oliveira es una gran figura de la equitación de este siglo y un gran maestro.
Fue alumno de Joaquín Gonzáles de Miranda y un gran seguidor de las obras de Francois Baucher y la música operística. A menudo escuchaba a Verdi mientras montaba. Dijo que: “Es raro ver un jinete que esté realmente apasionado por el caballo y su doma, teniendo un interés profundo por la doma clásica con abnegación y haciendo de este extraordinario y sutil trabajo una de las motivaciones fundamentales de su vida”. Así era Nuno Oliveira.
Nunca cambio su rutina de trabajo, comenzaba a primerísima hora de la mañana trabajando con los caballos jóvenes, dando lecciones a los estudiantes, indicándoles que debían tener un control interno y externo con gran concentración. Al concluir un día agotador de trabajo aun tenia tiempo para hablar y discutir sobre su trabajo tomando una copa y fumando un cigarrillo que tanto le gustaba.
A caballo aparecía con una silueta inconfundible, aleccionaba que a caballo había que tener una parte superior estirada y un asiento formando un solo bloque con el caballo. Su cabeza aparece ligeramente inclinada como si intentara meterse en la cabeza del caballo, aconsejando a sus alumnos que no hicieran lo mismo.
Su doma es recordada como muy ligera y sus caballos sensibles, obedientes y felices. En su libro “Reflexiones sobre el arte ecuestre” de la Editorial Noticias 1993, decía: “No puedo controlar mi ira cuando escucho que el caballo debe ser permanentemente presionado contra el bocado”. Para el Maestro, el concepto de práctica y enseñanza debe basarse en la equitación clásica, la ligereza, la libertad, la belleza y la armonía.
Le gustaba hablar sobre su vida y sus caballos, de sus triunfos y fracasos. Algo importante para el era ayudar a la gente, considerando su deber de enseñar a la gente a montar bien a caballo. Sus caballos eran hermosos, equilibrados y ligeros. Su método reconocido en Europa, encaminado a obtener el objetivo de hacer al caballo atlético y redondo, después que nos lleve con facilidad confortablemente. Dejaba a los caballos descontraer recompensándolos con elogios y recompensas.
Del caballo “Pura Raza Lusitano” dijo que tiene el temperamento más amable del mundo y es el más equilibrado, dulce y servicial.
Sobre los jueces se asombraba que hubiera jueces puntuando a nivel de Gran Premio, si nunca han participado a ese nivel.
Decía que su hijo Joan Oliveira, era un buen heredero de su técnicas, que sabe más que nadie, que también sus estudiantes y su hija, que hay mucha gente que conoce sus métodos, y que ahí están sus libros donde se podrá encontrar todo lo que el puede enseñar. A continuación unas frases que nos dejo el gran maestro:
El Arte Ecuestre, es la identificación perfecta entre el jinete y su caballo. Es la armonía, que permite al caballo trabajar, sin ninguna contracción en sus articulaciones o en sus músculos, que le permite efectuar todos los movimientos con un placer físico, mental y con flexibilidad y ritmo.
“Cuando interviene la fuerza, el movimiento puede ser espectacular, pero se pierde la armonía del conjunto”
“A lomos de su caballo, el jinete se mantiene apacible para que el binomio se parezca a un centauro”
Mientras más se castiga a un caballo, más se apaga su fuego. Comenzar el piafar, con sólo la acción de las piernas y un día, si se toca al caballo con las espuelas, verá que parece que le han brotado alas.
“El fin de la doma, es erradicar en el caballo, la rigidez en las articulaciones, desarrollar en ellas la flexibilidad, la tranquilidad en el movimiento con una actitud bien equilibrada”.
El dorso ideal no es ni muy corto ni muy largo. Un caballo puede ser largo, sin tener un dorso largo. Es deseable una grupa larga, que una corta y estrecha.
“La mayor dificultad para un jinete radica en apreciar la medida justa de relajación y de energía que necesita emplear”.
El asiento del jinete forma una sola pieza con el caballo, con su dorso superior estirado pero flexible, sus piernas bajas, sin estar apretadas pero suavemente adheridas al caballo.
Nunca tirar de la boca del caballo.
“Es un error montar a un potro por primera vez con filete, aunque este acostumbrado a él, tendrá bloqueada la boca y se tensara su nuca y cuello, además el filete no le parara si se asusta, se asustara más y puede que se desboque”.
Las primeras montas con cabezada de cuadra.
“Siempre el ombligo a la mano y nunca la mano al ombligo”
Buena mano. La boca del caballo es sensible, tirar o elevar continuamente con las riendas, es inútil, solo sirve para fatigar los brazos del jinete y que el caballo tenga miedo, e insensibilizar su boca, endurecerla, hasta casi hacer imposible la parada.
Un caballo, nunca tendrá miedo de un jinete, que tenga tacto y sensibilidad, porque nunca le llevará por encima de sus posibilidades. Sabiendo cuando parar, cuando premiar y cuando pedir más esfuerzo.
Si no puede quedarse unido, excepto por la fuerza y tracción sobre las riendas, estará sin alegría, ligereza y flexibilidad.
La memoria del caballo. Es asombrosa. “contentarse con poco y premiar frecuentemente”. Dejar al caballo, todavía con ganas y con una buena impresión, para la próxima lección.
El caballo recordara cuando ha sido castigado forzándole a ejecutar un ejercicio, y siempre que se le pida se pondrá en tensión y se rebelara ante la expectativa del castigo.
Miedo. Profundo instinto atávico permanece muy presente en el caballo, pues como todos los herbívoros han mantenido esta base del miedo, para responder con la huida al menor síntoma de peligro o situación desconocida.
Cuando a un caballo miedoso, le trastorna cierto objeto, tal como un vehículo, charco, etc., y se le obliga a pasar cerca de dicho objeto con violencia, su miedo nunca desaparecerá. Cada vez que tenga que pasar por el objeto o el lugar, recordará el castigo violento y nuevamente se trastornará. Hay que darle confianza y presentárselo suavemente tal como si no le tuviera miedo.
La voz, los premios y las caricias, permanecerán grabadas en su mente y sabiendo como usar estas preciosas ayudas en las lecciones de doma, es como se aprecia un buen jinete.
“adiestrar a un caballo no es sólo ganar su sumisión, como se dice a menudo. Significa también asegurarse de que el caballo disfrute de lo que se le pide. En la vida, cuando dos seres vivos dan lo mejor de sí mismos para realizarse, sucede algo maravilloso”.
David Muriel Holgado
miércoles, 15 de febrero de 2012
LOS DOS LADOS DEL CABALLO.
Un día un conocido me dijo lo siguiente: -Cuando voy montado en mi caballo, le pongo al galope, le pido que gire a la derecha, y de repente pega un brinco y salta hacia la izquierda. Me asusto, y con dificultad controlo a mi caballo. Le conteste que: -Tu caballo no te conoce por el lado derecho, tienes que trabajarle ese lado. Se sorprendió -¿cómo que no me conoce por el lado derecho? -Desde siempre nos enseñaron que al caballo hay que entrarle por el lado izquierdo, llevarlo del ramal por la izquierda, montar por la izquierda etc… No hay ninguna razón para que esto sea así.
El caballo tiene visión independiente en cada ojo, viendo cosas distintas de cada lado, por eso muchas veces quieren volverse para ver lo que pasa del otro lado.
Los caballeros llevaban su espada a su lado izquierdo, para desenvainarla con su mano derecha, de ahí viene el que se monte por el lado izquierdo del caballo, así no le estorbará la espada al montar, también sujetan las riendas con la mano izquierda para sacar la espada con su mano derecha. Esta costumbre quedo arraigada y se enseña que el caballo es más manejable por el lado izquierdo. No es así, además es obligación del jinete enseñarle los dos lados, trabajándole y acostumbrarle por igual, es difícil quitar costumbres.
Tengo un potro en doma que le paseo mucho del ramal, va bien por los dos lados, incluso a veces sin saber por qué, cuando lo llevo del lado izquierdo él me busca y se pone del lado derecho. Cuando le sacaba a pasear le dejaba que se pusiera a pastar, yo me colocaba por igual a los dos lados, si volvía su cabeza para verme, le dejaba, me iba conociendo por los dos lados. Si estaba pastando sujeto del ramal, éste muy suelto, me subía encima de él de barriga, tanto por la derecha como por la izquierda. En sus primeras montas, me tiraba de barriga y le dejaba que volviera su cabeza para que viera que en el lado derecho aparecía mi cabeza y mi brazo, así como cuando empecé a apoyar mi pie en el estribo, me elevaba para que se habituara a tener algo encima de su cabeza, que también es algo que les suele asustar mucho.
Trabajarle el lado derecho desde el suelo, haciéndole flexiones a los dos lados más al derecho y nosotros a ese lado, nos subimos en algo nos apoyamos en la montura pasamos nuestra mano y nuestra cabeza al otro lado, ir montado en un caballo y al que estamos enseñando lo lleva un ayudante del ramal, nos acercamos a él colocándonos poco a poco encima de él pero sin montarlo. La habituación es gradual, le presentamos un poco de lo que le asusta y cuando pasa de eso aumentamos hasta que se habitúa, luego hay que repetir mucho para afianzarlo.
Un día no tenia ayudante, estaba yo solo en el picadero redondo, con una yegua que estaba domando, ya la había montado otras veces, ese día la sorprendí en su lado derecho, creía que ya me conocía desde ese lado pero no era así, me subí apoyando el pie en el estribo, salió hacia adelante unos metros con tanta fuerza que me golpee mis costillas con el borrén trasero de la montura, no ocurrió nada porque aun no había pasado mi pierna al otro lado. Empecé a manejarla más por ese lado, haciéndole flexiones, poniéndole la montura por ese lado, hasta que se habitúo y hasta hoy, gira bien a la derecha sin ningún problema.
La mayoría de las veces que un caballo va mejor hacia un lado que al otro es por ese motivo, porque no se le ha enseñado a ir por ese lado. Cuando damos cuerda hay que procurar que vaya a derecha y a izquierda, suponiendo que al caballo le guste ir a la cuerda, que se da el caso de que a muchos caballos no les gusta dar vueltas a las ordenes de un jinete que está en el centro del picadero sujetándole con una cuerda con una mano y con una tralla en la otra. Aunque reconozco que con la cuerda a la cabezada de cuadra, sin utilizar serreta, es muy útil que vaya a la cuerda a los tres aires y que aprenda a parar a “la voz” de “Soo”. A veces no le obligo a que vaya a la cuerda, lo pongo a riendas largas al principio a la cabezada de cuadra y una vez acostumbrado se pueden poner al filete o mejor poner el filete atado a las argollas de la cabezada de cuadra y poner ahí el mosquetón de las riendas largas, en el picadero situándome en el centro del mismo y así si va bien. Cuando hace círculos en el picadero con riendas largas yo me muevo haciendo círculos más pequeños, nunca me quedo quieto en el centro, si es necesario también corro con él, eso le ayuda para seguir. Otras veces lo suelto en libertad en el picadero redondo aunque ya esté domado, le hago ir a un lado y a otro sí se puede a los tres aires paso, trote y galope, cuando viene a mi de frente nunca le echo, le recibo, le acaricio y busco sus cuartos traseros para echarle de nuevo, yo en el picadero con una cuerda larga para echársela y animarle. Corro con él, hago piruetas y el da vueltas, se para, viene hacia mí, me acompaña, esto siempre que no esté distraído con otra cosa más importante para él, como desear estar pastando con sus amigos, etc… Esto es coordinación, es una cualidad importante del caballo por la que nos permite montar en él, si no nos coordinamos en el suelo, cómo será si montamos encima de él. A caballo si movemos nuestras piernas, el caballo moverá las suyas, si movemos nuestros brazos él moverá los suyos, si estamos rígidos como una tabla, él se pondrá rígido igual, querrá salir de esa situación incomoda. Es difícil ser el líder subido a caballo, del ramal te sigue, te ve y se siente seguro, encima de él, no te ve, siente tu peso y tu tensión en su dorso, que vaya hacia delante porque tu se lo pides y que se sienta seguro de que lo que le pides lo puede hacer y que nunca le expondrás a ningún peligro.
David Muriel Holgado
martes, 7 de febrero de 2012
EL PARTO DE LA YEGUA
Incluso a gente del mundo del caballo con mucha experiencia, le gusta intervenir cuando su yegua va a parir. Nuestro afán de controlar creyéndonos superiores nos empuja, a veces, tal vez con intención de ayudar intervenimos en el nacimiento de su potrillo. Y encima nos lo creemos, pensamos que sin nuestra actuación no habría salido bien.
Conozco a ganaderos que han tenido pocas oportunidades de ver parir a sus yeguas. Millones de años antes de la domesticación parieron solas y lo siguen haciendo.
No quiere que controlemos el parto, reteniéndolo buscan estar solas, si estamos presentes provocamos un estrés que perjudica a las señales que forman el vínculo maternal, la bajada de la leche y las contracciones del útero que son las que le ayudan a expulsan la placenta. Durante el parto se queda detrás de la manada, escoge aislarse para crear un vínculo con el potro.
En este video comprobamos lo que no debemos hacer durante el parto, ella sola lo habría hecho mejor, con la intervención del hombre se impide que la yegua lama al potro y lo huela, rompiendo la unión afectiva inicial entre madre e hijo. No utilizaremos el llamado imprinting, no es necesario, diría que perjudicial, trabajaremos con el potrillo en los días siguientes.
Los síntomas que nos indica nuestra yegua que se aproxima el momento del parto son: Sus mamas se hincharán, los días anteriores permanecerán siempre abultadas. Aparecerá en los pezones una sustancia similar a la cera. Podrá aparecer algunas gotas de leche en los pezones, en las primerizas la leche se creara después del parto. Evidencia del acercamiento del alumbramiento es, el relajamiento de la cola y la inflamación de la vulva. La yegua sudara mucho y estará excitada e inquieta, se tocara el vientre con la pata, echándose y levantándose.
Las yeguas paren normalmente al amanecer, el parto se presentara entre 335 y 340 días después de la concepción. Llegado el momento del alumbramiento, puede ser recomendable encerrar a la yegua en una cuadra de grandes dimensiones con una cama de paja abundante, donde podamos vigilar sin estorbar, puede ser a través de una ventana o con una cámara de video. Hay yeguas que si se encuentran encerradas se ponen muy nerviosas, si es así se la dejara en un prado libre.
Levantara la cola y echara un liquido pardusco por la vulva, a esto se le llama romper aguas; saldrá una burbuja transparente con un fluido claro. El potro si viene en posición normal primero asomara las pezuñas delanteras, un pie algo más adelantado que el otro, la yegua ya tumbada, luego la cabeza y con las contracciones y el esfuerzo de la yegua salen los hombros a través de la pelvis, el parto es rápido en total dura unos veinte minutos. La bolsa del líquido amniótico se romperá al estirar las patas el pequeño, es importante que esta bolsa deje libre la cabeza del potro, para que pueda respirar.
Después del parto, la yegua gira la cabeza y huele las aguas haciendo el gesto ”Flehmen” para saborear una feromona que cambia sus hormonas, relincha suavemente para estimular al potro. Lame al potro justo después de nacer, para estimular su circulación, conseguir quitar la bolsa de su cara y así pueda respirar, limpiándole y absorbiendo su olor especial. La yegua queda tumbada 25 minutos, en este tiempo la sangre de la placenta pasa al potro a través del cordón umbilical, que esta sangre pase al potro es importante para su desarrollo teniendo sustancias beneficiosas, cuando se levanta, este cordón se rompe, el potro empieza a querer ponerse de pie, orientándose con los relinchos de la madre, es normal que el potrillo se caiga y se tambalee varias veces antes de mamar.
En las dos horas siguientes al nacimiento, el potro consigue mamar el calostro de la primera leche, muy necesario al poseer substancias inmunizadoras contra las enfermedades y protectora contra las infecciones. No debemos intervenir si no es necesario, si pasada media hora el potro no ha salido por completo debemos agarrarle por las pezuñas y tirar de él suavemente pero con firmeza. La placenta se desprende de la yegua después del alumbramiento, debe caer espontáneamente en unas horas, si queda fuera de la vulva se debe atar a la cola y esperar que la eche de forma natural. Se hace esto para que no la pise y se rasgue. Hay que extenderla para examinarla, tendrá que estar entera sin quedar nada en el interior, desplegadas las membranas de la placenta se verán los dos cuernos que nos indican que está completa.
El ombligo es un conjunto de vasos que unen la placenta de la madre con el vientre del feto. Después del alumbramiento el cordón suele cortarse al incorporarse la yegua o al moverse el potro. Si no es así habrá que cortarlo procediendo de la siguiente forma, se hará un nudo a cuatro centímetros entre el abdomen del potro, dejando un espacio se hará otro nudo, entre los dos nudos se realiza el corte. Se utiliza un antiséptico desinfectante para esterilizar el ombligo, con esto evitaremos infecciones y que los gérmenes pasen por este lugar. El ombligo cicatrizara de forma natural. Tardara varias semanas en ser absorbido por la piel del potro, y si las cosas salen mal veremos una posible hernia si observamos algún abultamiento.
El potro defecara y orinara una o dos horas después de nacer, los primeros excrementos se llaman meconio, le costara un poco y serán bolas duras y oscuras, semejantes a las heces de las ovejas, un poco más grandes.
Durante la semana después del parto veremos que la yegua tiene sangre pardusca en su vulva y en sus ancas, es una segregación normal al tener que echar los residuos del alumbramiento.
En el caso de que la yegua muera en el parto, puede ser conveniente tener en cuenta que alguna yegua de los alrededores haya perdido a su potro y pueda amamantar al nuestro. Es posible comprar algo de leche antes del parto por si ocurre lo peor, y dársela con un biberón.
Las primerizas cuando dan a luz a su hijo en ocasiones se asustarán, se pondrán de pie bruscamente rompiendo el cordón, la sangre saldrá de la bolsa amniótica, haciéndonos pensar que es una hemorragia, al ser solamente la sangre que recibiría el potro si no se hubiera roto el cordón.
La yegua puede rechazar al potro, se da con más frecuencia en las primerizas, si no tiene leche se resiste a que busque el potro, hasta puede que lo eche, ayudaremos a la yegua con hormonas y le ponemos calostros en el biberón al lado de la ubre donde sepa donde buscar. Otros casos de rechazo, se da en yeguas que no han visto nunca a un potro, tiene miedo del potro, está sorprendida, se encierra al potro en una esquina protegiendo al potro con barras, se ordeña a la yegua y se le da al potro la leche. A veces el rechazo viene por un parto difícil, con dolor, e interferencias, provocado muchas veces por nuestra presencia.
Los primeros momentos del nacimiento son para la madre. No se utilizara el llamado imprinting, no es necesario, incluso es perjudicial trabajar al potro después del parto, trabajarlo al día siguiente, no forzarle a que se tumbe, ni frotarle con plásticos. En unos días le tocamos todo su cuerpo, nos agachamos a su lado, le bloqueamos con los brazos, levantaremos sus pies, le frotamos con cuerdas, esperaremos un tiempo para ponerle la cabezada de cuadra, si lo hacemos pronto dañaremos sus vértebras tiernas.
David Muriel Holgado
Conozco a ganaderos que han tenido pocas oportunidades de ver parir a sus yeguas. Millones de años antes de la domesticación parieron solas y lo siguen haciendo.
No quiere que controlemos el parto, reteniéndolo buscan estar solas, si estamos presentes provocamos un estrés que perjudica a las señales que forman el vínculo maternal, la bajada de la leche y las contracciones del útero que son las que le ayudan a expulsan la placenta. Durante el parto se queda detrás de la manada, escoge aislarse para crear un vínculo con el potro.
En este video comprobamos lo que no debemos hacer durante el parto, ella sola lo habría hecho mejor, con la intervención del hombre se impide que la yegua lama al potro y lo huela, rompiendo la unión afectiva inicial entre madre e hijo. No utilizaremos el llamado imprinting, no es necesario, diría que perjudicial, trabajaremos con el potrillo en los días siguientes.
Los síntomas que nos indica nuestra yegua que se aproxima el momento del parto son: Sus mamas se hincharán, los días anteriores permanecerán siempre abultadas. Aparecerá en los pezones una sustancia similar a la cera. Podrá aparecer algunas gotas de leche en los pezones, en las primerizas la leche se creara después del parto. Evidencia del acercamiento del alumbramiento es, el relajamiento de la cola y la inflamación de la vulva. La yegua sudara mucho y estará excitada e inquieta, se tocara el vientre con la pata, echándose y levantándose.
Las yeguas paren normalmente al amanecer, el parto se presentara entre 335 y 340 días después de la concepción. Llegado el momento del alumbramiento, puede ser recomendable encerrar a la yegua en una cuadra de grandes dimensiones con una cama de paja abundante, donde podamos vigilar sin estorbar, puede ser a través de una ventana o con una cámara de video. Hay yeguas que si se encuentran encerradas se ponen muy nerviosas, si es así se la dejara en un prado libre.
Levantara la cola y echara un liquido pardusco por la vulva, a esto se le llama romper aguas; saldrá una burbuja transparente con un fluido claro. El potro si viene en posición normal primero asomara las pezuñas delanteras, un pie algo más adelantado que el otro, la yegua ya tumbada, luego la cabeza y con las contracciones y el esfuerzo de la yegua salen los hombros a través de la pelvis, el parto es rápido en total dura unos veinte minutos. La bolsa del líquido amniótico se romperá al estirar las patas el pequeño, es importante que esta bolsa deje libre la cabeza del potro, para que pueda respirar.
Después del parto, la yegua gira la cabeza y huele las aguas haciendo el gesto ”Flehmen” para saborear una feromona que cambia sus hormonas, relincha suavemente para estimular al potro. Lame al potro justo después de nacer, para estimular su circulación, conseguir quitar la bolsa de su cara y así pueda respirar, limpiándole y absorbiendo su olor especial. La yegua queda tumbada 25 minutos, en este tiempo la sangre de la placenta pasa al potro a través del cordón umbilical, que esta sangre pase al potro es importante para su desarrollo teniendo sustancias beneficiosas, cuando se levanta, este cordón se rompe, el potro empieza a querer ponerse de pie, orientándose con los relinchos de la madre, es normal que el potrillo se caiga y se tambalee varias veces antes de mamar.
En las dos horas siguientes al nacimiento, el potro consigue mamar el calostro de la primera leche, muy necesario al poseer substancias inmunizadoras contra las enfermedades y protectora contra las infecciones. No debemos intervenir si no es necesario, si pasada media hora el potro no ha salido por completo debemos agarrarle por las pezuñas y tirar de él suavemente pero con firmeza. La placenta se desprende de la yegua después del alumbramiento, debe caer espontáneamente en unas horas, si queda fuera de la vulva se debe atar a la cola y esperar que la eche de forma natural. Se hace esto para que no la pise y se rasgue. Hay que extenderla para examinarla, tendrá que estar entera sin quedar nada en el interior, desplegadas las membranas de la placenta se verán los dos cuernos que nos indican que está completa.
El ombligo es un conjunto de vasos que unen la placenta de la madre con el vientre del feto. Después del alumbramiento el cordón suele cortarse al incorporarse la yegua o al moverse el potro. Si no es así habrá que cortarlo procediendo de la siguiente forma, se hará un nudo a cuatro centímetros entre el abdomen del potro, dejando un espacio se hará otro nudo, entre los dos nudos se realiza el corte. Se utiliza un antiséptico desinfectante para esterilizar el ombligo, con esto evitaremos infecciones y que los gérmenes pasen por este lugar. El ombligo cicatrizara de forma natural. Tardara varias semanas en ser absorbido por la piel del potro, y si las cosas salen mal veremos una posible hernia si observamos algún abultamiento.
El potro defecara y orinara una o dos horas después de nacer, los primeros excrementos se llaman meconio, le costara un poco y serán bolas duras y oscuras, semejantes a las heces de las ovejas, un poco más grandes.
Durante la semana después del parto veremos que la yegua tiene sangre pardusca en su vulva y en sus ancas, es una segregación normal al tener que echar los residuos del alumbramiento.
En el caso de que la yegua muera en el parto, puede ser conveniente tener en cuenta que alguna yegua de los alrededores haya perdido a su potro y pueda amamantar al nuestro. Es posible comprar algo de leche antes del parto por si ocurre lo peor, y dársela con un biberón.
Las primerizas cuando dan a luz a su hijo en ocasiones se asustarán, se pondrán de pie bruscamente rompiendo el cordón, la sangre saldrá de la bolsa amniótica, haciéndonos pensar que es una hemorragia, al ser solamente la sangre que recibiría el potro si no se hubiera roto el cordón.
La yegua puede rechazar al potro, se da con más frecuencia en las primerizas, si no tiene leche se resiste a que busque el potro, hasta puede que lo eche, ayudaremos a la yegua con hormonas y le ponemos calostros en el biberón al lado de la ubre donde sepa donde buscar. Otros casos de rechazo, se da en yeguas que no han visto nunca a un potro, tiene miedo del potro, está sorprendida, se encierra al potro en una esquina protegiendo al potro con barras, se ordeña a la yegua y se le da al potro la leche. A veces el rechazo viene por un parto difícil, con dolor, e interferencias, provocado muchas veces por nuestra presencia.
Los primeros momentos del nacimiento son para la madre. No se utilizara el llamado imprinting, no es necesario, incluso es perjudicial trabajar al potro después del parto, trabajarlo al día siguiente, no forzarle a que se tumbe, ni frotarle con plásticos. En unos días le tocamos todo su cuerpo, nos agachamos a su lado, le bloqueamos con los brazos, levantaremos sus pies, le frotamos con cuerdas, esperaremos un tiempo para ponerle la cabezada de cuadra, si lo hacemos pronto dañaremos sus vértebras tiernas.
David Muriel Holgado
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